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Premier League, 27 de octubre de 2019

Liverpool 2
  • Henderson (52)
  • Salah (75 pen)
Tottenham 1
  • Kane (1)

El líder de la Premier League, el Liverpool, restauró su ventaja de seis puntos sobre el Manchester City, segundo clasificado, después de remontar ante el Tottenham en Anfield. El gol de Harry Kane a los 48 segundos de partido puso a los locales bajo presión contra el equipo al que habían derrotado en la final de la Champions League la temporada pasada.

Pero el empate de Jordan Henderson a principios de la segunda mitad abrió las opciones de victoria del Liverpool, asegurada cuando Mo Salah cobró un penalti con acierto en el minuto 75 minutos después de que Serge Aurier cometiera una falta sobre Sadio Mané frente a The Kop.

El Liverpool suma doce victorias seguidas en Anfield en Premier League –el traspié en casa fue el empate ante el Leicester el 30 de enero-, una dinámica que contrasta con la de los Spurs, con 11 partidos seguidos sin ganar fuera de casa, su peor estadística a domicilio desde 2001.

Onces iniciales y formaciones

Disparos / A Puerta

Liverpool22 / 13
Tottenham11 / 4

Posesión

Liverpool69%
Tottenham31%

Pases / Completados

Liverpool660 / 564
Tottenham321 / 244

Faltas / Amarilla / Roja

Liverpool9 / 3 / 0
Tottenham11 / 3 / 0

 

El Liverpool comenzó con su familiar 4-3-3 (abajo), donde Jürgen Klopp reunió en ataque a Mo Salah, Roberto Firmino y Sadio Mané. Los locales se toparon con un bloque defensivo bajo y compacto, intentando superar a los tres centrocampistas del Tottenham jugando en amplitud.

Atacar la espalda del medio del campo:

El entendimiento entre los laterales, los interiores y los delanteros en banda influyó especialmente en la creación de las acciones ofensivas. Jordan Henderson fue el más avanzado de los tres centrocampistas del Liverpool, atacando la espalda de la defensa del Tottenham, sobre todo entre Danny Rose y Davinson Sánchez cuando la posesión estaba en el lado de Salah o Trent Alexander-Arnold (abajo). Cuando Henderson se abrió a banda, Salah y Alexander-Arnold entraron por dentro, ocupando la vigilancia de los defensores en amplitud del Tottenham en sus movimientos para crear así un espacio para la diagonal.

El Liverpool también intentó hacer circular el balón alrededor de su rival para cansarlos y reducir la presión. Los Spurs se encontraron cada vez más encerrados en su propio campo (abajo), obligados a defenderse ante un ataque del Liverpool que reunía hasta siete jugadores por delante de la línea de pase.

Cambio de perspectiva:

Fue en los últimos 20 minutos cuando los laterales locales tomaron posiciones más retrasadas en un intento de alejar a los centrocampistas de los Spurs de su portería. Cuando lo hicieron, se abrieron más espacios para atacar, así que desde una posición inicial más centrada Salah fue capaz de hacer carreras a la espalda de la defensa visitante para buscar el pase de sus compañeros (abajo).

El Tottenham jugó sin posesión con un 4-5-1 (abajo), con los interiores Christian Eriksen y Son Heung-min en el medio del campo. El gol de Kane cuando solo se llevaban 48 segundos de partido hizo jugar a los visitantes con un perfil más defensivo, intentando mantenerse siempre compactos en defensa.

Un bloque compacto:

El posicionamiento de Eriksen y Son fue especialmente importante, ya que se dio prioridad al cierre de los laterales del Liverpool Alexander-Arnold y Andy Robertson. Si la posesión se desplazaba por banda, los Spurs defendían con hasta cuatro jugadores, a menudo para cerrar las pases de entrada. Si esto no era posible, varios jugadores se retrasaban hasta su propia área para defender el juego aéreo del Liverpool.

Harry Winks, único pivote en el medio del campo, intentó anular la amenaza que representaba Firmino cuando éste se deslizaba al medio del campo. Asimismo, y mientras intentaba mantenerse compacto con sus compañeros de equipo, el internacional inglés también salía a la presión de Firmino cuando llegaba el balón a los pies del brasileño (abajo).

Menos poder ofensivo:

El Tottenham de Mauricio Pochettino se desarrolló en un 4-3-3 en ataque (abajo), con Moussa Sissoko, Dele Alli y Harry Winks en el medio del campo. En los momentos de transición, la mayoría de las veces jugaban directamente desde el guardameta Paulo Gazzaniga hasta Harry Kane, mientras que Christian Eriksen y Son Heung-min corrían a la espalda del delantero del Tottenham desde una posición inicial en banda.

Sin embargo, el hecho de que estuvieran tan retrasados anulaba muchas veces la capacidad ofensiva, ya que tardaban demasiado tiempo en hacer ese desplazamiento en carrera. La posesión de balón para el Tottenham fue mayor tras los goles del Liverpool, pero la intensidad de los anfitriones en la presión dificultó su capacidad para gestionar la posesión. Por otro lado, el hecho de que adoptaran posiciones más avanzadas después de recibir el balón también los hizo más vulnerables durante las transiciones, lo que contribuyó a la jugada del penalti del Liverpool, decisivo a la postre.

Solo tres unidades defensivas:

El amplio dominio de la posesión del equipo de Jürgen Klopp significó que rara vez tuvieron que defenderse en su estructura 4-3-3 (abajo). Cuando así lo hicieron, presionaron a los Spurs en campo contrario, y si el balón estaba en el centro, Roberto Firmino se incrustaba entre Moussa Sissoko y Harry Winks para evitar inferioridad numérica en el medio del campo.

Si tenían éxito en retrasar la posesión visitante hasta Gazzaniga, los atacantes en banda iban a la presión intentando cerrar los pases entre los defensores rivales, invitando a los Spurs a jugar en largo. Fabinho también fue particularmente influyente en el rol defensivo. Su posición dificultó que Kane y Alli recibieran el balón al pie, anulando también los posibles contragolpes y trabajando en la recuperación tras pérdida. Su asociación defensiva con Van Dijk y Lovren fue clave en un Liverpool que llevó al resto de todas sus unidades al ataque para conseguir darle la vuelta al marcador.

“Perdimos el balón en el medio del campo, nos generaron una contra y eso fue todo. Una acción desafortunada. Pero ese juego me encanta, con la amenaza constante de que cada balón que pierdas puede acabar en la portería de tu propio equipo”, explicó Jürgen Klopp sobre el gol del Tottenham. El entrenador del Liverpool se mostró muy contento con la reacción de sus jugadores: “Al descanso les dije que el trabajo era realmente bueno, el único problema era el resultado. Jugamos realmente bien, forzando a su portero a grandes intervenciones en la primera y la segunda mitad”.

“En diferentes fases del partido creo que hemos jugado bien. Por supuesto cuando marcas tan pronto intentas defenderte y eso nos ha llevado a perder juego con el balón. La primera parte fue difícil conectar y generar juego”, dijo Mauricio Pochettino. El entrenador del Tottenham sí vio una versión distinta de su equipo en el segundo acto: “Empezamos mejor, controlando los espacios y con algunas ocasiones de gol. Pero cuando perdonas, Anfield aprieta y eleva el nivel del Liverpool. Nos vamos decepcionados, pero necesitamos seguir peleando”.

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