Fotografía: Steve Dykes/Getty Images

Giovanni Saverese

Portland Timbers, 2018-Presente

Esperaba el momento oportuno para dar el salto con el equipo que consideraba el más idóneo para lo que yo buscaba.

Había estado varios años con el Cosmos donde inicié en 2012 con el equipo profesional. Durante ese período en la ahora desaparecida NASL, que fue muy exitoso, se acercaron varios clubes de la MLS. Sabían que la conocía bien la competencia porque había jugado en varios equipos –MetroStars, New England Revolution y San José Earthquakes- y luego estuve once años como analista de ESPN en televisión.

Y noviembre de 2017 llegó Portland y se abrió la oportunidad de ser entrevistado. Viajé dos veces y al final me ofrecieron el trabajo.

Había estado solo una vez en la ciudad. En mi visita me gustó mucho el ambiente que se vive en el estadio.

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En 2018 se iniciaron los trabajos de construcción del nuevo estadio. Así que ese año y 2019 no fueron normales en el sentido de que en la primera temporada empezamos con seis partidos fuera de casa y en la siguiente temporada con doce partidos fuera de casa.

Con todo y eso llegamos a la final en 2018. Cuando perdimos 0-2 con Atlanta United (abajo) nos quedó ese mal sabor en la boca, pero estuvimos quince partidos invictos, con un récord de diez victorias y cinco empates.

En 2019 clasificamos a los playoffs, una temporada discretamente buena, en la que llegamos a semifinales de la US Open Cup. Fuimos competitivos, pero no llegamos a donde queríamos llegar.

“Había estado solo una vez en la Portland y en mi visita me gustó mucho el ambiente que se vive en el estadio.”

Este año nos dieron la posibilidad de ser parte de esta “MLS is Back” para traer la liga en medio de la pandemia. Una competencia en la que el grupo estuvo a un alto nivel para ganarla.

Creo que la clave estuvo en que llegamos muy mentalizados para esta copa “MLS is Back”.  Aun así, estar 40 días en una burbuja en las instalaciones de Disney en Orlando y pasar el grupo de la muerte -LAFC, LA Galaxy y Houston- fue duro.

El grupo fue sumando partido tras partido y entendió que esta oportunidad no la podíamos dejar pasar. Tengo una base de jugadores de edad y entonces es un grupo que quiere conquistar cosas rápido. Han sido tres años exitosos y el hecho de que el año que viene estaremos en la Champions League de la Concacaf nos da una gran motivación.

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Pero antes de llegar a eso, está el importante trabajo previo que se empezó a hacer en la cuarentena. Ahí se empezó a ganar el título.

Se hicieron muchas video-llamadas a los jugadores para explicarles los principios del fútbol que queremos jugar y la metodología con la cual queríamos trabajar. Se invitó también a personas ajenas al club para que dieran charlas y los muchachos preguntaran y pensaran sobre el fútbol.

Todo eso hizo que cuando llegamos a la burbuja el grupo estuviera en muy buen estado anímico y mental.

Una cosa que les dije a los muchachos en cada partido fue que teníamos que estar emocionalmente equilibrados, siempre para concentrarnos en hacer nuestro fútbol y seguir nuestro plan. Lo más importante era enfrentar lo que nos planteaba el partido y tratar de conquistar esos momentos con mucho equilibrio. Con mucha tranquilidad y que al que le tocara jugar contribuyera para el grupo.

Inclusive cuando contra Cincinnati, en el partido de octavos de final, tuvimos un error del arquero –Steve Clark- que nos llevó a definición por penales el grupo se mantuvo tranquilo. Apoyó al arquero y en la ronda de penales (abajo) Clark atajó uno y nos sirvió para avanzar.

El equipo tiene los principios bien claros de lo que queremos ser. Un equipo que sabe cuándo tener la pelota y tener posesión para desequilibrar, al contrario.

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Si tenemos que jugar en campo contrario tenemos que buscar tener la pelota y crear oportunidades. Un equipo que sepa jugar a lo que imponga el partido. Salir jugando desde atrás, que tenga mucha paciencia y buscando meter pelotas entre líneas. No queremos tirar centros por nada.

“Tratar de mover la pelota y conseguir un momento para penetrar y crear oportunidades”, les repito a mis jugadores. Pero los muchachos también conocen los momentos en que tenemos que ser más disciplinados y cerrarnos un poco, saber cuándo contragolpear.

En definitiva, un equipo que entienda que cada encuentro va a requerir ajustes para sacarle ventaja al partido. Equilibrio en el sistema de juego y recuperar la pelota con rapidez. Ese fue nuestro fuerte.

Un equipo que fue vistoso, pero que cuando tuvimos que ser tácticamente más compactos también lo fuimos.

“Una cosa que les dije a los muchachos en cada partido fue que teníamos que estar emocionalmente equilibrados”

A nivel personal, esta final ante Orlando tenía un significado especial para mí. Como ocurrió en 2018 ante Atlanta, entonces con Gerardo Martino, fue una final con entrenadores latinos en los banquillos. Esta vez ante mi compañero Óscar Pareja (abajo).

Creo que nosotros tenemos una responsabilidad aquí en Estados Unidos, no solamente por latinos sino también por venezolanos, como es mi caso. Porque uno quiere conquistar cosas importantes con humildad, con trabajo, pero también abriendo camino para otros en el futuro.

Da certeza a la liga y a la gente del fútbol en Estados Unidos de que el latino trabaja bien.

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Del fútbol estadounidense he visto la evolución desde los primeros días de la liga. Lo cual me llena de orgullo. Lo que era la MLS en 1996, ha cambiado totalmente.

No descubro nada si digo que lo más importante es la infraestructura, los estadios, centros de entrenamiento, la parte financiera con todos los jugadores al día, el marketing… Todo eso es un ejemplo y ha sido un éxito.

Creo que el enfoque en los últimos años ha variado hacia la búsqueda de un mejor nivel futbolístico y creo que se ha logrado sin duda ese crecimiento.

Gracias a diferentes cosas. Primero porque la liga es más vista, tiene más vitrina a nivel mundial. Ya no es una liga considerada de retiro como era llamada al principio, si no que están llegando muchos jóvenes.

También los incentivos financieros para los equipos, lo que les permite traer jugadores de mejor nivel y te dan más profundidad en tu plantilla.

Y mejora el nivel de técnicos que empiezan a venir a la liga.

He visto una mejoría drástica en el fútbol estadounidense. Creo que todavía puede seguir creciendo. Sigue siendo todavía una liga muy física más que táctica.

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En cuanto a lo táctico creo que la MLS se parece más a la Premier o la Championship inglesa. El correr es fundamental. Aquí lo físico es todavía fundamental. Una competencia que te exige mucho en el aspecto físico.

Pero también una liga que te ofrece dificultades que no hay en otros lados, como las grandes distancias y las diferencias horarias los cambios en el clima.

Por ejemplo, en 2019 jugamos un partido en Colorado con un récord de frío en la historia de la MLS y pocos días después en Dallas con tanto calor que tienes que tener un descanso para hidratación a mitad de tiempo.

“La MLS se parece más a la Premier o la Championship inglesa; el correr es fundamental”

A todo eso también se deben adaptar los jugadores. El mercado latino ha sido el más importante en los últimos años, aunque ahora también hay otros mercados que comienzan a ser importantes también.

Se busca a jugadores latinos por su calidad y no solamente para atraer seguidores. Los clubes ya tienen sus hinchadas. Nuestra fanaticada no es principalmente latina, es mezclada.

Y la experiencia de uno ayuda por la diversidad que hay en un plantel aquí.

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Uno como jugador tiene tantas experiencias que cuánto más expuesto hayas estado a lugares diferentes más te puedes llevar de los entrenadores que has tenido, de las ligas, de tus compañeros. Al final es importante en tu idea futbolística y en tu aprendizaje.

Soy muy agradecido a lo que fue estar en la selección “vinotinto”, viajar por toda Sudamérica, Estados Unidos, jugar en Inglaterra e Italia.

Una experiencia que me ha ayudado como entrenador. La cultura es fundamental cuando uno tiene que entender a sus jugadores. Cada quien piensa diferente, tiene costumbres diferentes, cultura diferente… Y un técnico tiene que entender eso.

Es importante para un técnico, entender a su grupo, entender las individualidades.

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Ganar el título en 2020 ha sido muy importante para todos, pero no pararemos.

En Timbers nos hemos trazado la meta de hacer que este sea un club importante. Cuerpo técnico y jugadores estamos comprometidos con ello. Nosotros vamos por nuestro camino y vamos marcando momentos importantes.

Desde que llegué siempre dije que queríamos ser un equipo el cual nadie va a dar por descontado.

No queremos tener la etiqueta de favoritos, pero sí nos ponemos otra: “Cuidado con Portland porque va a competir siempre”.

Giovanni Saverese

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