Dennis Wise
Jugador, entrenador y directivo de fútbol
Me dijeron en varias ocasiones que no era lo suficientemente bueno.
El entrenador del Wimbledon, Dave Bassett, fue quien me miró de una manera diferente. Él me dio esa oportunidad tan importante.
En cuanto a cómo estructurar el equipo, Dave Bassett tenía razón en todo lo que hacía. Iba muy por delante de muchos otros, pero, por su forma de ser, la gente le percibía de otra manera. Si hubiera sido un buen orador y hubiera tenido lo que se podría llamar un aire inteligente, la gente lo habría mirado distinto. Habrían dicho: "Vaya, este tipo está muy por encima de los demás".
Y lo estaba: en recuperaciones, centros, disparos desde determinadas zonas, ganar balones en el centro del campo… En definitiva, en todo. Aprendí muchísimo de él.

La gente habla ahora de entrenar los saques de banda y hay expertos en cómo sacar en largo, pero esto es algo que Dave Bassett ya hacía hace mucho tiempo. En el Wimbledon teníamos a Vinnie Jones lanzando el balón a zonas concretas del campo que llenábamos de jugadores, ganando las segundas jugadas y marcando muchos goles. Sabíamos cómo poblar determinadas zonas del campo de ciertas maneras para superar en número al rival.
Con Dave también aprendí que puedes ganar partidos sin tener a los mejores jugadores en el campo. Como ocurrió con el Wimbledon en 1988, cuando vencimos al campeón y gran favorito, el Liverpool, en la final de la FA Cup. Puedes lograr resultados así mediante la organización, el deseo de ganar y encontrando las debilidades del rival. Dave era bueno en todo eso.
«Claire, mi mujer, dijo: "Acaba de salir en Sky que eres el jugador-entrenador del Millwall". Yo respondí: "¡No sé nada de eso!"»
Hubo otros entrenadores de mi etapa como jugador de los que también aprendí cosas, entrenadores que se te quedan en la memoria. Uno fue Terry Venables, quien me convocó con Inglaterra. Era un entrenador muy formado que utilizaba distintos sistemas, y también te explicaba las razones que había detrás de la elección de cada uno.
Luego estaba Gianluca Vialli (abajo) en el Chelsea. Era una persona maravillosa, con una gran personalidad, que causaba una gran impresión por su forma de entender el juego y su claridad.
Los tres tenían cosas que incorporé a mi etapa como entrenador, pero cada uno tenía su propia manera de ser, como todos nosotros. Se dice que todos los entrenadores son ladrones de ideas. Es decir, toman cosas de otros y las juntan para crear su propia identidad como técnicos.

Eso es un cumplido, en realidad. En mi caso significó que escuché a entrenadores como Dave, Terry y Luca, asimilando lo que me ofrecían y tomando notas por el camino. Luego pude crear mi propia identidad cuando me convertí en jugador-entrenador del Millwall en 2003.
El día que se anunció mi nombramiento, yo iba conduciendo camino al entrenamiento cuando, de repente, la noticia sonó en la radio. No me lo podía creer. Entonces recibí una llamada de Claire, mi mujer, que me dijo: “Acaba de salir en Sky que eres el jugador-entrenador”. Yo respondí: “¡No sé nada de eso!”.
El presidente, Theo Paphitis, ni siquiera había hablado conmigo. Cuando llegué al club, Theo quiso verme. Me dijo: “Se ha sabido antes de lo que debería. Obviamente, alguien lo ha filtrado, pero me gustaría que aceptaras el cargo”.
"Las sesiones de entrenamiento cambian: no son iguales cuando estás obteniendo tu licencia que cuando ya entrenas a un club"
Lo primero que pregunté fue por el entrenador saliente, Mark McGhee. “Él me trajo aquí”, dije. “¿Qué piensa de esto, por favor?”.
Theo me respondió: “Mark fue quien te recomendó. Dijo que estaba impresionado por tu forma de ser en el vestuario, organizando y ayudando a los jugadores, que te respetan”. Me alegré de contar con la aprobación de Mark, porque nunca entraría a quitarle el trabajo a alguien. Es algo que he visto demasiadas veces.
No tenía el título de entrenador, así que la primera persona que traje para trabajar a mi lado fue a Ray Wilkins. Después, simplemente empecé a dirigir los entrenamientos. Tuve que aprender muy rápido. Cuando empecé a sacarme los títulos, me di cuenta de que las sesiones de entrenamiento cambian: no son iguales cuando estás obteniendo tu licencia que cuando ya entrenas a un club. Eso sí, la licencia te da una base importante.

En cuanto a los detalles, los entrenadores tienen distintas ideas, formas y sistemas: se trata de tener el sistema adecuado para tus jugadores. No siempre puedes decir: “Este es el sistema que voy a utilizar. Por lo tanto, los jugadores tienen que adaptarse”. En ese primer trabajo jugué con un rombo porque se ajustaba a la plantilla que tenía en el Millwall. Si hubiera tenido jugadores diferentes, habría jugado con un sistema distinto.
Allí, mi etapa como jugador-entrenador llegó a su fin tras casi dos años en el cargo, cuando Theo decidió marcharse. Conocía a la persona que iba a tomar el relevo, Jeff Burnige, pero no era alguien con quien quisiera trabajar. Así que decidimos separarnos en un buen momento, tras haber llegado a la final de la FA Cup y haber llevado al club a jugar en competiciones europeas por primera vez.
Llegar a esa final de la FA Cup, contra el Manchester United de Sir Alex Ferguson, nos pasó factura, porque nos quedamos a las puertas del play-off del Championship. Un buena racha en la copa puede afectarte porque el foco puede desviarse de la liga, y en nuestro caso también teníamos que lidiar con una plantilla reducida. Pero para los aficionados del Millwall sigue siendo la única vez que el equipo ha jugado una final de la FA Cup y se ha clasificado para Europa.
"Trabajar en las divisiones inferiores fue algo nuevo. El campo de entrenamiento era un parque local"
Para ser sincero, durante esa racha copera tuvimos suerte con el sorteo, pero aun así hay que ganar los partidos. Sin embargo, en Europa no tuvimos tanta suerte, ya que nos tocó el Ferencváros, el mejor equipo húngaro. Jugamos bien en casa, empatando 1-1, pero fuera no empezamos muy bien. El ambiente hostil y todo el entorno nos resultaron difíciles. Fue demasiado para el personal con el que contábamos en ese momento y perdimos 4-2 en el global. Yo acabé marcando los dos goles, lo que significa que sigo siendo el máximo goleador europeo del Millwall.
Habría sido fantástico que el club avanzara, pero no pudo ser. Aun así, tuvimos momentos divertidos. Y es importante aportar un poco de diversión a tu trabajo.
Por supuesto, la diversión tiene que venir de la mano del trabajo duro. Lo primero es lo primero: la gente debe venir dispuesta a trabajar tan duro como sea posible, dando todo lo que pueda en aras del equipo, no velando por sus propios intereses. Como entrenador tienes que identificar quién es bueno para el grupo, porque el grupo es muy importante. A los que no ayudan, tienes que dejarlos marchar.

Después del Millwall tuve etapas como jugador en el Southampton y el Coventry, que me ofreció otro año de cara a la temporada 2006/07. Fue entonces cuando el Swindon Town me ofreció la oportunidad de volver a entrenar en la League Two (cuarta división del fútbol inglés), con Gustavo Poyet como asistente.
Trabajar en las divisiones modestas fue algo nuevo. El campo de entrenamiento era municipal, así que teníamos que llevar muchas cosas con nosotros. Gus y yo estábamos muy cerca de varias personas del Chelsea y habíamos construido una gran relación con su preparador físico, Antonio Pintus, que ahora es director de rendimiento en el Real Madrid. Él nos dio información sobre lo que teníamos que hacer en la pretemporada.
Armados con la información de Antonio Pintus, más la experiencia que Gus y yo teníamos como jugadores y entrenadores, empezamos a trabajar. Primero evaluamos a todos los jugadores para entender su nivel y luego nos pusimos a trabajar duro. Los jugadores nos acogieron a Gus y a mí entendiendo que intentábamos ser muy profesionales y ayudarles, pero también que nos divertiríamos por el camino. Nos pusimos de su lado, lo cual siempre es muy importante.
"Es genial leer todos los datos y la información, pero también es importante ver la reacción de un jugador"
Y tuvimos que trabajar dentro de una estructura, con un presupuesto limitado. Estuve muy involucrado en el fichaje de jugadores y en los salarios que cobraban, así como en ir a ver posibles incorporaciones.
Hoy en día puedes tener todo tipo de datos e información sobre los jugadores. Pero es algo que se puede manipular de alguna manera, por lo que sigue siendo importante ir a verlos por ti mismo. Es genial leer todos los datos y la información, pero también es importante ver la reacción de un jugador cuando recibe un golpe, cuando va perdiendo, cuando va ganando y cuando el árbitro no le concede algo.
Hay muchas cosas que necesitas entender sobre su personalidad, incluidos aspectos fuera del campo. Necesitas entender a la persona de muchas maneras, y hacerle sentir querido también es muy importante.

Al de cinco meses de arrancar mi etapa en el Swindon, éramos terceros en la liga. Fue cuando Ken Bates —entonces al frente del Leeds— se puso en contacto conmigo. Quiero mucho a Ken y me he llevado bien con él desde nuestra etapa juntos en el Chelsea. Hemos discutido mucho por diversas cuestiones, pero entiende que soy transparente y honesto, y eso le gusta.
Decidió nombrarme entrenador del Leeds, quizá porque necesitaba a alguien más odiado que él. La rivalidad entre el Chelsea y el Leeds había sido intensa desde sus enfrentamientos en los años 60 y 70. Con mi pasado en el Chelsea, probablemente eso quitó algo de presión a Ken… y la puso sobre mí.
Me hice cargo del Leeds con el equipo en puestos de descenso de la Championship y, al final de la temporada, el club entró en proceso de administración y fue sancionado con una deducción de 10 puntos. No teníamos dinero para gastar y había una enorme masa salarial y deuda.
"No me arrepiento de muchas cosas, pero sí guardo decepciones, e irme del Leeds es una de ellas"
Debíamos empezar la siguiente temporada en la League One, tras sobrevivir a una votación de expulsión de la Football League, pero con 15 puntos menos desde el inicio. Fue muy duro de afrontar, pero también tuve la oportunidad de empezar de cero. Pude hacer cambios y reducir la masa salarial: era de 14,4 millones de euros y tuve que bajarla a menos de 4, lo cual conseguí.
Ganamos nuestros primeros siete partidos para cerrar rápidamente la brecha de puntos y a finales del año estábamos entre los tres primeros. Fue entonces cuando pagaron una cantidad por mí para que me fuera al Newcastle, a ejercer un cargo ejecutivo. Fue un gran error por mi parte. Debería haber continuado y terminado lo que había empezado en el Leeds. No me arrepiento de muchas cosas, pero sí guardo decepciones, e irme del Leeds es una de ellas.
El Newcastle resultó ser un periodo difícil, aunque fue una buena experiencia de aprendizaje. En el Swindon y en el Leeds aprendí a operar dentro de una estructura financieramente sostenible. En el Newcastle acabé haciendo de todo, de arriba abajo, también dentro de una estructura.

Es bueno aprender a trabajar dentro de las posibilidades del club. En el Newcastle cree una estructura acorde a los medios del club, y creo que Mike Ashley se mantuvo dentro de esa estructura —o no muy lejos de ella—. Hubo algunas buenas decisiones, pero también algunas malas. El hecho de que no estuviéramos unidos como grupo fue el principal problema. Todo el club tiene que avanzar colectivamente en la dirección correcta, sin fisuras.
Anteriormente, en otros clubes, había podido asumir el control total de las cosas. Pero cuando trabajas con gente con más personalidad, que quiere tener más voz en ciertas cosas, no siempre funciona a nivel logístico.
"La cantera había sido externalizada, así que tuvimos que traerla de vuelta"
Años después, participé en un programa de desarrollo del fútbol juvenil en Indonesia, gestionado por el Grupo Djarum, ayudando a jóvenes jugadores a evolucionar y dar el siguiente paso en sus carreras. En 2019, Mirwan Suwarso, del Grupo Djarum, compró el club italiano Como, y me pidió ayuda porque no entendía realmente el fútbol.
Observé las últimas siete jornadas del Como de la temporada 2018/19, cuando lograron el ascenso desde la Serie D, llevándome un esbozo de los jugadores que consideraba lo suficientemente buenos para el siguiente nivel. La temporada siguiente me incorporé plenamente al club, primero como consultor y después asumiendo el cargo de CEO y convirtiéndome en presidente.
Tomé el control total del club, de arriba abajo, contratando a todas y cada una de las personas del equipo. Cuando llegué, el club ni siquiera tenía campo de entrenamiento propio, solo un alquiler anual. De hecho, había caído en quiebra dos veces y la asistencia al campo era de apenas unas 800 personas. Así que se trataba de aumentar el número de aficionados, de fortalecer la comunidad alrededor del club, de conseguir un campo de entrenamiento y de crear una academia.

La cantera había sido externalizada, así que tuvimos que traerla de vuelta. Cuando encontré un campo de entrenamiento, tuve que presentárselo a los propietarios y justificar por qué lo necesitábamos. Estaba en venta por 2,7 millones de euros, así que ofrecí un millón y lo conseguimos por 1,05 millones.
En ese momento no había demasiado interés desde fuera y Mirwan me dejó actuar por mi cuenta, realmente. Nunca tuve mucho para gastar en el mercado de fichajes, así que tuve que intentar cerrar operaciones muy buenas. Llegamos a tener 14 jugadores cedidos en un momento dado: se trataba de filtrar entradas y salidas, porque no había dinero para gastar. Y de repente empezó a crecer.
"Ha sido maravilloso formar parte de algo diferente, explorando un área nueva para mí"
Ascendimos a la Serie B en 2021, en nuestra segunda temporada en la Serie C. En 2023 incorporé a Cesc Fàbregas y también conseguí que Thierry Henry se incorporara. Luego logramos el ascenso a la Serie A en 2024.
En ese punto, Mirwan quiso llevar el club en una dirección diferente, tomando más control él mismo y no dentro de la misma estructura financiera. Debo decir que lo han hecho razonablemente bien desde entonces, gastando una enorme cantidad de dinero. No sé si ese es el camino correcto o no. Yo siempre he trabajado dentro de una estructura, pero poder gastar 250 millones de euros es algo muy distinto. Para mí, apartarme de ciertas cosas con las que no estaba de acuerdo, fue lo correcto.
Ahora soy miembro del consejo académico del Diploma FIFA en Gestión de Clubes y del Programa Ejecutivo de Jugadores de la FIFA, compartiendo mi experiencia como jugador, entrenador y CEO. Implica comprender los clubes de fútbol y sus finanzas, así como entender a los jugadores y lo que van a hacer cuando terminen su carrera. Los participantes aprenden mucho, incluido cómo funciona el fútbol en distintos países, escuchando a CEOs, directores deportivos y futbolistas de primer nivel.

A través de este trabajo conocí a Julie Anne Quay, que es copropietaria del Barnsley FC. Julie es brillante y ha sido un placer participar en su pódcast “Style in the Arena”, explorando los principios del liderazgo. Roberto Di Matteo y yo participamos en el primer episodio, reflexionando sobre nuestros años compartidos en el Chelsea, las lecciones que aprendimos y cómo los desafíos dieron forma a nuestros valores, mentalidad y visión del liderazgo.
Con Julie también hemos estado trabajando en el desarrollo de la línea de moda FIFA 1904. Ha sido maravilloso formar parte de algo diferente, explorando un área nueva para mí. Existe un conjunto de habilidades compartidas que necesitas para impulsar cualquier proyecto, ya sea una marca de moda o un club de fútbol. Y nunca deberías dejar de aprender ni de exigirte, así que estoy ilusionado por ver qué nos depara el futuro.
Dennis Wise
El primer episodio del pódcast 'Style in the Arena', Leading Chelsea FC, presenta a Dennis Wise y Roberto Di Matteo y ya está disponible en Spotify, Apple Podcasts, Amazon Music, YouTube y FIFA1904.vfiles.com