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Martín Palermo

Pachuca, 2019

Necesitaba estar en contacto con la cancha, con el verde césped.

Por eso hice una preparación previa a medida que iba enfocándome en ese espacio vacío que iba a encontrar en el momento en el que dejara de jugar.

Ya dos años antes a mi retiro lo fui hablando con mi psicóloga. Buscaba algo que me ligara al fútbol y que uno sabía que tenía que prepararse para ello, alguna profesión.

Me enfoqué obviamente en el fútbol y lo más parecido a lo que yo necesitaba, tanto por adrenalina, como por la posibilidad de vivir situaciones semejantes a la del jugador, era ser entrenador. No me enfoqué hacia el gerente deportivo, no hacia el representante. Necesitaba más del día a día.

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Con la idea de lograr una mayor preparación, un mayor conocimiento, viajé a Europa para reunirme con entrenadores que tienen un nombre importante en el fútbol, como Max Allegri, Fabio Capello, Roberto Mancini, Rafa Benítez, Sinisa Mihajlovic y Diego Simeone.

Ellos ayudaron mucho al poder ver su metodología de trabajo, sus entrenamientos, sus ideas como entrenadores, cómo las volcaban a sus planteles.

Incluso busqué en otros deportes como el entrenador del seleccionado argentino de básquet, Sergio Hernández (abajo). Lo conozco de cuando era entrenador en Boca y ahí hicimos una relación.

“Me enfoqué en el fútbol y lo más parecido a lo que yo necesitaba era ser entrenador, más del día a día”

Mi idea era tener otros conocimientos sobre el manejo de grupos, sobre liderar personas como esa ‘generación dorada’ del básquet argentino. Prepararme con esos conocimientos de ellos.

Hoy con todo lo que ha cambiado el fútbol, y va evolucionando cada vez más en todo sentido, es muy importante todo ese “feedback” que hay que tener hacia el plantel y hacia los jugadores.

La parte psicológica es muy importante porque a veces uno no termina de conocer plenamente al jugador. Entonces yo creo que hay que estar enfocado en eso más que nada, teniendo una persona preparada, capacitada en ese papel de psicólogo, en el cual quizá el entrenador no tiene el conocimiento sobre cómo llegarle al jugador.

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Entonces en la medida en que ese jugador pueda acercarse y abrirse a ese profesional seguramente para mí va a ser un aporte muy importante, en tanto ese profesional pueda darme más herramientas para poder conducir el grupo y conducir diferentes personas.

Yo ahora tengo una psicóloga, Mara Villoslada, que la he sumado a mi cuerpo técnico.

Siempre me propuse ser lo más transparente con el jugador, trato de hablar mucho en ese sentido. Si le tengo que decir a un futbolista que no lo voy a tener en cuenta, sea a principios de temporada o al término de temporada para la siguiente, voy y le digo: “Mirá no te voy a tener en cuenta, buscate otra oportunidad”.

Tampoco le prometo nada. No voy y le digo: “Vos vas a ser titular”. Siempre trato de ser lo más claro posible, con un mensaje simple y no ir con un discurso diferente cada día porque el jugador te estudia, te evalúa y a medida que uno va cambiando sus posturas pierde la confianza de sus dirigidos.

Lo peor que le puede pasar a un entrenador es perder la confianza del jugador o del grupo.

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Al principio me costó quitarme el cartel de jugador para que me vieran como entrenador. Creo que en la última etapa con la experiencia en México ya encontré mi lugar, ya sé cuál es mi rol, ya sé cómo el jugador me ve y eso es lo que tengo que seguir potenciando.

Que no exista esa comparación, el irme todo el tiempo a lo que fui como jugador. Hay que ver qué pasa cuando vuelva nuevamente a dirigir en el fútbol argentino que es donde quizás mi nombre y mi repercusión mediática es más fuerte que en Chile o en México.

“Lo peor que le puede pasar a un entrenador es perder la confianza del jugador o del grupo”

Hoy me encuentro con una maduración mucho mayor y me hace ver las cosas desde otra perspectiva.

Me sentí muy frustrado en la parte final en México donde pude dirigir al Pachuca.

Hubo muchos factores.

Un poco fue esa exigencia que yo tenía como jugador y todo lo que yo buscaba en mi manera de ser tan obsesiva sobre cómo prepararme, el querer ganar cada partido de una manera muy extrema.

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Siempre viví de esa forma el fútbol, con tanta pasión y mucha exigencia en todo.

Obviamente cuando pasé a entrenador y buscaba que me sucediera lo mismo, sufría la derrota sabiendo que quizás la responsabilidad caía más por mi nuevo rol.

No encontraba a veces la forma y la manera de encontrar la explicación a una derrota y sentía que yo no había podido ser parte de la solución.

Todo eso me frustraba. Me llevó a estar muy incómodo con esa elección de entrenador. Fue un tema de terapia y hubo que analizarlo con la psicóloga.

Necesité dejar de medirme constantemente contra todo lo que había conseguido y logrado como jugador y saber que el papel de entrenador ya no pasaba por una dependencia exclusivamente mía, sino que había otros factores como la preparación del plantel, el entrenamiento, ver que los jugadores asimilen tus ideas, tu manera de querer jugar.

Ese es un mensaje importante que uno tiene que transmitir a los jugadores.

En esos momentos siempre es mi cuerpo técnico el que me apoya y el que me acompaña a la hora de tomar decisiones, ya sean buenas o sean malas, para el equipo que estás conduciendo. Y quizá ellos y los jugadores veían esas actitudes mías de no poder sentirme satisfecho, de no poder disfrutar lo que estaba haciendo. Fue todo un análisis en conjunto, también con mi familia, que me acompañó siempre.

Si uno está lejos de su país, hace todo el esfuerzo lejos de su familia y no está disfrutando de lo que está haciendo, es difícil.

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Entonces fue replantearme muchas cosas y darme cuenta de qué era lo que yo quería hacer, pero que lo tenía que  hacer desde el disfrute, desde la satisfacción, desde la pasión con la que yo vivo el fútbol. Pero no desde la frustración, porque me va a hacer ver las cosas completamente diferentes.

De todas formas, la experiencia en México me ayudó en la evolución del trato con el plantel, en el club que me tocó estar al mando y una experiencia como el fútbol mexicano que la verdad me sorprendió por lo competitivo. La organización, la infraestructura que tienen los clubes y principalmente el Pachuca.

Creo que me sentí a la medida de un club que yo pretendo. De esa exigencia que te obligaba a la toma de decisiones con un plantel de jugadores de un nivel muy alto, muy exigente en la conducción del día a día. Y eso fue un parámetro y una búsqueda para mí en eso de seguir creciendo.

“En un club como Pachuca las exigencias eran mucho mayores a mis experiencias tanto en Chile como en Argentina”

Fue darme cuenta de que estoy preparado, de lo que deseo hacer y de  los sueños que pretendo tener en esa búsqueda de logros importantes.

En todos los equipos que dirigí siempre tuve una idea, un concepto de juego muy puntual.

Un orden defensivo que me transmita seguridad y una fortaleza para luego desarrollar la fase ofensiva, desde la intensidad, desde la dinámica, desde todas las variantes ofensivas que se pueden provocar.

Más que nada enfocado a que yo fui delantero y lo que busco en un equipo es visualizar eso, una búsqueda ofensiva con muchas variantes de ataque, con esa intensidad generada desde un equilibrio.

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Por supuesto, uno también tiene  que adaptar su sistema. Transitar por el fútbol chileno durante dos años y medio me permitió ver las diferencias con el fútbol argentino.

También diferenciar el modo de jugar, la mentalidad del jugador chileno, conocer la cultura del país, cómo se planteaban los partidos.

Pudimos adaptarnos rápidamente con una reestructuración del plantel y conseguir los jugadores para el sistema que yo quería implementar que era el 4-4-2.

Obviamente conociendo el juego del fútbol chileno que es muy dinámico y es mucho más intenso, donde hay más espacios, donde no se es tan riguroso en la marcación, donde el jugador tiene más libertad para tomar decisiones dentro del campo.

Esa adaptación me sirvió mucho para ir conociendo otras modalidades de plantear los partidos, de conocer otro fútbol.

Unión Española me dio esa posibilidad, pudimos armar un plantel muy competitivo, peleamos un campeonato con Colo Colo, clasificamos a copas internacionales, la verdad que el sistema me dio muchas garantías.

Creo que fue una mejora y un crecimiento para mí, incorporé a un video analista, Renato Cornejo, que hoy por hoy es parte del cuerpo técnico y es determinante.

Chile me abrió la cabeza para ver otras cosas.

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En México también pude plasmar mi idea, aunque con un 4-2-3-1, más que nada por características de juego y de planteo de los equipos y lo que es el fútbol mexicano, mucho más dinámico.

Es un fútbol muy atractivo, también con espacios, parecido al chileno, pero quizás con planteles más competitivos. Cualquier equipo le puede ganar a cualquiera.

Creo que mi idea fue plasmada, los jugadores me entendieron, pudimos ser protagonistas. Clasificamos a la liguilla.

Muy satisfecho por lo hecho y se pudo ver en campo al equipo que quería.

México también te hace pensar mucho en el clima y la geografía, porque a veces se juega en el llano, otras veces en la altura y eso obliga a modificar el sistema de juego.

“Tuve muchos ejemplos de entrenadores como jugador y destaco muchos aspectos de ellos: Carlos Bianchi, Marcelo Bielsa, Alfio Basile o Diego Maradona”

Siempre en la medida en que uno pueda encontrar el equilibrio en la estructura de un equipo, seguramente después todos estos conceptos se pueden desarrollar y es la idea que yo trato de inculcar y transmitirle a los jugadores.

Claro, fui delantero y busco siempre darle importancia, potenciar al máximo a los delanteros porque creo que es un puesto muy importante y determinante en la confección de un equipo.

Tener un goleador dentro que te garantice una cifra cercana al 50% de los goles de tu equipo, que tu goleador esté entre los tres primeros de la tabla de artilleros de diferentes ligas, creo que te garantiza estar entre los primeros puestos de la tabla.

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Tuve muchos ejemplos de entrenadores como jugador y destaco muchos aspectos de ellos. Carlos Bianchi (arriba en el centro) en la conducción, en el manejo del grupo, es de las cosas que más he observado de él.

Cómo manejar el grupo, concientizarnos a todos por igual, ese manejo grupal, fue el que me llevó a tener una etapa tan exitosa en Boca con grandes jugadores de muchísima calidad.

También lo que me transmitió el Alfio ‘Coco’ Basile por su presencia, por su conocimiento del fútbol, una persona de fútbol, esos que a veces no necesitan un libro o saber tanto de la técnica y de la táctica, sino conocer de fútbol, del hombre de fútbol que se ha nutrido de eso.

O el mismo Marcelo Bielsa, la obsesión o la exigencia por hacer mejor al jugador por medio de sus trabajos. O la figura de Diego Maradona (abajo) como entrenador. Fueron muy importantes en mi carrera y algo de ellos trato de sacar para tener mi propia identidad.

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El fútbol es mi pasión, todo el fútbol que mire me llena, más si son las grandes ligas de Europa. España, Italia, Inglaterra, el fútbol alemán.

Estoy abierto a vivir toda experiencia, toda cultura, toda vivencia de diferentes países y diferentes formas de jugar al fútbol. Inglaterra está dentro de esos sueños a cumplir en un futuro.

Hablando de sueños, mucha gente me pregunta si tengo un objetivo o un deseo de dirigir a Boca alguna vez. Más que un objetivo es un deseo.

Pero no tengo plazos.

Hay que esperar a que el tiempo me ponga en ese lugar.

Martín Palermo

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