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Miguel Herrera

América, 2017-Presente

El Perfil:

Miguel Herrera renovó recientemente su contrato hasta 2024, en camino así de alcanzar uno de sus grandes deseos como director técnico. “Me gustaría convertirme en el Sir Alex Ferguson del América”,  señaló en The Coaches’ Voice (vídeo abajo).

Herrera, en su segunda etapa en el club mexicano desde 2017, tiene por delante tres retos que cumplir en este tiempo. Convertirse en el entrenador con más partidos dirigidos (récord que tiene Rafael Garza, con 295 encuentros, por los 252 hasta la fecha de “El Piojo”), con más títulos (ha conquistado cuatro, como Raúl Cárdenas y Jorge Vieiria) y, en el caso de cumplir los cuatro años de contrato que se le asignaron, el récord de permanencia en el banquillo en una sola etapa, con 7 años, superando a Garza.

Se añade también el objetivo de ganar la Champions League Concacaf. Ha estado en tres ediciones de la competencia, certamen que da el boleto al Mundial de Clubes. En la edición 2013/2014 se quedó en la fase de grupos, en 2018 cayó en semifinales, mientras que en la actual se encuentra en los cuartos de final; instancia en la que venció 3-0 al Atlanta estadounidense en el partido de ida antes de la pandemia.

Estilo de juego:

Herrera se caracteriza por ser un entrenador muy fiel a su modelo de juego, buscando que sus jugadores se acoplen al sistema. Siempre con una característica muy marcada en el ataque combinativo y el juego elaborado, filosofía que lo ha llevado a conquistar grandes cifras con América. 133 victorias en 256 partidos y 4 títulos (dos Ligas MX, una Copa MX y una de Campeón de Campeones).

En su primera etapa en “Las Águilas”, de 2012 a 2013, el sistema más utilizado fue el 5-3-2, con su variante del 4-4-2. Desde su llegada el equipo mostró un perfil ofensivo, dinámico y ordenado, con un modelo de juego rápido por las bandas y un cambio de ritmo en zona de finalización.

El equipo sabía aprovechar las situaciones de contragolpe y sus transiciones defensa-ataque le permitían llegar en superioridad numérica al área rival. Este planteamiento lo llevó hasta semifinales en el Torneo Apertura de 2012, dando un paso más en 2013, donde construyó un equipo cada vez más compacto y fuerte a nivel grupal, con un buen despliegue futbolístico. Un conjunto muy difícil de superar que alcanzó la final del Apertura, cayendo ante Club León.

Después de su paso como seleccionador de México y entrenador del Club Tijuana, Herrera llegó nuevamente al América en 2017 con el objetivo de ganarlo todo, como indicó en su presentación. Su sistema utilizado era el 3-4-3 y su variante el 4-4-2, añadiendo un dibujo secundario en 4-2-3-1. Dentro de sus características principales estaba el identificar cuándo salir jugando desde portería o aprovechar los espacios favorables para el ataque jugando directamente con la segunda línea. Durante esta temporada lo que más le costó al entrenador mexicano fue consolidar la línea defensiva debido a que tuvo muchos lesionados, teniendo que modificar su once titular.

En el Apertura de 2018 sí logró darle el campeonato al América superando a Cruz Azul en la final. Sus movimientos más marcados eran fijar jugadores en carriles laterales, para generar espacios en los carriles interiores. La profundidad y amplitud en zona de finalización les permitía desestabilizar a la defensa rival. Mientras, en fase defensiva, ejercía la presión sobre el rival en bloque medio y compacto, alternando, según el rival, con una presión alta.

En 2019, Club América renovó ampliamente la plantilla con la salida de algunas de sus principales figuras (Edson Álvarez, Mateus Uribe, Agustín Marchesín o Diego Lainez, entre otros) y la llegada de nuevos jugadores como Guillermo Ochoa, Giovani dos Santos, Fernando González, Richard Sánchez o Leonel López.

Herrera varió también el sistema, pasando a jugar en un 4-4-2 y 4-2-3-1. En fase defensiva, el equipo buscaba la recuperación rápida tras pérdida, con un acoso intensivo ante el rival. Con balón, se mostró un equipo más combinativo, siempre priorizando los cambios de ritmo y manteniendo el bloque medio y alto. Sus zonas de llegada en fase ofensiva preferentes se veían muy marcadas por los carriles laterales, con el objetivo de alcanzar la línea de fondo y centrar al punto de penal (abajo).

Once de América:

En 2020 la columna vertebral del América está compuesta por Luis Fuentes, Emanuel Aguilera, Santiago Cáseres, Sebastián Córdova y Giovani dos Santos, piezas fundamentales para mantener el juego que propone Herrera tanto en defensa como en ataque.

En la portería apuesta por Guillermo Ochoa, con características muy importantes para su modelo de juego: manejo del balón, salidas rápidas, muy bueno en el 1 contra 1 y con capacidad para identificar cuándo jugar a segunda línea o en corto.

La zaga defensiva está compuesta por jugadores de rigor táctico y marcado perfil ofensivo en los laterales. Paul Aguilar, en el carril derecho, es un jugador de mucha jerarquía a la hora de marcar, sabiendo cómo perfilarse para garantizar la amplitud y profundidad. Logra incorporase al ataque a gran velocidad, donde cuenta con una buena técnica para participar en la construcción de juego. Por su parte, Luis Fuentes, en la izquierda, supo ganarse rápidamente la titularidad con 2 goles en 7 encuentros. Un futbolista con muchas opciones cuando se incorpora al ataque y buena visión de juego.

El centro de la defensa es para Bruno Valdez (perfil derecho), bueno en la temporización y la marca sobre el rival, y Emanuel Aguilera (perfil izquierdo), con muy buena salida, velocidad y seguridad en el juego aéreo. Aguilera suma además su habilidad para el cobro de tiros libres directos.

Se trata de una línea defensiva muy clara en sus comportamientos tanto en fase ofensiva como defensiva. En construcción de juego desde portería con Ochoa, Aguilar y Fuentes buscan dar amplitud para generar espacios y permitir el avance por carriles laterales de extremos, atentos también a las vigilancias defensivas y a buscar identificar marcas.

Si la situación es un contragolpe, la línea defensiva busca realizar un repliegue intensivo y acosar al rival para provocar la pérdida del balón. Se mantiene en un bloque compacto (abajo) cerrando carriles interiores, rápidos para generar transiciones defensa-ataque ya sea jugando a segunda línea o buscando un cambio de orientación.

En medio campo, el volante central derecho es ocupado por Richard Sánchez, muy potente y con buen manejo del balón. Como característica principal sabe filtrar pases a zona de finalización y es buen recuperador de balones. Cáseres es el volante izquierdo. Presenta una buena anticipación y genera buenas salidas en zona de construcción, participando además en el inicio del juego bajando a línea defensiva.

El extremo por derecha, Suárez, es muy veloz y puede jugar por ambas bandas. Se muestra como un futbolista muy ágil y desequilibrante, con capacidad para generarse espacios y casi siempre saliendo victorioso en los duelos de 1 contra 1. El extremo izquierdo es Córdova, jugador que sabe cuándo trazar la diagonal interior, temporizar y tiene muy buena ubicación, ocupando en algunas fases del partido la posición de mediapunta para buscar el disparo desde media distancia.

En el desarrollo de la línea de medio campo, Cáseres garantiza el inicio del juego, manteniendo el equilibrio en esta zona cuando Herrera utiliza el sistema 4-2-3-1 y su variante en 4-4-2. Sánchez, por su parte, genera dinamismo, con movimientos que permiten crear constantemente opciones filtrando pases en profundidad en asociación con los delanteros, buscando estos últimos fijar a los centrales del equipo rival (abajo) para generar espacios por las bandas y crear un desequilibrio defensivo.

El rol de los delanteros:

Herrera cuenta con opciones de alto nivel en la línea de ataque. Giovani dos Santos es un jugador muy hábil y rápido a la hora de decidir cuándo conducir, rematar o pasar. Suma su coordinación en los desmarques, garantizando así la profundidad del equipo. Henry Martín, por su parte, sabe generarse espacios para el ataque posicionándose bien a las espaldas de los centrales. Tiene un porcentaje muy alto de concretar sus opciones de gol.

El ataque busca siempre coordinar los desmarques y generar apoyos. Dos Santos como Martín y Federico Viñas (cuando ingresa al campo) se encargan de arrastrar la marca de los centrales rivales al buscar generar espacios en zona de finalización (abajo). Sus movimientos en conjunto son muy dinámicos y siempre están generando opciones claras de gol, participando en el juego asociativo del equipo.

También desarrollan un destacado trabajo en el apartado defensivo, centrado principalmente en cerrar el carril central, con el delantero más cercano presionando rápidamente al poseedor del balón para evitar el avance rival.

Definitivamente, el América de Herrera es uno de los equipos a vencer en la Liga MX, siempre buscando marcar su estilo de juego y dominar en cada encuentro. Por delante tiene el difícil reto de tomarse la revancha de la final del Apertura del 2019, después de perder en la tanda de penales ante Monterrrey.

Miguel Herrera

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