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Manuel Pellegrini

Real Betis, 2020-Presente

El Perfil:

Fue el experimentado y respetado Manuel Pellegrini, el entrenador a quien recurrió el Real Betis para iniciar un nuevo proyecto deportivo, después de una complicada temporada 2019/20 en la que el equipo verdiblanco incluso llegó por momentos a tener que pelear por la salvación. También era una oportunidad de resarcirse para el entrenador chileno tras ser despedido por el West Ham en diciembre de 2019.

Pellegrini acumula una dilatada experiencia en La Liga, donde ha dirigido con brillantez a Villarreal, Real Madrid, Málaga y actualmente al Real Betis, como también en la Premier League. Antes del West Ham lideró al Manchester City en el triunfo en la Premier League, convirtiéndose en el primer entrenador no europeo en ganar la competencia inglesa. Clubes estos últimos años a los que también se añade un breve paso por el Hebei de China.

En el Real Betis ha heredado una plantilla con la presencia de jugadores interesantes, como son los laterales Emerson Royal y Álex Moreno, o los centrocampistas Sergio Canales, Guido Rodríguez, Joaquín y Nabil Fekir. Futbolistas con los que ha empezado a desarrollar un vistoso equipo que pelea por puestos europeos.

Análisis táctico:

La convicción, preparación y exigencia son aspectos cruciales de la gestión de Pellegrini. Cada vez más, el entrenador chileno ha evolucionado a un 4-4-2, que en fase ofensiva muta a un 4-2-3-1 para facilitar la construcción del juego desde atrás. Apuesta por un ataque combinativo, con juego en profundidad, cambios de ritmo y orientado a mantener la posesión del balón el mayor tiempo posible.

En el desarrollo del juego desde la salida de balón, sus equipos priorizan jugar de dentro hacia afuera para intentar finalizar de nuevo por dentro en último tercio de campo. En este desarrollo, los jugadores exteriores toman un gran protagonismo, con los laterales avanzados y los extremos en profundidad, incorporándose estos últimos al ataque de manera permanente.

En el trabajo con los jugadores, Pellegrini destaca que, para ganar confianza y desarrollar la mentalidad de un equipo grande, se necesita fortalecer el modelo y la idea de juego, sumando a esto las virtudes y capacidades del equipo. Así lo hizo en el Villarreal, un club modesto al que situó entre los mejores de España y, durante varias temporadas, en la Champions League.

En el club amarillo su estrategia era siempre contar con dos delanteros en punta, alternándose permanentemente ambos en los desmarques. En cuanto a las bandas, buscaba constantemente el desdoblamiento de los laterales o la incorporación al ataque de ambos. Aunque su estructura implicaba entonces el uso de dos delanteros, que alternaban sus carreras y su posicionamiento, los laterales de Pellegrini realizaban constantemente desdoblamientos por banda desde posiciones ligeramente retrasadas. La movilidad constante de los jugadores en fase ofensiva ha sido otro aspecto familiar de su estrategia que, cuando es realizado correctamente, habilita más espacios para que sus delanteros puedan intercambiar posiciones.

En el Real Madrid su sistema más utilizado fue el 4-2-3-1 y el 4-3-1-2, con un esquema muy ofensivo en su momento, pero con dificultades en las transiciones ataque-defensa. En fase ofensiva liberaba a Kaká o Rafael Van der Vaart para que filtraran balones al ataque, mientras que Cristiano Ronaldo jugaba un poco más retrasado, por detrás de Gonzalo Higuaín y Karim Benzema o Raúl González. En la construcción de juego, Xabi Alonso garantizaba el inicio del juego y se asociaba con Marcelo y Lass Diarra, generando así y una conexión clave y vertical entre la defensa y mediocampo. Mientras tanto, en defensa Sergio Ramos, un jugador de mucha jerarquía, estaba siempre atento al cierre del espacio en coordinación con Pepe, el otro central, y Álvaro Arbeloa, el lateral derecho.

Al momento de atacar, su juego era rápido y organizado, utilizando principios como el tercer hombre y las triangulaciones con Kaká, Marcelo e Higuaín para generar espacios entre líneas (abajo), buscando el cambio de ritmo en zona de finalización y aprovechar estos espacios generados. Sin embargo, a Pellegrini le costó llegar a tener un once frecuente debido a la profunda renovación en el equipo esta temporada, con gran cantidad de fichajes. Plasmar una idea de juego toma tiempo, algo que el técnico chileno destaca en su filosofía y que, sin embargo, no tuvo en el Real Madrid.

En su paso por el Málaga pudo pulir más su idea de jugar sobre 4-4-2 en ataque a un 4-2-2-2 en el que el objetivo principal era generar superioridad numérica en fase ofensiva, buscando la amplitud y profundidad. Los interiores Joaquín y Santi Cazorla se sumaban al ataque y a su vez Isco, Ruud van Nistelrooy y Júlio Baptista se encargaban de fijar a los centrales rivales para generar espacios favorables para progresar. Asimismo, los laterales retrasaban sus avances en ofensiva antes de proporcionar finalmente los elementos principales de su amplitud en ataque una vez que generaban ventajas numéricas por banda.

En ataque su comportamiento era fijar a los centrales rivales, generar amplitud y profundidad para ingresar por el carril lateral en profundidad, buscando el desequilibrio defensivo del rival. Un planteamiento favorecido por una plantilla muy variada y con una alta carga técnica que le permitía disponer de un perfil distinto de jugador, según la estrategia de juego.

Los movimientos claves en ataque del City contemplaban acumular jugadores en los pasillos interiores, con Sergio Agüero y Samir Nasri fijando a los centrales para generar un espacio en las bandas para la llegada de los laterales.

En el planteamiento del entrenador chileno, los movimientos sin balón y el posicionamiento de los jugadores son fundamentales para lograr recuperar y atacar sin perder el impulso del juego. En el City, una vez recuperado el balón, Yaya Touré y Fernandinho tenían más libertad de movimiento para tomar posiciones interiores y permitir la incorporación de los volantes desde segunda línea. El lateral derecho Jesús Navas mantenía la amplitud en banda para fijar al lateral izquierdo rival, habilitando así espacios por dentro entre líneas para David Silva. En un desarrollo similar al Málaga, numerosos atacantes ocupaban los pasillos interiores, donde Sergio Agüero y otro jugadores – en ocasiones Samir Nasri- arrastraban la marca de los centrales rivales para generar espacios por delante para la progresión de los laterales (arriba). Jugar con un segundo delantero, Álvaro Negredo o Edin Dzeko, fortalecía la presencia ofensiva del equipo en la zona central.

En su siguiente posición en Inglaterra en el West Ham, Pellegrini nuevamente favoreció un 4-4-2 y 4-2-3-1, pero a diferencia de sus equipos anteriores, también jugó a menudo con un solo pivote en mediocampo. En el West Ham buscó atacar rápidamente después de recuperación, a menudo desde un bloque defensivo bajo, en contraste con el dominio de posesión y la presión más alta demostrada en el City o Real Madrid.

El papel de Declan Rice para conectar la defensa y el mediocampo dio una mayor libertad a los que jugadores que estaban por delante de él. Incluso durante los momentos de transición, Pellegrini, como en sus anteriores equipos, demandó a sus atacantes que fijaran a los defensores centrales rivales (uno atacando el espacio a la espalda y el otro apoyado en mediocampo y combinando con los jugadores de banda), y presentó cambios similares de movilidad y profundidad en ataque.

Más recientemente con el Betis, Pellegrini ha priorizado un 4-2-3-1 que es particularmente similar al de su etapa con el City. Fekir opera como mediapunta, y ofrece una variedad de desmarques alrededor de los jugadores de ataque Loren Morón, Borja Iglesias, Cristian Tello, Aitor Ruibal o Joaquín. Sus laterales, Emerson y Alex Moreno, progresan, mientras los dos mediocampistas defensivos avanzan con el balón hacia adelante, también con los extremos Tello, Ruibal y Joaquín trazando carreras por dentro para habilitar espacios por fuera para los avances de los laterales. Donde es más similar el Betis a los equipos anteriores de Pellegrini es en la forma en que los extremos trabajan para fijar al lateral rival y habilitar así espacios para Fekir, o Sergio Canales, quien avanza desde el mediocampo entre líneas (abajo) o hacia dentro si parte desde la banda.

Fase defensiva y presión:

Una característica constante de los mejores equipos de Pellegrini ha sido una defensa organizada y estable que proporciona seguridad a los jugadores que presionan más arriba. De la misma manera que contribuyen en ataque, cuando sus equipos realizan la transición a la defensa, sus laterales se mueven para limitar los espacios que existen en las zonas centrales y presionan agresivamente en relación con los interiores.

El Málaga defendía a menudo con un 4-4-2, y Pellegrini priorizaba complementar una defensa compacta (abajo) dentro de un bloque medio o alto con una intensa presión que resultaba más efectiva en los momentos posteriores a la pérdida de la posesión, cuando la superioridad numérica que a menudo existía en las zonas centrales del campo facilitaba una rápida recuperación. Cuando esa densidad defensiva por dentro hacía que los equipos rivales trataran de transitar estos caminos y, en su lugar, realizaran una transición por fuera, sus laterales, con posiciones avanzadas previas, facilitaban una presión alta, esencial para el control que Pellegrini demandaba.

Durante sus tres temporadas en Manchester, el City fue uno de los equipos más destacados de la Premier League en cuanto a recuperaciones en campo rival, lo que hizo mediante una estructura de presión similar a la ejecutó con el Málaga. Su 4-4-2 contaba con un centrocampista central, normalmente Touré, que avanzaba para apoyar a sus dos delanteros. Desde su 4-2-3-1 en ataque, el mediapunta avanzaba junto a su delantero titular para formar así un 4-4-2 en la presión, donde los extremos trabajaban para bloquear los pases interiores para presionar también a los laterales contrarios. Nasri, Silva y Navas eran especialmente eficaces en este sentido.

Por el contrario, a lo largo de su única temporada completa con el West Ham, el equipo de Pellegrini fue el que menos recuperó en campo rival. En lugar de presionar con agresividad y arriba, priorizaron la creación de espacios para contraatacar. El hecho de que cada vez les costara más superar defensas compactas contribuyó a que su presión fuera sustituida por un bloque defensivo más retrasado de lo que es habitual en sus equipos.

Igualmente, hubo momentos en los que varió a un 4-3-3 para aumentar la densidad defensiva en mediocampo, donde sus extremos se encargaban de la vigilancia de los laterales rivales, sumando así jugadores en su bloque defensivo y en la presión en zonas interiores. Si bien es cierto que la presión más alta y la reducción de las recuperaciones fueron consecuencia de ello, sí que consiguieron habilitar más espacios a los delanteros para las transiciones ofensivas.

Al igual que hizo en el City, el Betis presiona a su rival tanto bajo una estructura en 4-4-2 como con un 4-2-3-1. Su doble pivote en mediocampo es muy activo a la hora de sostener una presión más alta: uno de los dos avanza regularmente para apoyar a los que están por delante, y lo hace con más frecuencia cuando Fekir está especialmente está a la misma altura que el delantero (arriba), en lugar de detrás de él.

No obstante, los jugadores de banda son más precavidos que los del City. Trabajan para ser compactos y contribuir a la formación de su 4-4-2 ligeramente replegado, pero siguen comprometidos en realizar una presión alta y, cuando es necesario, ir sobre los laterales contrarios. Si uno de esos jugadores de banda avanza para ir a una presión alta, el lateral que está detrás de él también avanzará, mientras el doble pivote se desviará para proporcionar una cobertura secundaria. No cabe duda de que para Pellegrini la flexibilidad para defender y presionar con un 4-2-3-1 o un 4-4-2 sigue siendo clave en sus equipos.

Manuel Pellegrini

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