Entrevistas Tiempo de lectura: 10 min

Mi mayor pasión

Mi mayor pasión
Fotografía: Wagner Meier/Getty Images
Redacción
Héctor García
Publicado el
27 de enero 2026

Guido Pizarro

Tigres, 2025-Presente

“Queremos que tomes el equipo”.

Yo tenía la decisión tomada de que, cuando terminara la temporada, me retiraría como jugador profesional para enfocarme en ser entrenador. Sin embargo, no imaginaba que todo se adelantaría, y mucho menos que el paso a empezar a dirigir se diera en apenas dos días.

Voy al 1 de marzo de 2025 para arrancar esta historia. Tigres venía de una racha no muy positiva, la verdad. En lo personal, yo estaba enfocado únicamente en ganar el partido ante Necaxa porque, si no, quedábamos muy relegados en la tabla. La concentración previa al partido fue como siempre: centrados en lo que teníamos que hacer y yo, como capitán, a disposición del grupo.

Hicimos un gran partido, con una victoria por solo un tanto (1-2), pero muy clara si hablamos de dominio de juego y ocasiones. En lo individual me sentí muy bien; creo que hice un buen partido.

Guido Pizarro es una de las grandes figuras en la historia de Tigres, club con el que jugó 388 partidos. Azael Rodríguez/Getty Images

Después de jugar ante Necaxa llegamos de madrugada a nuestras instalaciones, en Monterrey. Pero ahí empezó a correr la noticia de que podía ser que nuestro entrenador (Veljko Paunovic) no continuara en el equipo. A partir de eso, el entrenamiento del día siguiente se pasó a la tarde. Era todo lo que sabíamos los jugadores hasta ese momento.

El 2 de marzo por la mañana recibí la llamada de la directiva para reunirme con ellos. Y ahí, en esa reunión, me preguntaron si quería hacerme cargo del equipo. “¿Qué piensas?”, añadieron. Yo no me lo esperaba, pero no dudé en mi respuesta. Aunque, antes de decir nada, necesitaba saber si el entrenador anterior ya estaba enterado de que no seguiría, porque quería ir de frente —siempre lo he hecho en mi carrera—. El club me confirmó que ya se lo había comunicado y entonces di mi respuesta: “Por supuesto que sí”.

"Para mí, los sistemas contrarrestan sistemas, pero también las características de los jugadores van moldeando tu modelo"

La primera persona a la que se lo comenté fue a mi esposa. Ella ya venía viendo en los últimos años toda mi preparación y el armado de lo que iba a ser esta segunda profesión, la de entrenador, así que no se sorprendió. Yo ya tenía todo mi cuerpo técnico preparado, con la gente que hoy me acompaña. Lo tenía listo porque, como dije antes, mi decisión era terminar mi carrera como jugador al finalizar la temporada y arrancar como entrenador.

Por la tarde, fui a ver a mis compañeros y les comuniqué que pasaba a hacerme cargo del equipo. A mí me gusta mucho comunicar, y desde ese primer momento con ellos hablé principalmente de las formas en las que iba afrontar este nuevo desafío.

Guido Pizarro recibió el homenaje del Tigres después de su retirada como jugador. Momento emotivo que compartió con su familia. Azael Rodríguez/Getty Images

El 3 de marzo fue el primer entrenamiento. Mi primer entrenamiento como entrenador, preparando el partido de visitante contra Cincinnati, que jugábamos dos días después. Yo sabía que Cincinnati jugaba con línea de cinco, un 5-2-3 o 5-3-2. De ese modo, el primer entrenamiento estuvo enfocado en un sistema que pudiera contrarrestar eso: dónde íbamos a encontrar ventajas ofensivas y cómo nos íbamos a defender en función de su sistema.

En lo personal tengo una mirada particular. Para mí, los sistemas contrarrestan sistemas, pero también van moldeando tu modelo las características de los jugadores. Hay una idea madre sobre dónde encontrar ventajas, pero siempre considerando qué te puede dar cada jugador. Por ejemplo, si buscamos una superioridad numérica atrás y estirar de un lado, entiendo que un extremo debe meterse hacia adentro y el del otro lado sostener la amplitud. Pero sin forzar características, sino potenciándolas.

Creo en la flexibilidad estructural, adaptada a las características del jugador. Mi función es estar al servicio del jugador y potenciarlo en el lugar del campo donde pueda desplegar su talento.

"Hablé con mis entrenadores de táctica y estrategia, pero también de gestión. Me interesaba entender por qué se tomaban ciertas decisiones"

En el juego posicional, el que a mí me gusta, la clave es encontrar ventajas sin limitar características de los futbolistas. Dentro de eso se van encontrando estructuras, siempre que los jugadores sean acordes a ellas. Le doy muchas vueltas a esto para no forzar ni quitar libertad, porque esta profesión no solo trata de lo que pasa en el campo: también implica gestionar voluntades dentro de todo el club.

Creo que son cosas que se viven y se experimentan como entrenador. Por más que te las cuenten desde fuera, se viven día a día. En ese momento, todo fue muy rápido. Puedo decir que todo lo que conlleva esta profesión pasó de golpe y, con el tiempo, fui tomando dimensión de lo que haces, de lo que tienes a cargo y de lo que debes gestionar.

Guido Pizarro ha formado un sólido grupo de trabajo junto a él. Un grupo técnico con el que dirige a Tigres desde marzo de 2025. Azael Rodríguez/Getty Images

Desde que tomé el equipo, creo que he demostrado que muchos chicos que tenían un rol secundario dieron pasos importantes, tanto desde lo futbolístico como desde lo personal. Me seduce tener conversaciones que ayuden a las personas a crecer o a mirar la realidad desde otro lugar. Después está el juego: el campo, la estrategia, cómo mezclar estructuras con las características de jugadores.

He aprendido de los entrenadores que tuve como jugador, sobre todo en Tigres, en diferentes etapas. La primera, muy extensa, fue con Ricardo Ferretti: estuvo unos 12 años en el club, en nuestra época dorada, donde ganamos muchos títulos. Pero con todos fui de preguntar mucho, de anotar, de conversar dentro y fuera del fútbol. Hablé con ellos de táctica y estrategia, pero también de gestión. Me interesaba entender por qué se tomaban ciertas decisiones.

"Mi función es estar al servicio del jugador y potenciarlo en el lugar del campo donde pueda desplegar su talento"

En mi paso por la selección de Argentina también compartí tiempo con Lionel Scaloni y Edgardo Bauza. Creo que algo a favor fue siempre mi curiosidad por preguntar y conversar. De ahí adquirí conceptos que luego uno moldea a su identidad y a su mirada.

Con el tiempo he ido entrando de lleno en la profesión. Por suerte, iniciar en Tigres, mi casa, donde conozco cada rincón, facilitó el proceso. La profesión de entrenador se vive y se aprende en el día a día y con los resultados se experimenta: ganando, perdiendo y empatando. Pero siempre intento llevarlo con tranquilidad y con mucho aprendizaje.

Guido Pizarro señala a Ricardo Ferretti como uno de sus grandes referentes. Ambos trabajaron juntos muchos años, con gran éxito para Tigres. Azael Rodríguez/Getty Images

A nivel personal, esta profesión invita a desarrollarme constantemente. También por la competición: México tiene una particularidad, como así lo vivimos en el Apertura 2025. Los equipos que terminan arriba en la clasificación tienen un parón largo, más o menos de 25 días, mientras que los que juegan el play-in llegan con ritmo a la fase final.

En los últimos tiempos ha pasado que esos equipos que vienen del play-in sorprenden a los que vienen sin competencia. Creo que eso nos pasó ante Tijuana, con el 3-0 en contra en el partido de ida. Sinceramente, fue uno de esos partidos donde no sale nada y el rival aprovecha los errores.

Pero al terminar, en el vestidor, nos miramos y teníamos plena confianza en que le podíamos dar vuelta. Estructuralmente modificamos mucho y salió muy bien: los chicos entendieron lo que el partido pedía. Independientemente del resultado abultado, estábamos convencidos de que se podía revertir. Y lo hicimos, con el inolvidable 5-0 a nuestro favor.

"Lo estoy disfrutando al máximo: mi mayor pasión siempre ha sido entrenar, mucho más que jugar"

En semifinales todo se definió por detalles. Los cuatro equipos —Toluca, Monterrey, Cruz Azul y nosotros— éramos muy competitivos, con modelos claros, y ahí lo clave era minimizar el error. También pesaba la posición en la tabla del torneo regular, que definió las localías en las eliminatorias y los pases en caso de empate. Por eso valoramos tanto haber quedado segundos en la tabla, con una sola derrota.

En las semifinales contra Cruz Azul fuimos superiores, tanto de visita como de local, para finalmente, y tras empatar los dos partidos, pasar la eliminatoria gracias a nuestro segundo puesto en la clasificación —uno por delante de ellos, que fueron terceros—.

En su primera temporada completa como entrenador, Guido Pizarro llevó a Tigres a la final del Torneo Apertura ante Toluca. Título que se decidió a favor de los Diablos Rojos en la tanda de penaltis. Getty Images

La final contra Toluca fue todo más parejo. En nuestro campo tuvimos ocasiones de marcar un gol más y ellos, en su cancha, fueron muy fuertes. Al final, perdimos el campeonato por penaltis. La sensación que nos quedó fue estar tan cerca de ganar y, sin embargo, quedarnos sin nada.

Pero un penalti arriba o abajo no cambió mi punto de vista sobre lo que habíamos hecho. Se lo dije al plantel cuando llegamos al vestíbulo: “Tienen que estar orgullosos de la forma de jugar”. A mí me importa mucho la forma. Fue una temporada magnífica en resultados, estadísticas y crecimiento para la institución.

"Respecto al futuro, las expectativas son competir. Me importa competir desde nuestras formas"

Lo digo muchas veces: tengo plena confianza en lo que podemos hacer a través del trabajo y del crecimiento como equipo. Se ha dado una reestructuración, con chicos nuevos que están apareciendo y rindiendo muy bien.

Me gusta especialmente el aspecto humano. Me atrae un liderazgo basado en la conversación, que nos invite a todos a abrir posibilidades de acción. Y, dentro de ese liderazgo, me interesa profundamente el desarrollo personal y profesional de las personas.

Capitán del equipo como jugador, Guido Pizarro mantiene su liderazgo desde el banquillo con un modelo basado en la comunicación constante con sus futbolistas. Azael Rodríguez/Getty Images

Respecto al futuro, las expectativas son competir. Me importa competir desde nuestras formas, ser un equipo fuerte en una liga muy pareja, y pongo el foco en el crecimiento diario y en ayudar a los jugadores a alcanzar su máxima expresión. Nunca entendí, ni como jugador ni como técnico, que el objetivo solo sea ganar. Ganar debe ser consecuencia del trabajo diario, de las ideas y de la valentía para jugar.

Esta profesión te desafía todos los días como persona y como profesional. Así entiendo también la vida: no siempre sale como uno quiere, pero siempre tenemos la capacidad de reaccionar y hacer lo correcto.

Por eso lo estoy disfrutando al máximo, porque mi mayor pasión siempre ha sido entrenar, mucho más que jugar.

Guido Pizarro