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Jorge Sampaoli

Atlético Mineiro 2020-Presente

El Perfil:

Jorge Sampaoli ha trabajado en diferentes equipos y países, siempre manteniendo una misma filosofía de juego, arraigada en los principales postulados de Marcelo Bielsa. “Yo tengo una relación casi mítica con Bielsa. A través de su excelencia, defiende una postura de ataque con la que siempre me sentí identificado. Además, Marcelo evoluciona constantemente, y jamás perdió su capacidad de convencer a cada uno de sus dirigidos que no es menos que nadie, haciéndolo protagonista aún sin el respaldo de los resultados. Eso también es admirable”, señaló el entrenador argentino en una entrevista en FIFA.COM.

Un modelo de trabajo que le ha llevado a acumular diferentes éxitos, especialmente en su paso por la selección de Chile, donde conquistó por primera vez para ‘La Roja’ la Copa América en la edición de 2015. “Bielsa nos dio la filosofía, Sampaoli nos llevó a la gloria”, señaló el ex intercional Jorge Valdivia en el diario Marca sobre el desarrollo del entrenador argentino.

Después llegó su paso por el Sevilla en La Liga española y la selección argentina, con la cual no consiguió la actuación que se esperaba en el Mundial de 2018. “Me responsabilizo de que en la Selección no pude generar mi estilo, lo que siento futbolísticamente, y eso me servirá para el futuro, porque yo quiero disfrutar del juego”, señaló Sampaoli, quien trabaja en Brasil desde finales de 2018. Primero en Santos y desde marzo de 2020 en el Atlético Mineiro, donde recientemente ganó el Campeonato Mineiro.

Estilo de juego:

Sampaoli es un entrenador predominantemente de perfil ofensivo. De este modo, sus equipos proponen competir desde estructuras (dinámicas por encima de fijas) en las que ataquen más que defiendan. Una filosofía que se traduce en tratar de jugar en campo contrario el mayor tiempo posible, atacando espacios reducidos y defendiendo con muchos metros a la espalda.

El dibujo es cambiante y modificable, pero habitualmente la matriz general es jugar con un 4-3-3, con variantes al 4-2-3-1. En función de la demanda del partido, Sampaoli también ha propuesto una alternativa sobre un 3-5-2, como hizo en la selección de Chile en el Mundial de 2014 en los partidos ante España y Holanda buscando protegerse del mayor talento rival en las zonas del campo más relevantes.

Con la selección de Argentina, mientras, el sistema más repetido fue el 4-2-3-1, con tres mediapuntas jugando por detrás del delantero con la intención de generar mucho juego interior, reforzado por sus propuestas también desde el 3-4-2-1.

Ya en Brasil, Sampaoli, tanto en el Santos como en el Atlético Mineiro, ha recuperado el 4-3-3. Más repetido en Santos que en Mineiro, donde ha tenido que adaptarse a las características de sus futbolistas, jugando también en ocasiones en un 4-2-3-1.

Fase ofensiva:

Sampaoli tiene una forma de entender el juego basada en la posesión, sometiendo al rival a través del balón. Para ello, intenta generar unos mecanismos que le faciliten este desarrollo.

Ante una presión alta del rival, sus equipos se posicionan a distintas alturas y posiciones para tener diferentes líneas de pase abiertas y generar superioridades numéricas, buscando siempre salir con el balón controlado.

A través de la creación de un rombo (abajo) en una situación de 4 contra 1 -muy trabajado este concepto durante los entrenamientos-, intenta superar la línea de presión rival configurada por un delantero y dos extremos posicionados más retrasados.

En Santos, el eje del rombo era el portero Éverson Felipe quien comenzaba la acción de ataque conectando con las siguientes líneas: los dos centrales, Lucas Veríssimo y Gustavo Henrique, y un pivote, Alison. Éste último, punta ofensiva del rombo, permitía progresar en el juego relacionándose con las siguientes líneas.

En el caso de que el rival se posicione en bloque medio-alto, sus equipos intentan conseguir ventajas a espaldas de las líneas de presión. Y lo hacen posicionando a sus jugadores en zonas intermedias para poder recibir con espacio y tiempo, y garantizar una cierta continuidad en el juego. En la selección de Chile, el desarrollo de la acción ofensiva bajo estas circunstancias se construía a partir de una estructura 3-4-3, con una buena base defensiva de tres centrales (Gary Medel, Marcelo Díaz y Francisco Silva), que permitía tener apoyos para generar las circulaciones de balón de un lado a otro hasta encontrar espacios.

A esa circulación de balón intensa de la línea defensiva se le añadían cuatro centrocampistas por delante: dos jugando por dentro (Charles Aránguiz y Arturo Vidal), y dos por fuera (Mauricio Isla y Jean Beausejour).

La función del medio del campo era abrir vías óptimas para poder progresar en el juego. Una situación en la que Aránguiz se aproximaba al poseedor del balón para facilitar la continuidad, mientras Vidal se alejaba de la acción tomando un rol más ofensivo para poder recibir a espaldas de la línea de presión (abajo). Una acción acompañada por el posicionamiento en amplitud de los carrileros, Beausejour e Isla, para dificultar la posibilidad de que el equipo rival pueda llegar a las ayudas en defensa.

En ocasiones, los equipos de Sampaoli, algo especialmente notorio en su paso por la selección de Argentina, se encuentran ante rivales que se desarrollan en bloque bajo. En esa situación intenta generar superioridades, y lo hace mediante las conducciones de uno de los centrales con la intención de atraer a su par y, a continuación, filtrar un pase interior superando la línea de presión. Brindando así tiempo y espacio al receptor, normalmente el medio centro defensivo.

Una vez en campo contrario, aparece el juego de posición que propone Sampaoli en sus equipos, atacando en espacios reducidos. Para que puedan aparecer opciones de pase, es importante el buen posicionamiento de los jugadores que no tienen el balón, ya que facilitará al poseedor del balón ejecutar la siguiente acción. Dicha estructura de ataque permite conectar pases, avanzar en el juego y ser profundos con movimientos coordinados.

Para desestabilizar al oponente, se activa la circulación por la zona poblada para hacer girar la jugada al otro lateral (abajo), desde donde éste conectara con uno de los extremos, quien, a su vez, buscara llegar a los metros finales para intentar el centro al área, zona donde hay jugadores que ya ocupan posiciones o que llegan desde segunda línea.

Fase defensiva:

El técnico argentino intenta que los momentos sin balón sean muy breves, buscando presionar más que replegar. La idea es recuperar la posesión lo más arriba posible, por lo que el equipo se despliega en bloque alto, situando a los jugadores en zonas avanzadas.

Uno de los principios que aplica es la orientación de la presión a banda, donde el espacio se reduce y es complejo para el rival generar continuidades en su juego. Una acción que facilita la recuperación.

El Sevilla fue muy reconocible bajo esta idea, iniciando una presión sobre el 3-4-3, con el delantero, Wissam Ben Yedder, sobre el central portador del balón (abajo). A partir de ese movimiento se realizaba el ajuste de los siguientes jugadores, donde Vitolo, Franco Vázquez y Samir Nasri (desde segunda línea) activaban para reducir espacios. Una tarea defensiva acompañada de Pablo Sarabia, quien saltaba a la presión sobre el lateral, potencialmente receptor del balón procedente del central.

Similar conducta encontramos en la selección de Chile, también desde una estructura de 3-4-3 y con una presión coordinada. Primero de los jugadores avanzados para complicar la salida de balón del rival, mientras en segunda línea se activaban los de medios avanzados, con Isla desde el lateral, Aránguiz por dentro y Vidal en zonas interiores, atentos estos para ganar la segunda jugada.

En el caso de no recuperar el balón en esa acción, sus equipos se repliegan en bloque medio. En Santos, ante un ataque posicional del rival, se desarrollaba bajo esta estructura con intención de reducir espacios presionando hacia delante.

Para ello se organizaba en un 4-1-4-1 (arriba), priorizando cerrar línea de pase interiores juntando a los medios centros de perfil defensivo (Alison, Diego Cristiano y Carlos Sánchez) en forma de trivote. Ese comportamiento defensivo se veía reforzado por las ayudas de los extremos, Marinho y Yeferson Soteldo, situados ambos en posiciones interiores para evitar los pases del rival por dentro. Todos los jugadores con mentalidad ofensiva en caso de recuperación, buscando conectar rápidamente con el delantero Eduardo Sasha, y desplegarse en profundidad.

Sampaoli, por su forma de ver el juego, entiende que todos los equipos tienen fases del juego en las que no pueden disponer del balón. La diferencia con otras propuestas es que, lejos de buscar protegerse para no encajar gol, se centra en recuperar lo antes posible y poder tener la capacidad de atacar.

Jorge Sampaoli

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