Fotografía: Alex Caparrós

Jordi Cruyff

Director Deportivo, Maccabi Tel Aviv, 2012-17

Tengo la fortuna de poder recurrir a la influencia de dos grandes del fútbol.

En todo lo que hago, mi padre, Johan Cruyff, y Sir Alex Ferguson están muy presentes. Sobre todo, cuando se trata de un tema de gestión de personas, ambos me vienen a la mente.

Ellos me enseñaron que no siempre se pueden resolver dos problemas de la misma manera. Hay que diferenciar de jugador a jugador, de ego a ego, porque cada uno responde de distinta forma.

Lo mismo ocurre durante los partidos cuando tienes que tomar una decisión, como gestionar un cambio. Cuando empiezo a dudar de mí mismo, siempre pienso: “¿Qué haría mi padre en este momento?”.

Entonces, cuando tomo una decisión, voy a por ello. Como hizo él.

Alex Caparrós

Esa convicción es realmente importante y, para mí, viene de él.

Desde muy temprano, tuve que pensar en el día en que mi carrera futbolística llegaría a su final.

A partir de los 30 años, mi cuerpo empezó a fallar. ¡Mis rodillas iban en distintas direcciones!

Muchos futbolistas ya saben a los 32, 33 o 34 años que quieren ser entrenadores de fútbol. En mi caso, fue un poco diferente.

“Me encanta el fútbol y me encanta debatir. Me encanta estar rodeado de gente que no siempre está de acuerdo contigo”

Estudié administración de empresas por si quería seguir ese camino, y también hice mis cursos de entrenador.

A los 36 años, decidí probar suerte como entrenador en una última aventura. Me convertí en jugador-asistente del técnico en el Valletta de Malta, pero pronto me di cuenta de que, en ese momento de mi vida, no era para mí.

Me encanta el fútbol y me encanta debatir. Me encanta estar rodeado de gente que sabe lo que hace; gente que no siempre está de acuerdo contigo, y que tiene puntos de vista diferentes y opiniones firmes.

Así que el papel de director deportivo me encajaba.

Clive Brunskill/Allsport

Pasé dos años como director deportivo en el AEK Larnaca, en Chipre, y luego estuve cinco años en el Maccabi Tel Aviv, entre 2012 y 2017.

Me encargaba de asesorar y establecer la cultura del club; casi su ADN, y el estilo de fútbol que queríamos practicar. Trabajaba con el propietario para decidir lo que queríamos que fuera el club.

En el Maccabi Tel Aviv sabíamos que un entrenador nuestro podía acabar en una liga más grande si lo hacía bien, así que siempre teníamos que pensar a corto plazo.

Intentábamos crear una cultura de resultado rápido. También intentábamos comprar jugadores jóvenes y venderlos a clubes más grandes.

Siempre fui muy abierto con los entrenadores. Les decía que necesitábamos resultados a corto plazo y que podíamos ser un trampolín para ellos.

Al mismo tiempo, mi trabajo también consistía en pensar anticipadamente la siguiente etapa para el club. Si teníamos un jugador joven que pensábamos que podía llegar al primer equipo en seis meses, no queríamos fichar a otro que bloqueara su camino, sobre todo si nos iba a costar mucho dinero.

Pude supervisar los entrenamientos, ver cómo se preparaban los entrenadores para los partidos, analizar las emociones de los jugadores y cómo les afectaban las diferentes interacciones. Compartía mis reflexiones sobre la parte táctica y mantenía un diálogo muy abierto con el entrenador.

Sin embargo, había una línea que me cuidaba de no cruzar. El entrenador estaba a cargo del equipo y de todo lo que tenía que ver con el aspecto futbolístico. Pero si una decisión afectaba al futuro del club a largo plazo, era el momento de intervenir.

Alex Caparrós

Hoy en día en el fútbol falta paciencia, por lo que resulta imposible no pensar a corto plazo, pero el reto del director deportivo es gestionar las ambiciones a corto, medio y largo plazo. Es importante encontrar un terreno común en el que todos estén contentos.

Me quedó muy claro lo importante que es tener un buen equipo a tu alrededor. La discusión y el debate son realmente beneficiosos.

Trabajar tan estrechamente con los propietarios de los clubes de fútbol -personas que no son necesariamente especialistas en fútbol, pero que son empresarios de gran éxito- también me ha enseñado mucho. En particular, me  ha ampliado mi experiencia de aprendizaje.

Como jugador, también tuve experiencias muy variadas. Tuve la suerte de jugar en el Barcelona y en el Manchester United, dos equipos absolutamente dominadores, tanto dentro como fuera del campo.

“El propietario del Maccabi Tel Aviv me dijo que quería que siguiera como entrenador, pero no era lo que yo buscaba en ese momento”

Con ellos, no era tanto una cuestión de si se ganaba; era más una cuestión de cuándo se ganaba.

Teníamos tanta calidad en las plantillas que siempre estábamos luchando por los títulos, y la mayoría de las veces ganábamos los partidos.

Luego tuve una experiencia muy diferente con el Alavés. Éramos un equipo modesto; que tenía que trabajar simplemente para intentar detener a los equipos más grandes antes de pensar en cómo podíamos hacerles daño.

Si podías mantener el marcador a 0-0 contra un rival, las jugadas a balón parado adquirían una mayor importancia. ¿Cómo podías utilizarlas para marcar la diferencia y conseguir un resultado?

Gary M Prior/Allsport

Allí el fútbol era diferente -se trataba de protegerte el mayor tiempo posible-, pero aun así lo disfruté mucho. Y fue importante para mi crecimiento estar en el otro lado del juego. Estar en un equipo que sufre.

Creo que el hecho de haber tenido esas experiencias como jugador y luego como director deportivo -lo que me ha permitido entender cómo piensan los clubes y cómo gestionar las expectativas a medio y largo plazo- me preparó para volver a ser entrenador.

Ya tenía mis títulos de entrenador, así que tal vez era algo que estaba en el fondo de mi mente, pero los había obtenido muchos años antes y no me planteaba volver a entrenar.

En mi papel de director deportivo, podía entender a los entrenadores y hablar con ellos porque, al fin y al cabo, tenía las mismas titulaciones que ellos. Pero es importante entender dónde están los límites de un director deportivo y dar al entrenador el espacio para trabajar.

“Me ha encantado lanzarme a nuevos retos siempre que he podido”

Corría el año 2017 cuando las cosas no iban bien con el entrenador del Maccabi Tel Aviv, el ex delantero del Ajax y del Rangers, Shota Arveladze. Llegábamos a un periodo intenso, con ocho o nueve partidos en cuestión de semanas.

El propietario decidió hacer un cambio, pero no quería traer a alguien nuevo que tuviera que adaptarse y acomodarse. Así que me pidió que fuera el entrenador.

Fue francamente bien. De los nueve partidos que dirigí, ganamos ocho y empatamos uno.

El propietario me dijo que quería que siguiera como entrenador, pero no era lo que yo buscaba en ese momento. Habíamos acordado esos nueve partidos, y eso era todo lo que me parecía bien hacer. Siempre me he dicho a mí mismo: nunca sustituyas a un entrenador sentándote tú mismo en su silla. No es lo correcto. Trae mala energía.

Alex Caparrós

Pero entonces mi sustituto, Lito Vidigal, tuvo dificultades, así que el propietario volvió a recurrir a mí. En 2017, acepté hacer una -solo una- temporada como entrenador.

Llevaba mucho tiempo en el Maccabi Tel Aviv. Mi padre había fallecido en 2016, así que de repente sentí que era mucho más importante estar cerca de mi madre y mis hijos. Después de ese año, di por terminada mi etapa en Israel. Necesitaba volver a Barcelona para renovarme.

Me tomé un tiempo para hablar con otros entrenadores, otros directores deportivos, para compartir ideas y hablar de métodos. El fútbol no deja de cambiar, así que es importante estar al día siempre que sea posible.

Es importante mantener el impulso de seguir mejorando, tener la mente abierta y aprender cómo hacen las cosas los demás, cómo resuelven los problemas. Y tuve la oportunidad de aprender en mi tiempo libre.

Pero entonces llegó una llamada del Chongqing, club de la Superliga china, por medio de Antonio Cordón –la persona que estaba al frente de la estrategia deportiva de la empresa propietaria de ese club y del Granada- con una oferta muy buena. Siempre me ha gustado la idea de asumir nuevos y misteriosos retos, así que me lancé a por este también.

“Siempre he sido comprensivo con los jugadores, porque yo mismo fui un jugador joven y también he cometido errores”

Cuando llegué, me di cuenta de lo grande que era el desafío. El equipo sólo había sumado cinco puntos de 27 posibles, y había una dinámica negativa. Tenía que hablar con la mayoría de los jugadores a través de un traductor porque nadie hablaba inglés. Y no conocía a nadie.

Pero logré superar ese reto. Conseguimos dar la vuelta a la temporada, y eso me dio mucha confianza como entrenador para seguir adelante.

Eso me llevó a conseguir el puesto de seleccionador de Ecuador, que una vez más llegó a través de Antonio Cordón, quien asumió el cargo de director de fútbol de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, aunque esta experiencia se vio interrumpida por la pandemia mundial y no se disputó ningún partido. Luego llegó otra llamada de China, esta vez del Shenzhen FC.

Echaba de menos la emoción de entrenar todos los días, de jugar cada tres o cuatro días. Me encantaba la intensidad. Y fue otra experiencia de la que aprender.

Entrenar es un viaje interminable de nuevas experiencias, y me ha encantado lanzarme a nuevos retos siempre que he podido. Cada vez que ha habido una oportunidad de aprender algo nuevo, la he aprovechado.

David Ramos/Getty Images

En general, siempre he querido aprender de todos los lados del tablero. Como director deportivo, siempre he sido comprensivo con los jugadores, porque yo mismo fui un jugador joven y también he cometido errores. Es bueno ser comprensivo, pero también hay que proteger los intereses del club. No se trata sólo de lo que sabes del césped, sino también de cómo te manejas en el vestuario.

Hoy en día, los clubes buscan un director o un entrenador que también sepa dirigir a un grupo numeroso de jugadores o de personal, para convencerlos y conseguir que vayan en la misma dirección. Como director deportivo, hay muchas similitudes: puedes crear un buen ambiente de trabajo, cada uno tiene su propia especialización y todos siguen un objetivo común, que es la estrategia del club.

Creo que mis experiencias como director deportivo me han ayudado mucho como entrenador, y la experiencia de entrenador también podría ayudarme eventualmente si vuelvo a mi función anterior.

Todo lo que he hecho ha formado parte del proceso de aprendizaje. Desde el césped hasta el vestuario y la sala de juntas, todo me ha ayudado.

No se me da bien planificar el futuro. Simplemente me tomo la vida como viene y trato de aprender en cada oportunidad. Nunca sabes adónde te llevará la vida -y el fútbol-, así que siempre intento mantener la mente abierta.

Y, sobre todo, trato de disfrutar cada día.

Jordi Cruyff

Jordi Cruyff

Jordi Cruyff explica en esta Clase Magistral de The Coaches' Voice su desarrollo como jugador y los principales rasgos del esquema de juego del Barcelona dirigido por su padre, Johan Cruyff.

En palabras de otros: Sir Alex Ferguson

La influencia de Sir Alex Ferguson, contada por Ryan Giggs, David Moyes, Mark Hughes, Phil Neville, René Meulensteen, Michael Appleton, Alex McLeish, Luiz Felipe Scolari, entre otros entrenadores y jugadores.

Maestros de la táctica: Johan Cruyff

Escuela holandesa en la dirección del Barcelona. Johan Cruyff fue el creador del "Dream Team", un equipo que conquistó la primera Copa de Europa en la historia del club e inculcó una filosofía de juego que ha persistido en el tiempo.