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Javier Hernández

Los Angeles Galaxy, 2020-Presente

El Perfil:

Javier Hernández ya era el máximo goleador de México cuando accedió a dejar el Sevilla y la Liga por Los Angeles Galaxy y la Major League Soccer. En un traspaso de 8,5 millones de euros y acordando un salario por encima de los 5 millones de euros (la cifra más alta de la MLS, incluso por encima de la ficha de Zlatan Ibrahimovic hasta su marcha en diciembre de 2019), firmó un contrato de tres años para ya dejar atrás el fútbol europeo probablemente para siempre.

Seguramente la mejor versión del delantero mexicano se mostró en su asociación en ataque con Wayne Rooney en el Manchester United de camino a la final de la Champions League de 2011, saliendo a préstamo más tarde al Real Madrid. Aunque no llegó a instalarse como delantero titular en el equipo blanco, Hernández tuvo una importante participación en los minutos que jugó, alcanzando 9 goles y 9 asistencias. También la tuvo después en el Bayer Leverkusen, anotando 26 goles en su primera temporada y 13 en la siguiente.

Unos números que lo llevaron de vuelta a Inglaterra para jugar en el West Ham, aunque su rendimiento no fue el esperado, como tampoco en su breve paso por el Sevilla. “Voy a jugar”, dijo Hernández cuando se incorporó al Galaxy. “Eso es lo que quiero en mi vida. La gente va a decir que fue porque no pude lograrlo (en Europa), pero a veces en el fútbol hay cosas que no están en tus manos”. Después de una primera temporada marcada por la pandemia y las lesiones, Hernández busca liderar la ofensiva de los Galaxy para intentar la conquista de la MLS 2021.

Análisis táctico:

Las características tan señaladas de su juego hacen que Hernández haya actuado como delantero a lo largo de su carrera, y con un rol casi exclusivo como finalizador dentro del área rival. Participar en la construcción del juego no es uno de sus puntos fuertes, pero sí es un maestro de su oficio: un cazador de goles que ha marcado en todos los clubes en los que jugado, a pesar de tener muy poco contacto con el balón.

Su movilidad cerca de la portería rival es su mayor fortaleza, y la razón por la que marca tantos goles en remates al primer toque: sólo en raras ocasiones anotará después de parar y controlar el balón. Es muy hábil para encontrar los espacios en el área y llegar a finalizar los centros a través de rápidos movimientos que lo liberan de los marcadores y están coordinados con los compañeros de equipo, compañeros que saben qué esperar de él, y ubicar el lugar donde se dirige.

Sus movimientos principalmente consisten en atacar el primer palo, ya que prefiere flotar a la espalda de un defensa -y, por lo tanto, lejos de su marca- antes de sobrepasarlo (abajo). Además, sabe orientarse para dirigir el balón en su remates hacia las esquinas de la portería, incluso cuando el centro llega con mucha velocidad.

A pesar de que pasa largos periodos sin participar directamente en el juego, y sin apenas tocar el balón, Hernández es una amenaza constante porque se posiciona casi todo el partido por fuera del último defensor, intentando aprovechar cualquier espacio que exista a la espalda. Sus constantes movimientos a través de la línea defensiva del rival hacen que sea una distracción constante, y que los defensores tengan que desviar constantemente su atención del balón para vigilarlo.

Sus movimientos finales suelen producirse buscando la profundidad, con muy pocas ocasiones buscando recibir al pie para jugar de espaldas a la portería. Cuando el balón llega al último tercio de campo, se concentra inmediatamente en hacer una carrera que pueda llevarle a una posición de gol, lo que puede significar que se libere de un defensa y se coloque en el espacio entre dos rivales para que el balón sea jugado hacia él (abajo). No es alto, pero la combinación de sus inteligentes movimientos y su buen salto hacen que también sea una amenaza en el juego aéreo, y que marque un sorprendente número de goles de cabeza.

Rol en LA Galaxy:

Hernández lidera la línea ofensiva del 4-2-3-1 de LA Galaxy, siendo a la vez su jugador más avanzado y una amenaza habitual para atacar los espacios. Se asocia a menudo con uno de sus centrocampistas ofensivos, por lo general Sebastian Lletget, aunque, como es habitual en su juego, no suele intervenir en la construcción del ataque.

Hay ocasiones en las que busca el balón con más frecuencia que cuando jugaba en equipos de mayor nivel, cuando había jugadores creativos superiores a su alrededor como ocurría en el Manchester United, el Real Madrid o Bayer Leverkusen, pero esas incursiones en posiciones más retrasadas siguen siendo excepcionales. En todos sus seis partidos como titular con el LA Galaxy en 2020, Hernández fue el jugador que menos tocó el balón de su equipo, quedando claro dónde está su foco de atención.

Hernández pasa la mayor parte del tiempo en el pasillo central, casi nunca se desplaza a las bandas, con lo que se asegura de no estar nunca demasiado lejos de la portería rival. Incluso cuando se desplaza hacia línea de fondo y un compañero se adelanta a él -a menudo en 2020 ese compañero era Cristian Pavón-, el delantero mexicano hace todo lo posible para garantizar que, una vez dado el pase, siga estando al alcance de llegar a la portería contraria y ofrecer una amenaza de gol (abajo).

En la mayoría de los casos esas situaciones se producen en contraataques, cuando hay mucho espacio y su equipo avanza a gran velocidad, lo que significa que su tiempo con el balón es limitado, optando por jugar rápidamente hacia un compañero. Al igual que cuando está cerca de la portería, Hernández es más efectivo cuando tiene poco tiempo para quedarse con el balón o considerar sus opciones; es un jugador instintivo que contribuye en momentos puntuales más que en períodos prolongados.

Una evolución ligeramente sorprendente en las últimas etapas de su carrera -tanto en el Sevilla como en el LA Galaxy- es erigirse como lanzador de tiros libres. Con la intención de aprovechar cualquier oportunidad para disparar o marcar, Hernández ha dedicado tiempo a practicar su técnica en las acciones a balón parado, lo que está resultando un complemento muy útil para su juego. Delantero veterano (32 años), pero no por ello menos lleno de energía, los esfuerzos del mexicano -incluso cuando su equipo no tiene la posesión del balón y lidera la presión alta- sugieren incluso que conserva el deseo y la forma física para prolongar su carrera.

Javier Hernández

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