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Didier Deschamps

Seleccionador de Francia, 2012-Presente

El Perfil:

Didier Deschamps se proclamó campeón del mundo en 1998 con una selección francesa cargada de talento, pero también estructurada sobre un gran orden defensivo y en el que él tenía un protagonismo destacado como mediocentro. Principios que ha desarrollado en su etapa como seleccionador Bleu.

Después de entrenar en el Olympique de Marsella, Juventus y Mónaco, Deschamps tomó los mandos de Francia en julio de 2012, con el objetivo de dar un giro completo al equipo y cambiar la dinámica de resultados que arrastraba la selección gala en los últimos campeonatos, cayendo eliminada en la fase de grupos en el Mundial de 2010 y en cuartos de final en la Eurocopa de 2012.

Con Deschamps al frente, Francia ha alcanzado la final de la Eurocopa de 2016 y conquistó la cima en el Mundial de 2018, haciendo que el propio Deschamps pasara a entrar en el el selecto grupo de figuras del fútbol mundial, junto a Mario Zagallo y Franz Beckenbauer, que ha logrado ganar la máxima cita del fútbol como jugador y entrenador.

Los Bleus, bajo una generación de jugadores brillantes formada por Kylian Mbappé, Antoinne Griezmann, N´Golo Kante o Paul Pogba, entre otros, busca ahora extender su dominio en la Eurocopa 2020. “Eso esperamos, pero ya hay un grupo de clasificación muy duro. Hay que ser ambicioso, competitivo y darlo todo. Deseamos llegar lejos y ganar”, ha señalado el seleccionador francés.

Estilo de juego:

El entrenador francés ha escogido a lo largo de su carrera como esquema táctico principal el 4-4-2 que, con la variación de algunas tareas específicas de los jugadores que ocupan los roles de volantes externos, se transforma por momentos en un 4-2-3-1 (abajo). Ocasionalmente, modificó el posicionamiento de un doble pivote y la disposición derivó en un 4-3-3, con el mediocampo formado entonces por un mediocentro defensivo y dos interiores.

No obstante, sus planteamientos varían según si el rival que tiene enfrente adopta una concepción ofensiva o decide cederle el protagonismo al equipo de Deschamps. Más allá de esto, lo evidente es que no necesita de disponer de la posesión de balón en porcentajes elevados para marcar goles, lo que podría llevar a identificar a sus equipos como prácticos y contundentes.

Por características de los futbolistas que elije en sus alineaciones, propone un juego de transiciones en el que pretende, después de recuperar el balón en campo propio o sector medio, aprovechar los espacios a espalda de los defensores rivales. Asimismo, Deschamps busca generar superioridad numérica en los contraataques a partir de la gran velocidad que tienen sus carrileros para romper en profundidad, dando siempre opciones por delante a los jugadores en conducción .

En la selección de Francia, el eslabón previo a estas finalizaciones rápidas y eléctricas son el delantero centro, Olivier Giroud, y el mediapunta, Antoinne Griezmann, (abajo), quienes se complementan de manera excelente y son la primera opción tras la recuperación para agilizar los ataques antes de que el rival se reorganice defensivamente.

Al momento de iniciar el juego en campo propio, Deschamps intenta un juego asociativo para progresar de forma segura. Sin embargo, demanda a sus jugadores a no tomar riesgos innecesarios ante una presión alta del rival.

En una gran cantidad de partidos y en muchos pasajes de otros, el oponente opta por cederle a Francia posesión del balón para esperar armado sobre una estructura en bloque medio-bajo. En ese escenario, pese a no ser éste el entorno ideal para explotar las capacidades de sus futbolistas, el seleccionador francés se ve obligado a buscar recursos diversos y a modificar el sistema de origen para alcanzar los objetivos.

Un principio táctico ofensivo muy utilizado en esos casos es la generación de espacios por medio de sus extremos, generalmente Kingsley Coman y Kylian Mbappé, quienes ingresan a pasillos centrales para fijar y atraer a los laterales rivales. Un movimiento que da paso al avance de sus laterales, jugadores que siempre se mantienen en amplitud y sostienen una altura intermedia entre mediocampistas y defensores rivales, expectantes también de realizar desmarques en ruptura.

Los extremos y el delantero centro, por su parte, se posicionan ocupando los tres pasillos centrales con el objetivo de fijar a la última línea rival. Mientras, el mediapunta, Griezmman, es la pieza con mayor libertad de movimiento, pero lo hace con la tarea particular de encontrar los espacios libres (abajo), preferentemente en condiciones de recibir el balón por detrás de la segunda línea de presión rival, una acción que facilita fluidez al ataque.

En el caso de encontrarse ante rivales replegados, los encargados de iniciar el juego desde atrás son los dos centrales, de manera habitual Raphaël Varane y Presnel Kimpembe, en conexión con el doble pivote, quienes priorizan la ruptura de líneas por dentro para atraer y luego terminar los ataques por banda, con la presencia de hasta cuatro o cinco jugadores dentro del área para buscar el remate.

Ambos centrales encuentran con naturalidad el pase de ruptura (abajo), saltando las dos primeras líneas defensivas del oponente en la búsqueda de encontrar a uno de los delanteros para la descarga o el desvío, favoreciendo así la progresión del ataque con agresividad y determinación.

Fase defensiva y presión:

Deschamps apuesta por equipos polivalentes en esta fase del juego, con mucha intensidad al momento de presionar tras la pérdida en campo rival, en la cual la primera acción generalmente la realizan el doble pivote, N´Golo Kanté, Paul Pogba o Adrien Rabiot. Una situación en la que termina logrando recuperar el balón o bien temporizando el ataque del oponente, lo que facilita la reinserción de los laterales -en amplitud- y el retroceso de los delanteros.

Tanto en la transición defensiva, defensa organizada o cuando el equipo ejerce presión, sus centrales se mantienen muy cortos y persiguen los movimientos de los delanteros rivales a zonas retrasadas con la intención de anticipar o de cortar el avance.

En la defensa organizada en bloque medio, mientras tanto, se identifica con claridad el esquema utilizado sobre un 4-4-2 (arriba), ejerciendo presión principalmente cuando el balón llega a carriles laterales, con basculaciones rápidas y emparejamientos, liberando el sector opuesto.

En los momentos que presiona en campo rival (abajo), el principal patrón es el salto de los carrileros desde segunda línea a los centrales rivales receptores de un pase, generalmente cuando proviene de un cambio de orientación. Este inicio de presión es acompañado por la identificación de los mediocampistas interiores rivales -como posibles receptores- marcándolos en persecuciones momentáneas. En esta situación, los jugadores rivales que quedan liberados de forma transitoria son los laterales.

Para la reestructuración en defensa del equipo, Deschamps prioriza la subida del lateral cercano al balón, Benjamin Pavard y Lucas Hernádez, y la basculación de la línea de atrás con la posibilidad de quedar mano a mano ante su oponente. Una situación que en otras selecciones podría llevar a una escenario arriesgado en su contra, pero que en Francia se presenta como un contexto neutral y en igualdad de condiciones debido a la capacidad individual de cualquiera de los futbolistas con los que cuenta el seleccionado galo.

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