Fotografía: Charles McQuillan

Robbie Keane

Jugador: Tottenham, 2002-2008 y 2009-2011

White Hart Lane siempre fue uno de mis estadios favoritos.

Era de un diseño tan compacto. Los aficionados están ahí, encima de ti. Puedes escuchar los gritos de los que están al frente.

Allá marqué un gol para el Coventry contra los Spurs en 1999. Perdimos 3-2 pero ese ambiente que viví realmente se quedó conmigo.

Además, durante mi infancia siempre me había gustado ver al Tottenham, así que cuando me enteré de que estaban interesados en mí, me puse muy contento.

Por entonces yo jugaba para el Leeds, y teníamos un gran equipo. Muchos jugadores jóvenes: Rio Ferdinand, Allan Smith, Harry Kewell…

Stu Forster/Getty Images

Teníamos lo suficiente para haberlo hecho muy bien, haber podido estar juntos unos pocos años más, pero en ese entonces Rio, con quien mantenía una estrecha amistad, escuchó que el club atravesaba dificultades financieras. Necesitaban vender jugadores.

Los Spurs me buscaron, y cuando hablé con ellos me hicieron sentir como en casa de inmediato. Después de firmar, cuando salí al campo con mi traje marrón en el intermedio para ser presentado al público (arriba), fue algo que simplemente se sintió muy bien.

Glenn Hoddle era el entrenador en esa época – uno de los más grandes mediocampistas como jugador– y eso era un verdadero atractivo también.

Glenn estaba adelantado a su tiempo con su forma de entrenar y sus tácticas. Lo detallado que era y la información que nos daba. Pequeñas cosas que la gente de afuera no veía.

“Una gran parte de lo que me hizo ser el jugador que terminé siendo, lo aprendí de Teddy”

Conocía su fútbol. La primera vez que llegué, hablamos de distintos sistemas y eso fue lo que me atrapó. Su conocimiento de cómo jugar y de cómo quería que su equipo cambiara el sistema rápidamente. Eso realmente me atrajo.

Al ser tan joven lo que el te pedía a veces era un verdadero desafío, pero eso significaba que en parte nuestro juego era brillante. Para mí, a tan temprana edad, era algo realmente beneficioso.

Jamie Redknapp era el capitán en ese momento y se hizo cargo de mí. De hecho, el día que firmé me paré en su casa para comer algo.

Teníamos un grupo estupendo de muchachos, así que fue fácil aclimatarse, pero Jamie fue de gran ayuda.

Ben Radford/Getty Images

Cuando eres joven, te alimentas de eso. Ves como esos jugadores mayores actúan cuando los jóvenes llegan al vestuario, cómo te hacen sentir parte del grupo. Fue algo que me llevé conmigo cuando, más tarde, yo también me convertí en capitán.

Teddy Sheringham (arriba, a la derecha) era otro jugador mayor que me ayudó mucho. Aprendí mucho de él en muy poco tiempo. Una gran parte de lo que me hizo ser el jugador que terminé siendo, lo aprendí de Teddy.

Estaba lejos de ser el futbolista más veloz, pero su cabeza era más rápida que casi todos los jugadores que enfrenté. Su movimiento y su juego asociativo eran increíbles.

Siempre solía decir que no tenía sentido correr por correr. Los jugadores de ahora están obsesionados con sus números, pero para Teddy todo tenía que ver con moverse con un propósito.

Me acuerdo de un partido en el que yo estaba corriendo de un lado al otro del campo, y de vuelta otra vez, persiguiendo el balón. Yo era joven y lleno de entusiasmo. Teddy me paró en seco. “Robbie, a veces simplemente quédate parado”, me dijo. “Todos a tu alrededor se están moviendo. Solo quédate quieto en una zona donde veas espacio y donde quieras el balón”.

Charles McQuillan

No quería decir que te quedaras parado con las manos en la cintura. Más bien, moverte en un espacio de menos de cinco metros, mientras todo el mundo gastaba sus energías persiguiendo el balón.

La cantidad de veces que conseguía el balón era algo increíble y siempre parecía tener mucho tiempo. No jugamos mucho juntos, pero posteriormente en mi carrera pasé a ser conocido por mi movimiento. Y eso, en gran parte, ha sido por Teddy.

Yo tuve la suerte de que ya fuese con Glenn, que jugaba con tres atrás, o Harry Redknapp, que utilizaba un 4-4-2, o Martin Jol, que solía jugar con 4-4-2 también,  siempre me encontraba en equipos que jugaban con dos delanteros.

Cuando eres más joven, solo quieres jugar. Sin importar el sistema que te digan. Pero el hecho de haber sido empleado en esos sistemas significó que pude construir grandes sociedades durante mi carrera en el Tottenham.

Mi favorita fue con Dimitar Berbatov (below). Conectamos de inmediato. Solo jugamos juntos dos años, pero fue algo que funcionó desde el comienzo.

“Lo más importante para nosotros era que ninguno de los dos era egoísta. Cuando él marcaba o yo marcaba nos sentíamos igual de contentos”

Lo que era interesante de nosotros era que a los dos nos gustaba ir a buscar el balón. Jugábamos en una especie de rol de “9 y medio” – un poco como lo había hecho Teddy –, y nos intercambiábamos de posición con frecuencia.

Martin quería un hombre extra en el mediocampo, y ese hombre era Dimitar o yo, que atrasábamos nuestra posición. El otro que se quedaba adelante sabía que, cuando eso sucedía, su misión era atacar la espalda de la defensa. Podíamos hacer los dos trabajos.

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Lo más importante para nosotros era que ninguno de los dos era egoísta. Cuando él marcaba o yo marcaba nos sentíamos igual de contentos. No disparábamos a puerta cuando el otro podía simplemente anotar con un toquecito.

También entendí su personalidad, aunque no lo conocí realmente. Podía darme cuenta que a veces simplemente necesitaba que lo dejaran solo porque era muy callado, y bastante reservado la mayor parte del tiempo.

Pero yo también sabia que era importante asegurarse de que se sintiera incluido. Si había una cena de equipo o una salida nocturna, siempre me aseguraba de que estuviese ahí.

Esa era parte de mi trabajo como segundo capitán y después como capitán con los Spurs. Siempre intenté hacer que todo el mundo participara en esas actividades de formación de equipos. Ese vínculo fue clave en los equipos de la selección de Irlanda en los que jugué. Nos dio una convicción y un deseo de pelear los unos por los otros.

Y eso también lo tuvimos en el Tottenham.

“Juande Ramos definitivamente se merece el crédito por el triunfo en la Copa de la Liga en 2008. Trece años más tarde, sigue siendo el último trofeo ganado por el Tottenham.”

El equipo que tuvimos con Martin (abajo) era brillante. Él jugaba con un volante extra en el lado izquierdo del mediocampo – con Aaron Lennon por la derecha – porque le gustaba crear superioridades en el centro del campo. Muchas veces fue Edgar Davids o Teemu Tainio, quienes eran realmente mediocentros, pero ambos inteligentes y tácticamente astutos.

Podían hacerle la cobertura a Benoit Assou-Ekotto cuando él se lanzaba hacia adelante desde el lateral izquierdo y, como ellos en realidad querían estar en el centro del mediocampo, se desplazaban allí para formar un cuarteto en el medio del campo. Teemo o Edgar, Jermaine Jenas, Michael Carrick y Berbatov o yo.

Edgar era un gran personaje para tener en el vestuario. No tenía miedo de decir lo que pensaba, si creía que hacia falta señalarlo. Un poco como yo, realmente. Es verdaderamente importante tener gente así, gente que desafíe a los compañeros. También añadía un toque extra al equipo. Arremangarse cuando hacía falta y no tenía miedo de nada.

Me encantaba jugar con Aaron Lennon, y desarrollamos un gran entendimiento. Anotamos muchos goles cuando yo me dejaba caer para recoger el balón y lo jugaba entre el lateral y el central para que él incursionara en carrera. Al sacarle menos de medio metro a un defensa ya era muy difícil detenerlo.

Mike Hewitt/Getty Images

Teníamos mucha variedad en ese equipo y a los rivales les costaba jugar contra nosotros.

Estuvimos tan cerca de la Champions League, pero esa tristemente célebre derrota ante el West Ham el último día de la temporada nos hundió, El Lasagnegate.

Sospechamos que fue una intoxicación, pero nunca llegamos al fondo de lo que realmente pasó. Lo único que sé es que la mayor parte de la plantilla se sentía muy, muy mal.

Fuimos a caminar la mañana del partido y ocho jugadores ni siquiera pudieron salir de la cama. Entonces, sobre el campo, éramos la sombra de un equipo.

“Como jugador, a veces, sientes algo sobre un partido. Sabíamos que iba a ser nuestros día”

Recuerdo que el que estaba peor era Michael Carrick. Simplemente no tenía ninguna energía. No podía correr por toda la cancha como solía hacerlo.

Ya está olvidado hace tiempo, pero obviamente fue decepcionante no haber podido cruzar la línea.

El éxito que tuvimos en la Copa de la Liga un par de años más tarde ayudó un poco a compensar esa decepción.

Mirando atrás, sentí pena por Juande Ramos, que era el entrenador en ese momento, pero no duró mucho tiempo. Era un hombre encantador, realmente amable, amistoso y considerado. Muy relajado y bueno para conversar.

Clive Mason/Getty Images

Ya había ganado muchas cosas con el Sevilla antes de unirse a los Spurs, y yo realmente disfrutaba con el fútbol que nos puso a jugar. Él definitivamente se merece el crédito por el triunfo en la Copa de la Liga en 2008. Trece años más tarde, sigue siendo el último trofeo ganado por el Tottenham.

Nuestro recorrido hacia esa final fue realmente especial.

La semifinal contra el Arsenal (arriba) fue el mejor ambiente que experimenté jugando en Inglaterra.

Ya había quedado impresionado con el ambiente en White Hart Lane cuando jugué allí con el Coventry, pero esto era otra cosa. Era absolutamente electrizante.

“Nadie nos había dado una oportunidad, pero sabíamos de lo que éramos capaces y nunca dejamos de creer”

Siendo jugador, a veces tienes una cierta sensación ante un partido. El Arsenal era entonces un buen equipo, pero creíamos en nosotros mismos y, desde los primeros cinco minutos, podías ver que sería nuestro día.

No te podría decir por qué, pero sabíamos que les ganaríamos, y les dimos una paliza. Esa victoria 5-1 nos dio una gran confianza en nuestra ruta a Wembley.

Nuestro espíritu de equipo era inigualable y no éramos favoritos para la final contra el Chelsea. Habían inyectado mucho dinero en su equipo. Habían traído jugadores como Michael Essien, Didier Drogba, Petr Cech, Nicolas Anelka, Frank Lampard.  Mucha gente creía que no teníamos ninguna posibilidad de ganar.

Pero en nuestro día, sabíamos que podíamos ganarle a cualquiera.

Mike Hewitt/Getty Images

Teníamos calidad en todos lados y energía también. Jugadores como Didier Zokora y Jermaine Jenas en el mediocampo. Jonathan Woodgate y Ledley King, de centrales, ambos jugadores que podrían haber logrado mucho más de no haber sido por las lesiones. Dimitar y yo arriba. Era una columna vertebral muy fuerte.

No fuimos a esa final preocupados por el rival. Fuimos a ganar.

Después de que Drogba anotara de tiro libre antes del descanso, la gente probablemente empezó a pensar que nos meterían tres o cuatro, pero resistimos y nos empezaron a llegar ocasiones.

“Harry Redknapp es probablemente el mejor entrenador de todos los tiempos, en cuanto a manejo personal”

Zokora se perdió una gran oportunidad. Era un jugador fantástico que podía conducir el balón de forma brillante y tenía una gran reputación dentro de la plantilla, pero finalizar la jugada no era su mayor fortaleza. Sin embargo, finalmente conseguimos un penal y en el extra tiempo Jonathan Woodgate apareció para anotar el gol de la victoria.

Nadie apostaba por nosotros, pero sabíamos de lo que éramos capaces y nunca dejamos de creer.

Fue un día maravilloso y ha sido estupendo haber podido coronar mi etapa con los Spurs con un trofeo.

Charles McQuillan

En total, jugué a las órdenes de seis distintos entrenadores en los Spurs: Glenn Hoddle, David Pleat, Jacques Santini, Martin Jol, Juande Ramos y Harry Redknapp. La verdad es que me aportaron un amplio panorama sobre los distintos estilos de jugar que existen.

Martin era la clase de entrenador que te ponía el brazo alrededor, compartía una risa y un chiste. Pero también trajo su toque genial, pues quería que jugáramos desde atrás, mantuviésemos el balón, avanzando cuando fuese posible.

Harry es probablemente el mejor entrenador de todos los tiempos, en cuanto a manejo personal. Es estupendo con la gente, un gran personaje, te da una confianza total. Y también sabe de fútbol.

Todos tenían personalidades diferentes. Ideas distintas de lo que querían de su equipo y ahora, que yo busco establecerme como entrenador, la variedad de experiencias que recibí en el Tottenham serán de verdadera ayuda.

Soy muy afortunado de poder tomar ideas de tantos entrenadores experimentados. Al igual que aprendí de mis colegas delanteros y de mis compañeros en el Tottenham, trasladaré partes de mis entrenadores en los Spurs a mi trabajo como técnico.

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