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Premier League, 4 de febrero de 2019

West Ham 1
  • Antonio (28)
Liverpool 1
  • Mané (22)

La lucha por la Premier League se pone al rojo vivo tras el empate del Liverpool en su visita al West Ham. Los Reds (62 puntos) se mantienen en lo más alto, aunque ya con tan solo 3 puntos de ventaja sobre el Manchester City y 5 sobre el Tottenham. Es el segundo empate seguido del equipo de Klopp, que se adelantó en el marcador con un gol de Sadio Mané, el jugador más en forma del equipo.

El West Ham respondió a través del arma con la que generó más peligro durante todo el partido: las acciones a balón parado. Michail Antonio, en una jugada de pizarra del “Ingeniero” Pellegrini, hizo el gol del empate antes de la media hora. En el segundo tiempo los Hammers apenas tuvieron problemas para aguantar las tibias embestidas de su rival.

Alineaciones iniciales

Disparos / A Puerta

West Ham12/2
Liverpool11/7

Posesión

West Ham34%
Liverpool66%

Pases / Completados

West Ham271/205
Liverpool725/624

Faltas / Amarilla / Roja

West Ham9 / 1 / 0
Liverpool10 / 1 / 0

Análisis: West Ham

Manuel Pellegrini estableció al West Ham en una formación 4-1-4-1 en posesión, con Declan Rice asentado entre la línea defensiva y la del medio campo. Felipe Anderson, Mark Noble, Robert Snodgrass y Michail Antonio formaron el centro del campo y Javier Hernández “Chicharito” actuó como único delantero.

Los locales no centraron el desarrollo de su juego en tener la posesión, sino que apostaron por esta vía solo durante algunas fases del partido. Cuando lo hacían, el objetivo era asociarse con Felipe Anderson, en el perfil izquierdo. Desde ahí el brasileño intentaba usar el movimiento de sus compañeros para encontrar espacios o buscaba atraer a los defensores del Liverpool hacia su figura para generar huecos para sus compañeros.

Los Hammers también jugaron balones directos desde la línea defensiva, pero “Chicharito” Hernández tenía muchas dificultades para ganar esas acciones ante Virgil van Dijk, un jugador mucho más fuerte y más alto que el mexicano. Los locales sí lograron generar varias faltas en las cercanías del área del Liverpool, principalmente en los momentos de transición. Una opción que el West Ham había preparado muy bien, con varias opciones a balón parado, incluida la  jugada en la que Antonio igualó el partido.

Sin posesión, el West Ham se estableció en un 4-5-1 y operó en bloque medio durante todo el partido. No forzaron la presión en la salida de juego del Liverpool, encontrándose cómodos en las situaciones en las que Van Dijk y Joel Matip tenían la posesión. Cada jugador tenía objetivo a marcar: “Chicharito” Hernández con Fabinho, Felipe Anderson con James Milner, Antonio con Andy Robertson, Snodgrass con Adam Lallana y Noble con Naby Keita. Rice se instaló en una posición más profunda, vigilando el carril central cuando el Liverpool entraba por ahí, pero también rastreaba cualquier movimiento entre líneas, generalmente protagonizados por Roberto Firmino.

Los defensores siempre se fijaron cerca de los atacantes rivales, siendo agresivos en la salida cuando el cuarteto atacante del Liverpool -Firmino, Mo Salah, Sadio Mane y Adam Lallana- buscaban recibir entre líneas. Aunque solo lo hacían cuando estaban seguros de esa situación, evitando así que se crearan problemas a su espalda. Los mediocampistas buscaban salir con sus oponentes, particularmente en las áreas centrales, cargando sobre el perfil más débil del poseedor de la pelota. Esto redujo el alcance de los mediocampistas del Liverpool para cruzar la línea defensiva y llegar desde segunda línea. En lugar de eso, los Reds se vieron obligados a asociarse con un jugador lejano de la portería, lo que permitía a los defensores locales mantener su posición defensiva.

El posible eslabón débil en esta estructura defensiva de los Hammers era Snodgrass, un jugador con tendencia a ser atraído a salir más arriba que el resto de centrocampistas. Noble mantenía su disciplina defensiva si Keita recibía en corto, negándose a salir a zonas más amplias. Mientras, Snodgrass ocasionalmente presionaba a Matip cuando el defensa sacaba el balón o a Lallana / Shaqiri si caían en zonas intermedias. Esto creó más espacio entre líneas para que los jugadores más ofensivos del Liverpool se dejaran caer y recibir, aunque la falta de ritmo y calidad del juego de los Reds en el partido facilitó la labor defensiva de los locales. Al final, el West Ham sumó un punto que tal vez sepa a poco por lo que mostró durante los 90 minutos.

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Análisis: Liverpool

Jurgen Klopp colocó al Liverpool en una formación 4-3-3, con Fabinho como pivote por detrás de Naby Keita y Adam Lallana en el centro del campo. Roberto Firmino, Mo Salah y Sadio Mane formaron el tridente atacante.

Los Reds buscaron romper el bloque organizado de West Ham, y lo trataron de hacer a través de rotaciones verticales de todos sus jugadores. Firmino a menudo buscaba caer en zonas centrales del ataque, con Lallana oteando la espalda de la defensa del West Ham. Como resultado de esto, el internacional inglés adoptaba posiciones más avanzadas que Fabinho y Keita y tendía a usar el espacio generado para subir el balón o correr a través de él.

Sadio Mané, por su parte, solía caer hacia el balón en el espacio que aparecía en la otra banda, abriendo una vía en ese perfil izquierdo para las carreras de Andy Robertson por detrás del lateral derecho del West Ham, Ryan Fredericks. Con un éxito limitado en esta situación, el Liverpool situó a Keita en la diagonal lejos de Fabinho y en un área más profunda con el objetivo de arrastrar la marca de Mark Noble. Esto también le permitió a Robertson ampliar su profundidad, pero el centro del campo de los Hammers se mantuvo disciplinado en todo momento y Noble no iba a la marca de Keita hasta que el centrocampista red cruzaba la línea de mitad de camino.

En la segunda mitad, el Liverpool utilizó en muchas ocasiones a Joel Matip para salir con el balón tratando de dividir el bloque del West Ham. La presión de Javier Hernández “Chicharito” era limitada, por lo que solía ser Robert Snodgrass el encargado de esa función. Este movimiento permitió a Lallana abandonar su zona y recibir más allá de ella, aunque las entregas de Matip fueron inconsistentes. Un problema repetido durante todo el partido para los visitantes, que no tuvieron la suficiente calidad en los pases para romper el bloque local.

En los minutos finales, el Liverpool intentó centrar la atención de los defensas centrales del West Ham colocando a sus delanteros, Salah y el suplente Divock Origi. Al mismo tiempo, mantenía a sus extremos muy altos. Esto permitiría a jugadores como Mané y Xherdan Shaqiri caer en busca de espacios sin ser vigilados por los defensores del West Ham y recibir para girar y dar continuidad al ataque. A pesar del cansancio en el West Ham en la recta final del partido, el Liverpool no pudo alcanzar la victoria.

Sin posesión, el Liverpool no tuvo mucho trabajo. En las raras ocasiones en que West Ham tenía una buena posesión, los visitantes dibujaban un 4-4-2, con Lallana empujando hacia la derecha del mediocampo y Mané doblando hacia la izquierda. La defensa de los Reds por lo general se realizó a través de dos formas: defensa del juego directo y la defensa en transición. Cuando defendían el juego directo del West Ham, Virgil van Dijk y Matip normalmente ganaban los balones aéreos, evitando la segunda jugada de los visitantes.  Cuando defendía el contraataque, el Liverpool solía dejar a Fabinho en una posición más retrasada junto a sus defensas centrales para frenar el ataque mientras el resto de compañeros recuperaban sus posiciones.

Los delanteros del Liverpool fueron rápidos en recuperarse en la transición. Cuando tenían dificultades para conseguir la recuperación recurrieron a las faltas tácticas en un intento por interrumpir el contraataque. Sin embargo, esto no siempre fue beneficioso para los Reds, con una línea defensiva desprovista de Joe Gómez, Dejan Lovren y Trent Alexander-Arnold. El West Ham se mostró siempre muy peligroso –así llegó el empate- en las acciones a balón parado.

Manuel Pellegrini

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