Entrevistas Tiempo de lectura: 11 min

“Tenemos al nuevo Messi”

“Tenemos al nuevo Messi”
Getty Images
Redacción
Héctor García
Publicado el
24 de junio 2026

Borja Jiménez

Leganés, 2023-2025

Hay muchos jugadores que, cuando dan el primer paso del segundo al primer equipo, se muestran temerosos. Normalmente, los que son diferentes no suelen tener ese miedo. Eso pasó con Yan Diomandé.

Soy un entrenador al que le gusta ver a muchos futbolistas del segundo equipo durante todo el año. Me gusta integrarlos en la dinámica del primer equipo —es decir, que entrenen con nosotros— porque así puedes comprobar rápidamente si tienen condiciones especiales.

En dos o tres entrenamientos ya se puede valorar si un futbolista tiene las características para jugar en el fútbol profesional. No significa que vaya a llegar, pero el cuerpo técnico puede detectar ciertas aptitudes.

Borja Jiménez fue entrenador del Leganés, etapa en la confío en Yan Diomande al primer equipo. Sergio Cueto
Borja Jiménez fue entrenador del Leganés, etapa en la que confió en Yan Diomandé para el primer equipo. Sergio Cueto

En el Leganés nos pasó con Sydney Osazuwa, que terminó jugando con la selección española sub-17. También con Jorge Mota, 'Koke', que luego fichó por el Atlético de Madrid. Y cuando apareció Diomandé fue igual.

El primer partido que vi a Yan jugar fue en un amistoso que disputamos en nuestro estadio, en Butarque. Fue un encuentro de preparación contra el filial durante un parón por fútbol de selecciones, en marzo de 2024. Él había llegado en enero de ese año, pero sufrió una lesión y apenas había podido entrenar.

"Solo jugó 45 minutos porque venía de una lesión y pensé que podía haber algún riesgo"

Pues bien, nos sentamos en el banquillo y, cuando tenía el balón, le veías encarar, desbordar, volver a recibir la pelota y repetir la acción. No se cortaba, aunque estuviera jugando contra el primer equipo. Le daba igual quién estuviera delante. En definitiva, en aquel primer entrenamiento dejó muy claro que era diferente a todo lo que habíamos visto antes. Jugó por la banda izquierda. Allí teníamos a Valentin Rozier y a Adrià Altimira como defensores. Valentin había demostrado muchas veces sus cualidades defensivas y pensábamos que Yan no lo tendría fácil.

Tuvo acciones de uno contra uno, desborde, hizo un gol, generó muchísimo peligro y mostró una gran potencia en conducción. Pero para mí lo más diferencial fue su personalidad. Hacerlo una y otra vez. Repetir esfuerzos. Atreverse constantemente ante jugadores de tres categorías superiores.

Tengo el vídeo de aquel entrenamiento y es digno de ver.

Desde su irrupción con el primer equipo, Yan Diomande se convirtió en uno de los principales jugadores del Leganés. CD Leganés
Desde su irrupción con el primer equipo, Yan Diomandé se convirtió en uno de los principales jugadores del Leganés. Fotografía: CD Leganés

Solo jugó 45 minutos porque venía de una lesión y pensé que podía haber algún riesgo. También porque estaba siendo muy superior a jugadores del primer equipo y eso a veces genera tensión. Creía que podía haber alguna entrada fuerte, así que decidimos sacarlo por esos dos motivos. “Que no juegue más y mañana entrena con nosotros”, le dije al entrenador del segundo equipo después de aquella exhibición.

Cuando subió a entrenar con nosotros, hablé con él. No para decirle nada sobre su rendimiento, sino para explicarle cómo debía comportarse dentro de un primer equipo. Le dije que tenía que seguir haciendo exactamente lo mismo que había hecho el día anterior, pero que debía ser respetuoso con los jugadores del primer equipo. “Llegar el primero, salir el primero a entrenar, irse el último, ayudar a sus compañeros y entender quién era el nuevo, ¿vale?”.

"Es un chico supertranquilo, con carácter, muy exigente consigo mismo y muy humilde"

Era su primera experiencia en un primer equipo y yo sentía que tenía que ser un poco su guía, ayudarle a entender la evolución del fútbol juvenil al fútbol profesional, las normas de respeto y las exigencias del día a día. Lo entendió perfectamente.

Yan es un chico supertranquilo, con carácter, muy exigente consigo mismo y muy humilde. Con nosotros siempre era el último en salir del entrenamiento. Dos o tres veces por semana hacíamos trabajo específico con él, tanto a nivel táctico como a nivel de finalización. Nos quedábamos después de la sesión y siempre era el último en marcharse.

Al margen de su gran aparición e impacto, Jiménez destaca el lado humano de Yan Diomande. Getty Images
Al margen de su gran aparición e impacto, Jiménez destaca el lado humano de Yan Diomandé. Getty Images

Cuando empezó a entrenar con nosotros confirmó todo lo que pensábamos. En espacios abiertos ya habíamos visto que era diferente, pero cuando le veías en espacios reducidos aparecían más detalles. Tenía capacidad para desbordar, para asociarse y para jugar con las dos piernas. Me llamó mucho la atención que perdía muy pocos pases. Los extremos suelen jugar muchos balones de fuera hacia dentro y esos pases no son fáciles.

Recuerdo una anécdota al terminar uno de aquellos entrenamientos. Subíamos las escaleras hacia el vestuario y Dani Raba se acercó y me dijo: “Míster, este futbolista es muy bueno”. Era un poco la sensación general.

Se adaptó muy rápido a lo que queríamos. Estaba muy cerca de Cissé por el idioma y eso también le ayudó. Pero cada sesión confirmaba lo que habíamos visto desde el primer día. Nos iba enseñando más detalles.

«"Míster, este futbolista es muy bueno", me dijo Dani Raba. Era un poco la sensación general»

Después llegó el partido del Santiago Bernabéu.

Le hicimos entrar en el minuto 80 porque no era una situación fácil de gestionar. Llevaba apenas tres entrenamientos con nosotros. Había jerarquías dentro del grupo y teníamos que ser cautos. Pero volvió a demostrar que estaba hecho de una pasta diferente. Salió al campo, tuvo una acción muy buena de uno contra uno y un posible penalti ante Asencio y Fede Valverde. Refrendó todo lo que veníamos viendo en los entrenamientos: no tenía miedo.

El jugador de Costa de Marfil brilló en los pocos minutos que jugó en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid. CD Leganés
El jugador de Costa de Marfil brilló en los pocos minutos que jugó en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid. Fotografía: CD Leganés

Ni siquiera en el Bernabéu, uno de esos campos que asustan a muchos futbolistas jóvenes; él nunca dio la sensación de sentirse intimidado. Lo hizo en un entrenamiento contra nosotros siendo jugador del filial, después entrenando con el primer equipo y lo hizo también en el Bernabéu.

Los entrenadores solemos decir que el juego es de los futbolistas. Si tienes buenos futbolistas estás mucho más cerca de conseguir los objetivos. Estoy convencido de que, si hubiera llegado antes y hubiera jugado más partidos, nos habría ayudado todavía más esa temporada.

Nosotros hacíamos muchas cosas bien, pero con la llegada de Yan añadíamos a un jugador capaz de marcar diferencias. Un futbolista que podía sumarse a Raba, Munir, Miguel o Juan Cruz para ayudarnos a ganar partidos.

"Se para por completo, espera la entrada del adversario y es entonces cuando finta o cambia el ritmo. Tiene ese don natural para desbordar"

Además, trabajamos mucho con él los aspectos defensivos. Hubo momentos en los que jugábamos con tres centrales y necesitábamos que entendiera determinados posicionamientos. Durante esas semanas que estuvo con nosotros insistimos mucho en esos conceptos y después él mismo me ha dicho que le sirvieron para entender aspectos defensivos que ha aplicado posteriormente en la Bundesliga.

Hay dos cosas que destacan especialmente en él: la fortaleza mental y el descaro. Entiende perfectamente que esto es su profesión, que esto es un juego y que habrá días en los que se equivoque y otros en los que esté más acertado.

Yan Diomande jugó diez partidos en LaLiga 2024/25 con el Leganés, con un saldo de dos goles. Getty Images
Yan Diomandé jugó diez partidos en LaLiga 2024/25 con el Leganés, con un saldo de dos goles. Getty Images

Recuerdo el partido de LaLiga ante el Sevilla. Se habla de un error suyo en el minuto 95 de partido, porque no acertó a marcar cuando el portero no estaba en la portería. Un gol que habría supuesto el 1-2 a nuestro favor. Pero para mí aquello no fue un error, porque la única persona que podía llegar a ese balón era él. Si no hubiera sido Yan, la acción no habría existido.

Lo importante fue cómo reaccionó después. Durante esa semana intenté transmitirle tranquilidad, cariño y confianza. Y en los siguientes 45 minutos que jugó dejó muy claro que estaba hecho de otra pasta. Nunca tuvo miedo de volver a intentarlo.

"Como él mismo dice, fui una de las personas que le dio la oportunidad. Me siento un poco partícipe de todo lo bueno que le pasa"

Por eso estoy convencido de que aquella situación también le ayudó a crecer.

Después llegó el salto al RB Leipzig. Era un salto muy grande, pero también un lugar idóneo para evolucionar. Durante aquel verano recibí llamadas preguntándome por él y siempre decía lo mismo: “No sé cuál es su valor exacto, pero creo que se multiplicará por tres o por cuatro en uno o dos años”.

El RB Leipzig firmó a Yan Diomande por 20 millones de euros en el verano de 2025. En su primera temporada en la Bundesliga marcó 12 goles. Getty Images 
El RB Leipzig firmó a Yan Diomandé por 20 millones de euros en el verano de 2025. En su primera temporada en la Bundesliga marcó 12 goles. Getty Images 

El RB Leipzig fue valiente al apostar por él. Luego hay que ir allí, competir, seguir trabajando y evolucionar. Ha tenido momentos mejores y peores, como cualquier jugador joven, pero ha seguido creciendo.

Sus condiciones van a sobresalir independientemente de la liga en la que juegue, porque tiene una capacidad de desborde que cada vez se ve menos. Cada vez que recibe genera ventajas. Si le das la pelota en buenas condiciones, va a generar desequilibrio.

"No sé cuál es su valor exacto, pero creo que se multiplicará por tres o por cuatro en uno o dos años”

Como él mismo dice, fui una de las personas que le dio la oportunidad. Me siento un poco partícipe de todo lo bueno que le pasa. Para mí es un orgullo muy grande. Apostamos por él en un momento difícil porque veíamos que podía aportarnos muchas cosas. Hoy le veo por la televisión y siento que participé en sus primeros pasos. Le tengo mucho cariño y me siento muy orgulloso de todo lo que está consiguiendo.

Fueron solo nueve semanas juntos, pero desde entonces su evolución no me ha sorprendido porque ya habíamos visto de lo que era capaz.

Con solo 19 años, Yan Diomande es uno de las grandes estrellas de la selección de Costa de Marfil. Getty Images
Con solo 19 años, Yan Diomandé es una de las grandes estrellas de la selección de Costa de Marfil. Getty Images

Voy a contar una cosa que me pasó con Jeff Luhnow, el propietario del Leganés. Fue meses antes de ver a Yan por primera vez. Jeff llegó y me enseñó un vídeo de él en YouTube. Por aquel entonces tendría 16 años. Era un vídeo de acciones suyas en Estados Unidos: situaciones de uno contra uno, conducciones, desbordes y manejo de las dos piernas.

“Tenemos al nuevo Messi”, me dijo Jeff.

No sé si llegará a tanto, porque el nivel de Messi es el máximo al que puede aspirar cualquier jugador, pero Yan sí tiene algo que para mí es muy diferencial y que tienen muy pocos futbolistas: se para por completo, espera la entrada del adversario y es entonces cuando finta o cambia el ritmo.

Tiene ese don natural para desbordar.

Cuando estaba con nosotros en Leganés pensábamos que quizá lo que hacía podía estar condicionado por el nivel de los rivales. Después se fue a la Bundesliga y lo hizo allí. Y también en el Mundial.

Eso mismo que hacía en aquel vídeo de YouTube lo está haciendo ahora contra defensores de élite.

Borja Jiménez