Fotografía: Denis Doyle/Getty Images

Juan Ramón López Caro

Real Madrid, 2005-06

“Tienes que ir al aeropuerto. Eres el nuevo entrenador del Real Madrid”.

Recién había terminado el partido con el Castilla (filial del Real Madrid) fuera de casa ante el Nàstic de Tarragona, cuando una persona del club se me acercó para comunicarme que la dirección deportiva había decidido cesar a Vanderlei Luxemburgo esa misma tarde (el 4 de diciembre de 2005) y que yo era el elegido para dirigir el equipo.

Me tocó subirme al avión con urgencia y volar hacia Madrid. Ahí es cuando empecé a pensar lo que vendría a partir de entonces. No es que llegara a sentir miedo de hacerme cargo del Real Madrid, pero sí que era consciente de todo lo que eso conllevaba. Dentro y fuera del campo.

“Nada más bajar del avión fui directo al Santiago Bernabéu, y ahí me encontré con Florentino Pérez y Ramón Martínez”

Yo estaba muy a gusto en el Castilla, trabajando en la cantera, donde había llegado cinco años atrás gracias a la confianza que mostraron en mí gente como Vicente del Bosque o Jorge Valdano. Después de dos intentos, habíamos conseguido a la tercera el ansiado ascenso a Segunda. Un hecho muy importante para todos. Podría haber seguido en el Castilla sin problemas, porque ese trabajo me ilusionaba muchísimo. Trabajar con gente joven, jugadores a los que puedes ayudar a su formación para poder enriquecerlos a nivel deportivo. Algo que me apasionaba y me apasiona.

Pero no podía desaprovechar una oportunidad como esa. Entrenar al Real Madrid, si es que llega, pasa solo una vez en la vida. Difícilmente vuelve ese tren.

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Nada más bajar del avión fui directo al Santiago Bernabéu, y ahí me encontré con el presidente, Florentino Pérez y con Ramón Martínez, adjunto a la dirección deportiva. Ellos habían confiado en mí y yo estaba muy convencido del trabajo que tenía que hacer para estar a la altura de esa confianza.

Lo siguiente fue entrar en el vestuario. Un vestuario con numerosos grandes jugadores a los que yo conocía y ellos a mí. Como te dije, yo llevaba ya cinco años en el Real Madrid, y muchísimas veces habíamos jugado contra ellos con el equipo filial, nos encontrábamos en los pasillos, en el estacionamiento…

Aunque no era una base profunda, una base de contenido -ni futbolístico, ni de relación-, sí había de partida un buen un trato a nivel personal con todos. Por lo tanto, fue más fácil porque ellos también conocían claramente cuál era mi metodología de trabajo, conocían mi forma de entender el fútbol.

“No es que llegara a sentir miedo de hacerme cargo del Real Madrid, pero sí que era consciente de todo lo que eso conllevaba”

Luego, es verdad que siempre hay piedras en el camino y en el trabajo. Momentos de malas interpretaciones, pero desde el diálogo y la dirección del trabajo que queríamos llevar a cabo, no hubo ningún problema.

Creo que hicimos un buen trabajo en un equipo con unas circunstancias especiales. Gente que ya estaba en su fase última de fútbol. Y aunque no llegaron los resultados que queríamos, sí conseguimos lo fundamental: el compromiso de todos los jugadores y lo que es más importante, su entrega total. Fue su alto grado de compromiso lo que más me sorprendió del vestuario, porque no lo había visto en muchos momentos en los años anteriores.

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Una visión totalmente diferente a lo que se interpretaba desde fuera,  generándose muchas críticas hacia los jugadores. Pero esa es una de las injusticias que se generaron desde los medios de comunicación, hacer ver a la gente cosas que no son ciertas. Interpretaciones de una manera superficial y sin estar cerca de ellos, porque su calidad humana es absolutamente impresionante. Hay principios, valores, actos individuales como colectivos que lo ves desde dentro, y dice mucho del aspecto personal de cada uno de ellos.

En muy poco tiempo, nos tuvimos que enfrentar a situaciones tremendamente complicadas, pero siempre como grupo. El día más difícil de todos llegó el lunes siguiente, después de perder en la Liga ante el Mallorca a domicilio a finales de febrero de 2006.

“Mi confianza era absoluta con Florentino, y sin ese vínculo, en algunos momentos me llegué a sentir solo”

Yo estaba en un acto de la Fundación del Real Madrid en la cárcel de Segovia, en una charla con los presos. Ahí me sorprendió una llamada de Florentino Pérez (abajo, en el centro) para decirme que presentaba su dimisión como presidente. No tenía por qué haberme llamado, pero quiso hacerlo antes de que se conociera por los medios de comunicación.

Yo intenté por todos los medios de convencerlo de que lo necesitábamos. Pero él lo tenía muy claro. Tenía muy claro que era momento de irse, y la verdad es que todo fue complicado. Mi confianza era absoluta con Florentino Pérez, y, sin ese vínculo, es cierto que fue complicado. En algunos momentos me llegué a sentir, de alguna manera, solo.

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Al día siguiente de la salida de Florentino volvíamos a los entrenamientos después de perder en Mallorca. En ese momento, opté por no cambiar nada de lo que había hecho durante toda mi carrera en los vestuarios. Gane, pierda o empate, intento hacerlo lo más sencillo posible.

Creo que los entrenadores tenemos que tener mucha paciencia, mucha tranquilidad y, sobre todo, hay que repasar mucho la actitud y las directrices que tú quieres marcar. Tuvimos una charla colectiva con el grupo, también incluso con la persona que iba a ser el nuevo presidente, Fernando Martín, quien había formado parte de la directiva de Florentino. Y a partir de ahí hicimos unas reflexiones oportunas y la verdad es que el equipo recondujo claramente su nivel. En la Liga conseguimos el equipo que mantuviera la cabeza muy alta, finalizando en el segundo puesto de la tabla y con la clasificación para la Champions League -cuando llegamos estábamos fuera de esos puestos-.

“Ya sabemos que, si el balón no entra en la portería, todo el trabajo que puedas hacer no se valora”

Sin embargo, creo que no tuvimos suerte en las eliminatorias de la Champions League y la Copa del Rey,  quedándonos fuera de ambas competiciones por un solo gol. Lo que pasó contra el Arsenal, en octavos de final de la Champions, lo llevo clavado en mi mente y mi corazón tantos años después, porque esa eliminatoria fue terriblemente injusta con nosotros.

En el partido de ida tuvimos varias ocasiones claras para hacer al menos un gol, pero perdimos 0-1 con un tanto de Thierry Henry. No obstante, donde más oportunidades tuvimos fue en Highbury, en Londres, tres de ellas muy claras. Un partido espectacular en todos los sentidos, a nivel individual y colectivo, pero en el fútbol ya sabemos que si el balón no entra en la portería, todo el trabajo que hagas no se valora.

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Muy diferente fue la eliminación de Copa del Rey ante el Zaragoza en las semifinales. El 6-1 en el partido de ida en La Romareda fue durísimo. Decidí confiar en futbolistas que no venían jugando, para dar descanso a los que más cargados de partidos estaban, y fue muy negativo el rendimiento de muchos de ellos. Pero evidentemente hay un responsable y soy yo, y así lo asumí.

En el partido de vuelta, solo una semana después, intentamos recuperar todo lo perdido del partido de ida. Hicimos un partido sensacional, con tres goles en los primeros diez minutos. Hicimos un cuarto al poco de comenzar el segundo tiempo, pero nos faltó ese último gol.

“Zidane es una persona inteligente, humilde, y por encima de todo, una persona muy sincera “

No fue un problema de ocasiones, porque tuvimos muchísimas, pero a pesar de la eliminación me quedé con la satisfacción de que en ese partido morimos con las botas puestas.

El equipo, al contrario de lo que ocurrió en la ida, hizo todo lo que tenía que hacer y estoy muy contento y orgulloso de todos los que salieron en ese partido. Yo creo que hicimos grandes méritos a lo largo de toda la competición de la Copa del Rey. Estábamos muy ilusionados en llegar a la final y ganarla, pero no hubo posibilidad de darle la vuelta al 6-1.

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En los últimos meses de la temporada, se conoció la decisión de Zinedine Zidane (abajo) de retirarse. Me lo comunicó en una charla con él. En esos momentos uno llegar a pensar piensas que tal vez pueda hacerle ver lo contrario, que siguiera jugando. Más que nada porque Zidane era titular y seguía siendo un jugador de nivel altísimo, como también se pudo ver después en el Mundial 2006.

Sin embargo, habría sido en balde, porque él es una persona inteligente, humilde, y por encima de todo, una persona muy sincera con el grupo y el club. Se retiró aún a falta de un año de contrato, eso dice mucho de él.

“En la vida cuando tomas una decisión, todo va a depender de si resulta o no. Pero, ¿quién sabe el resultado de antemano? “

Hasta el último momento Zidane hizo todo lo que pudo por ayudar al club y a sus compañeros, con partidos espectaculares, como el último de la temporada ante el Sevilla, donde incluso hizo un gol.

Mi última rueda de prensa en el Real Madrid fue para despedirme. Hay gente que le sorprendió –y todavía le sigue sorprendiendo- que pidiera perdón en esa rueda de prensa, pero yo creía que debía hacerlo.

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Cada uno es como es y con la mano en el corazón lo dije así porque mi función era haber conseguido algún título para el Real Madrid. No pude conseguirlo y por eso me hacía responsable de la frustración de los aficionados madridistas, quienes entiendo que estaban muy fastidiados en ese momento. Y, de alguna manera, quería que supiesen también que yo lo estaba. Lo sentía así, y por eso pedí perdón.

¿Podría haber hecho algo diferente? ¿Haber tomado otra decisión para haber conseguido un título? Sinceramente no pierdo el tiempo en mirar atrás. En la vida cuando tomas una decisión, todo va a depender de si resulta o no. Pero, ¿quién sabe el resultado de antemano? ¿Cómo puedes saber si lo que he hecho es correcto o no es correcto?

“Tengo que agradecer mucho al Real Madrid y a las personas que confiaron en mí”

Después de eso llegaron diferentes etapas. En España con el Levante y el Celta de Vigo, y la selección española sub-21, donde volvía a tener la fortuna de trabajar con jugadores jóvenes.

Y más tarde fuera de casa, ocupando por ejemplo los cargos de seleccionador de Omán y de Arabia Saudí.

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También tres años en China. Con dos ascensos seguidos con el Dalian Yifang, algo que no había ocurrido nunca en la historia del país, y después en Shenzhen. Procesos que te demandan adaptarte rápidamente, sobre todo en China donde te encuentras con una cultura muy diferente, pero en los que me he sentido muy cómodo.

Son oportunidades que surgieron tras mi paso por el Real Madrid. Por eso le tengo que agradecer mucho al club y a las personas que confiaron en mí. Una experiencia que me permitió llegar desde lo más abajo –he entrenado en todas las categorías- hasta dirigir ese grupo de grandes jugadores.

Yo no los llamo Los Galácticos. Para mí es un grupo comprometido, que me mostró un gran aprecio personal cuando finalicé mi etapa en el Real Madrid.

Juan Ramón López Caro

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