Fotografía: Josep María Roca

Yasser Corona

Club Tijuana, 2018-2019

Recuerdo despertar en el campo, ya inmovilizado, con el doctor que me decía: “No te muevas, quieto”.

Sobre lo que ocurrió los minutos antes tengo un blackout. Un apagón.

Recuerdo el partido que estábamos jugando. Eran los últimos minutos, íbamos ganando uno a cero. Un partido de Copa MX, con un equipo de ascenso, Correcaminos.

Miré el marcador en el minuto 83 -quería saber cuánto tiempo iba por lo mal que lo estábamos pasando- y eso es lo último que tengo en mi memoria. El accidente lo tuve en el minuto 89.

Josep María Roca

Según lo que han narrado testigos choqué con Eduardo Juárez. Caí conmocionado y sufrí convulsiones. Me trasladaron de urgencia al hospital y fui operado por una fractura en las cervicales. Los médicos dijeron que hasta mi vida estuvo en juego.

Fue el 1 de febrero de 2017. Una fecha que lo cambió todo.

A partir de ahí llega un proceso que tienes que pasar, pero la verdad es que esa noche en el hospital, cuando te quedas tú solo en tu habitación, a oscuras, es cuando te preguntas, “¿y ahora qué voy a hacer?”.

Por más que tengas una carrera hecha como jugador o hayas hecho lo que hayas hecho, siempre el futuro incierto genera mucho temor.

“Sobre lo que ocurrió los minutos antes de mi lesión tengo un blackout. Un apagón”

Aunque en mi cabeza siempre estuvo que, afortunadamente, en la actualidad la pelota da para mucho más que solamente patearla y puedes hacer una carrera dentro del mismo fútbol sin necesidad de ser futbolista o el protagonista.

Lo que más me llamó la atención fue ser entrenador. Poder aprender y transmitir todo lo que viví y todo lo que jugué. Y también por todo lo que me quedaba por aprender, porque eso lo tenía más que claro: si quería ser entrenador tenía que prepararme muchísimo.

De ese modo, daba forma al pensamiento que tuve el día que tuve el accidente que me retiró de las canchas. “Esto no va a terminar aquí”. Si no puedo seguir jugando al fútbol, seguramente podré entrenar a alguien.

Y así fue que decidí definitivamente hacer una carrera como entrenador.

Shaun Clark/Getty Images

Una idea que la gestioné con el día a día. Acompañado de las mismas sensaciones que cuando pensé en ser jugador, donde todo lo que te podía pasar alrededor y las situaciones que pudieras vivir a diario no importaban. Quería ser futbolista y tiraba hacía adelante. Como entrenador es igual.

He apuntado a mi objetivo y lo quiero conseguir. Y es curioso, de alguna forma, porque antes nunca me llamó del todo la atención el hecho de querer ser entrenador.

Pero sí es verdad que con el paso del tiempo eso fue cambiando. Me interesaba mucho por intentar ayudar a los jóvenes, a los más chicos, a los que estaban subiendo al primer equipo o escuchar el porqué de las cosas cuando entrenábamos. Por qué hacíamos una cosa o hacíamos otra.

Y creo que hay un detonante que fue el momento que me marcó, el que hizo que me interesara por esto. Una vez, en una charla muy informal con Nacho Ambriz (abajo), hoy entrenador del León, y ex asistente de “El Vasco” Javier Aguirre, me dijo que de todos los que tenía a cargo, yo era el que menos pinta podía tener de entrenador.

Mauricio Salas/Jam Media/Getty Images

Ese día me dije: “No me gusta que se hagan este estereotipo”. Afortunadamente Nacho fue muy buen entrenador para mí. La persona que, más allá de esa pregunta, metió esa inquietud en mí.

Con el tiempo he hablado con él acerca de cómo entrenaba, cuál es su metodología y demás aspectos. Pero nunca le dije que fue justamente eso fue lo que prendió el “gusanito”, como decimos en México.

“He apuntado a mi objetivo y lo quiero conseguir”

Después tuve un par de entrenadores más que hicieron que me atrajera mucho el porqué de las cosas y cómo transmitir los conocimientos. Miguel Herrera (abajo a la derecha), en Xolos, y Juan Carlos Osorio (abajo a la izquierda), en la selección mexicana. Eran diferentes a lo que yo había tenido durante toda mi carrera.

Ellos tres fueron la guía inicial. Y está claro que mientras vas creciendo vas aprendiendo más del juego, y sobre todo de lo que significa ser futbolista.

Getty Images

Fue el club Xolos el que me abrió las puertas. El propio club tiene una escuela de entrenadores, ubicada en Tijuana y se ha portado muy bien conmigo. Un día en una reunión con el Director General, me preguntó qué es lo que realmente quería.

Le dije: “Quiero entrenar. Me gusta y quiero ser entrenador”.

“¿Quieres un equipo? Te lo damos ya. Tienes que arrancar, porque no va a haber un momento en el que te sientas listo para esto”, respondió.

Empecé en el sub-13 en Xolos, y de asistente en el sub-17. La verdad es que encantado dije que sí, pero con temor, ese temor de saber cómo iba a funcionar, cómo iba a salir… Hubo mucha gente que me ayudó a aprender y estoy contento, porque el primer día es pararte en frente de niños -porque aún son niños- y transmitir toda la información que puedas tener en tu cabeza, de los libros, de las vivencias y hacerlo de una manera fácil, que la entiendan.

Y además estás tratando con personas, con vidas, con seres humanos que disfrutan del deporte, que disfrutan del juego. Es el fútbol que ayuda a formar personas, ayuda a formar valores, ayuda a complementar todo eso que en su casa tienen y con sus papás aprenden.

La intención que tenía era complementar esas tres partes: fútbol, escuela y familia.

Fotografía cedida por Yasser Corona

Afortunadamente tenía una persona al lado desde el día uno -que fue la psicóloga del club- a la que le dije: “Te necesito a ti conmigo, para que tú me ayudes a mí, como entrenador, a llevarlo de la mejor manera y transmitir todo esto a los chicos de la mejor manera”.

A los chicos, por otro lado, no les costó mucho que me vieran como entrenador y ya no como jugador. Como futbolista nunca me vi como una persona que le tuvieran que ver como futbolista. Siempre intenté que se viera el Yasser persona, más allá de la profesión que ejerciera.

Eso sí, ser entrenador es otro mundo totalmente distinto. Es otra cosa. Como futbolista generalmente primero piensas en ti y después piensas en el equipo.  Creo que, en el fútbol juvenil, o cuando te vuelves entrenador, de alguna manera estás para servir a los demás. En lo último que tienes que pensar es en ti como entrenador, porque primero están tus jugadores, tu institución y después tú como entrenador.

“Nacho Ambriz, Miguel Herrera y Juan Carlos Osorio, ellos tres fueron la guía inicial para ser entrenador”

Al Sub-13 y el Sub-17 añadí también una pretemporada con el primer equipo. Así que, digamos, son tres etapas del fútbol completamente distintas: la base con los chicos, la sub-17, más cercano al profesional, y ya el plantel profesional con el primer equipo.

Creo que esa última experiencia me costó un poco más porque tenía muchos compañeros, o excompañeros que jugaron conmigo y hay que saber separar un poco eso. Yo era entrenador y lo que les comentaba no era desde el Yasser futbolista o como compañero.

Claro está que no es lo mismo que un compañero venga y te diga “si haces estas cosas vas a jugar mejor”. Es diferente que venga un entrenador y te lo diga. En ese sentido a mí me costó un poco más, el poder tener el valor o la firmeza de poder acercarme a un excompañero, a un amigo, y decirle ciertas cosas que le podrían ayudar para mejorar su fútbol.

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Hoy este proceso me ha llevado a Barcelona (arriba). Hay dos cosas que siempre marcan en la vida. La profesión y la familia.

Yo me separé, mi hijo se vino a vivir a Barcelona, de donde es su mamá. Ellos se vinieron para España y una vez que vinieron yo tenía claro que si mi hijo estaba aquí tenía que estar cerca de él. Y crecer con él.

Pero al mismo tiempo me dio la posibilidad de estar en uno de los lugares donde más fútbol hay ahora mismo. Entonces era una buena combinación: estar cerca de mi hijo y en un sitio donde podía seguir preparándome.

“Me gustaría abrir el camino para los entrenadores mexicanos en Europa”

Fue un poco complicado al principio ya que en México tenía un camino trazado, una línea que seguir. Aquí en España, fue empezar totalmente de cero, sin conocer a nadie. Igual algo que no he querido nunca es ver las cosas tan simples y sencillas.

Buscar dónde prepararte, dónde trabajar. Y en ese proceso estoy de poder encontrar y trazarme un camino desde acá. Con la preparación. Poco a poco ir conociendo gente. Que la gente conozca la manera en cómo trabajo y crecer desde acá.

En el futuro me gustaría de alguna manera ayudar en el fútbol base y al crecimiento de futbolistas. Pero me gusta muchísimo el fútbol profesional, y algo que me planteé como un sueño, es el objetivo de que, en algún momento, pueda estar en algún Mundial con México.

Josep María Roca

Aunque para llegar a eso hará falta un largo recorrido, el cual quiero hacerlo en España o Europa. Sé que no es nada fácil ni mucho menos en un país donde hay muchísimos entrenadores y quizá los entrenadores mejor preparados en el mundo. Es un lugar que me va a exigir muchísimo, y eso me va a ayudar en mi carrera, sin duda. Y si en algún momento decido volver a México, sé que va a ser con una maleta llena de vivencias y de aprendizajes que me ayudarán en mi carrera como entrenador.

Pero me gustaría abrir el camino para los entrenadores mexicanos en Europa. Son muy pocos los que trabajan fuera, sea la liga que sea. Y uno no sabe muy bien si es porque en realidad estamos muy bien en México como entrenadores o estamos en una zona de confort muy grande.

Independientemente de cuál sea la razón, sí poder dar ese primer paso. Decir a los nuevos entrenadores o a los futuros, como también a todos esos que no lograron ser jugadores, que está la vía de ser entrenador. Desde la cual puedes ir a cualquier otra parte del mundo e intentar crecer en tu profesión. Y hacer valor el mexicano.

Después del accidente tuve algo muy claro: la vida es una y si no la intentas aprovechar pues no la vivirás al máximo.

Eso es lo que estoy intentando hacer.

Yasser Corona

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