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José Bordalás

Getafe, 2016-Presente

El Perfil:

El camino de José Bordalás para llegar al fútbol profesional no ha sido ni corto, ni fácil. Ha tenido que vivir y convivir en las distintas categorías del fútbol español durante muchos años, hasta encontrar en el Getafe la estabilidad que necesitaba para demostrar su capacidad para liderar un proyecto exigente.

Sus inicios como entrenador fueron en diferentes equipos de la Comunidad Valenciana, desarrollándose principalmente en categorías como la Tercera División y Segunda División B, dando el salto a Segunda a mediados de la temporada 2005/06 para trabajar durante unos meses en el banquillo del Hércules.

No volvió a esta categoría hasta 2009/10. Fue en el Elche, club con el que llegó a disputar el play-off por el ascenso a Primera División en su segundo año, cayendo eliminado en el duelo ante el Granada, instancia que también alcanzó con el Alcorcón en la 2012/13, quedando eliminado de nuevo en la primera ronda. Esta vez a manos del Girona.

Sí logró ascender a Primera en junio de 2016 con el Alavés de manera directa, después de ganar el campeonato de Segunda. Sin embargo, Bordalás no llegó a disfrutar de este éxito la siguiente temporada, ya que el club vasco decidió finalizar su contrato para optar por un entrenador de perfil distinto en este proyecto, Mauricio Pellegrino.

Repuesto de esa decisión, regresó a los banquillos tan solo unos meses después. De nuevo en Segunda, esta vez con el Getafe, equipo que por entonces estaba cerca de los puestos de descenso a Segunda B. Una dinámica a la que dio un giro de 180 grados, terminando la temporada en el tercer puesto para disputar un nuevo play-off. A la tercera fue la vencida para Bordalás.

Desde su regreso a Primera, el Getafe ha ido creciendo en consistencia, en juego y en solidez. Aspectos que lo han convertido en un equipo extremadamente competitivo y difícil de superar, a pesar de contar con uno de los más bajos presupuestos de Primera

Análisis táctico:

El Getafe se caracteriza por un sistema 4-4-2, con unos automatismos muy definidos y entendidos por todos y cada uno de sus futbolistas, manifestando todos así un alto grado de compromiso y convicción.

En ataque se basa principalmente en el juego directo. Una acción en la que el equipo está bien orientado, buscando ganar la primera disputa o en la segunda jugada. Para conseguirlo, agrupa a los jugadores cerca del balón, permitiendo que, si no logra su objetivo, sí puedan estar cerca para presionar y recuperar.

Dentro del desarrollo ofensivo, el Getafe también maneja otras alternativas. Una de ellas es el juego combinativo cuando el rival se sitúa en un bloque bajo. Se trata de una situación, sin embargo, que no suele encontrarse a menudo.

Así, es más fácil verlo proyectarse hacia arriba a través de las transiciones defensa-ataque ejecutadas con rapidez, intensidad y con los espacios a atacar muy claros (a la espalda de centrales o entre centrales y laterales rivales), siempre teniendo identificadas las referencias de los jugadores sobre los que actuar,  los delanteros Jaime Mata y Jorge Molina.

Las llegadas de jugadores de segunda línea, como Nemanja Maksimovic o Marc Cucurella son fundamentales porque aportan esa segunda oleada que permite juntar al equipo en la ofensiva. En ataque algo más posicional, adquiere vital importancia la participación de Cucurella por banda izquierda (a pie natural) buscando centros laterales en el último tercio de campo, con orientación al área (abajo), donde los dos delanteros centros suelen rematar con alto porcentaje de éxito.

Si el partido lo requiere, el Getafe también puede proponer un ataque amenazando espacios y jugando en profundidad sobre futbolistas que, por su naturaleza, consiguen generarla. Dos grandes activos en este tipo de acciones son Ángel Rodríguez o Robert Kenedy por banda izquierda, jugadores con mentalidad de atacar espacios a la espalda de los defensas.

Especialmente importante en esa propuesta de juego vertical (corriendo a las espaldas de centrales y laterales) es la participación de Deyverson Brum Silva (abajo), quien fue firmado en el pasado mercado de invierno. El jugador brasileño es, por sí mismo, capaz de ganar la disputa, controlar y finalizar, si la acción lo demanda. Pero también tiene la capacidad suficiente para aguantar el balón a la espera de la llegada de la segunda línea de medios avanzados.

Fase defensiva:

Es un equipo muy organizado, intenso y solidario en los esfuerzos, donde el bloque en su conjunto se sacrifica para presionar y recuperar. Al estar permanentemente conectado al juego, las líneas están juntas, defendiendo con un bloque medio-alto (especialmente en los partidos en condición de local).

Eso le permite tener ritmos defensivos muy altos, dejando pocos espacios de penetración al rival y orientando sus ataques hacia las bandas. Conseguido este objetivo, el equipo tiene la intención de reducir espacios y recuperar el balón a través de ayudas y superioridades numéricas de 2 contra 1 e incluso en igualdad numérica de 2 contra 2.

Quizás el mayor cambio de conductas defensivas en el Getafe ha sido la modificación de la altura a la que se sitúa el bloque defensivo, colocándose este año más arriba que en temporadas anteriores. Esto viene ocasionado por la presencia de un futbolista como Djené Dakoman (abajo), quien tiene la capacidad de corregir posibles desajustes de las distancias óptimas defensivas por su condición física (destaca su punta de velocidad) y recuperación posicional.

Una característica muy definitoria del Getafe son sus pocos errores en zonas interiores. En este caso a los mediocentros, Maksimovic o Mauro Arambarri, no se les exige transitar hacia atrás y perder metros, sino mantener la línea, trabajando casi siempre el Getafe en campo contrario en la presión.

En base a estos principios ofensivos y defensivos, Bordalás ha conseguido lo que cualquier entrenador aspira: dotar de identidad a su equipo, hacerlo reconocible, y, sobre todo, con capacidad de competir por los puntos en juego ante cualquier rival.

Tanto es así que en la temporada 2017/18 renovó su contrato con el Getafe tras terminar en 8º posición y en la 2018/19 logró la clasificación para la Europa League después de una brillante actuación, cotas que aspira a superar en la reanudación de esta campaña, con opciones de conseguir la clasificación para la Champions League a través de la Liga (ocupa la quinta plaza) o la Europa League, donde espera al Inter de Milán en octavos de final después de eliminar al Ajax en la ronda anterior.

José Bordalás

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