Shota Arveladze
Kasimpasa, 2025
Un sueño de verdad. Un sueño que incluso pueda asustar a algunas personas.
¿Qué sentido tiene soñar con comprarse un coche? Casi todo el mundo puede tener un coche. ¿O con visitar otro país? ¿O con tener dinero? No, deberías soñar con algo que no todo el mundo pueda conseguir.
Imagina que estás en una habitación contándole tu sueño a un grupo de personas. Tienen que pensar: “Este tipo está un poco loco”. Pero luego te das cuenta de que quizá no lo esté tanto. Porque solo tú sabrás que vas por el buen camino y que tu sueño puede hacerse realidad.
Mi hermano mayor, Revaz, mi hermano gemelo Archil y yo soñábamos con ganarnos la vida jugando al fútbol. Queríamos llegar al nivel más alto y jugar junto a las grandes figuras de este deporte. Afortunadamente, todos conseguimos llegar al fútbol profesional. Para nosotros, fue un sueño que comenzó muy tempranamente. Tuvimos una infancia sana y tranquila, a pesar de crecer en Tiflis, la capital de Georgia, en la década de los 70, cuando el país aún formaba parte de la Unión Soviética. Nuestros padres se esforzaron mucho por criarnos y trabajaron duro para asegurarse de que fuéramos felices.
El contexto en el que crecimos siempre estuvo ahí, pero de niño no entiendes del todo lo que ocurre a tu alrededor. Lo único que queríamos era ir al colegio, jugar al fútbol con nuestros amigos y pasar el verano en la costa del mar Negro.

A finales de los años 70 y principios de los 80, el Dinamo de Tiflis era uno de los clubes más fuertes de Europa: eliminó al Liverpool de la Copa de Europa en 1979 y ganó la Recopa de Europa en 1981. Nuestro sueño era jugar en el Dinamo y mis hermanos y yo conseguimos hacer realidad ese sueño. A principios de la década de los 90, sin embargo, la Unión Soviética se desmoronó y todo cambió.
Lo más importante para Georgia era conseguir la independencia. Era algo por lo que habíamos luchado durante muchos años. Georgia siempre ha tenido su propia identidad: un país cristiano, con una cultura, un idioma y un alfabeto únicos, de los que estamos muy orgullosos.
La independencia trajo consigo nuevos sueños para todos nosotros. Antes queríamos jugar en la selección nacional y en el Dinamo, pero ni siquiera podíamos imaginar tener una carrera en otras partes de Europa.
"Mi hermano mayor, Revaz, mi hermano gemelo Archil y yo soñábamos con ganarnos la vida jugando al fútbol"
En la época del bloque del Este jugadores como Ferenc Puskás, el gran futbolista húngaro, tuvieron que huir de sus países para continuar su carrera. Pero a principios de la década de los 90 eso ya no era necesario. Si tenías calidad, simplemente podías marcharte. Ya no había fronteras para nuestros sueños.
Mi primera experiencia en el extranjero fue en Turquía, en el Trabzonspor, entre 1993 y 1997. Mi hermano Archil era mi compañero de equipo allí, y vivimos momentos memorables, como un partido contra el Deportivo de La Coruña en la Recopa de Europa de 1995. Tenían un gran equipo, con jugadores como Bebeto, Fran y Txiki Begiristain.

Al final de esa temporada, Archil y yo recibimos una oferta del Deportivo. Sin embargo, mi hermano sufrió una grave lesión de rodilla y no pudimos ir. Me negué a ir solo, porque quería estar a su lado durante su recuperación.
Luego, en 1997, tuve la oportunidad de fichar por el Ajax. Fue increíble formar parte de una cultura futbolística tan rica durante mi estancia en los Países Bajos, entrenando junto a grandes jugadores como Michael Laudrup, Zlatan Ibrahimovic, Jari Litmanen, Edwin van der Sar y Ronald y Frank de Boer.
A veces nos cruzábamos con Johan Cruyff en el club y podíamos charlar con él. Una figura como Cruyff tiene un impacto enorme sobre toda la gente que tiene alrededor. Porque no hay mayor poder que el del arte, algo que se podía ver en la forma en que genios como Cruyff, Diego Maradona y Pelé lograban hacer feliz a la gente.
"Queríamos jugar en la selección nacional y en el Dinamo, pero ni siquiera podíamos imaginarnos una carrera en otras partes de Europa"
Cruyff era alguien con quien se podía hablar de cualquier cosa. Tenía una claridad única sobre la vida y siempre encontraba la forma más sencilla de hacer las cosas. Donde otros necesitaban 33 pasos para resolver algo, a él le valía con tres. Eso es poco común; no todo el mundo puede ver el fútbol y la vida de esa manera.
Con respecto a mi propia carrera como jugador, hay dos cosas de las que me siento especialmente orgulloso: mi instinto goleador y mi comprensión del juego. Mis compañeros de equipo fueron fundamentales en cada gol que marqué, pero creo que mi instinto también desempeñó un papel importante.

Y siempre intenté escuchar a mis entrenadores y aprender de ellos. En el Ajax, por ejemplo, la comunicación era muy clara. No había gritos ni sesiones de entrenamiento extra tras una derrota. Los entrenadores asumían la responsabilidad y orientaban a los jugadores sobre cómo mejorar.
En aquel momento no pensaba en convertirme en entrenador. Esa idea surgió más tarde, en el Levante de España, durante la temporada 2007/08, mi última como jugador. Al final de esa temporada, incluso recibí una oferta para dirigir la selección de Georgia, pero la rechacé por falta de experiencia.
"Cruyff tenía una claridad única sobre la vida y siempre encontraba la forma más sencilla de hacer las cosas. Donde otros necesitaban 33 pasos para resolver algo, a él le valía con tres"
Así, mi trayectoria como entrenador comenzó en el AZ Alkmaar como asistente de Louis van Gaal. Era el momento de aprender y resultó ser la decisión acertada.
Van Gaal tuvo una enorme influencia en mí. Era excelente en todo, sobre todo a la hora de transmitir sus ideas con claridad. Para él, el entrenamiento era mucho más que ponerse en forma físicamente para jugar 90 minutos. El entrenamiento servía para moldear y formar al jugador. Louis es un maestro en eso.

Después de que se marchara, me quedé en el club como asistente de otros dos grandes entrenadores, Ronald Koeman y Dick Advocaat, quien había sido mi entrenador en el Rangers. Aprendí mucho de ambos.
Nunca tuve ningún problema con los entrenadores exigentes. De hecho, fue todo lo contrario. Con Advocaat, por ejemplo, tuve una relación excelente tanto cuando jugué para él como cuando fui su asistente.
Koeman tiene un estilo de liderazgo diferente. Es más tranquilo, pero igual de eficaz. Su éxito en diferentes ligas lo demuestra.
"Mi trayectoria como entrenador comenzó en el AZ Alkmaar como asistente de Louis van Gaal. Era el momento de aprender y resultó ser la decisión acertada"
Estas experiencias me prepararon para seguir mi propio camino. Me fui a Turquía y me hice cargo del Kayserispor. Desde el principio supe que quería construir equipos ofensivos, porque siempre he creído que sin atacar no se consiguen buenos resultados.

Estoy orgulloso del trabajo que realicé en el Kayserispor y, más tarde, en el Kasimpasa y el Trabzonspor, también en el fútbol turco. A menudo, la gente no comprende el contexto específico de un club. En Turquía, por ejemplo, si no eres el Galatasaray, el Fenerbahçe o el Besiktas, quedar cuarto en la liga es casi como ganar el título.
Mi siguiente trabajo fue en el Maccabi Tel Aviv de Israel, en la temporada 2016/17. Llevamos al equipo a la fase de grupos de la Europa League, algo que solo había ocurrido tres veces en la historia del club. Sin embargo, quedar segundos en la liga nacional supuso que mi etapa se viera acortada. No disponer siempre del tiempo necesario es una de las dificultades de la carrera de un entrenador.
"Estoy orgulloso de mi posterior experiencia como entrenador en el Hull City, y agradecido al club por darme la oportunidad de trabajar en Inglaterra"
Afortunadamente, ese no fue el caso en mi siguiente reto, en el Pakhtakor Tashkent de Uzbekistán, donde pasé tres años. Se necesita tiempo para comprender el idioma, la cultura y el entorno. Durante ese período ganamos cinco títulos nacionales, incluidos dos dobletes de liga y copa en temporadas consecutivas, la 2018/19 y la 2019/20.
También estoy orgulloso de mi posterior experiencia como entrenador en el Hull City, y agradecido al club por darme la oportunidad de trabajar en Inglaterra. Fui contratado durante la temporada 2021/22 para evitar el descenso del club de la Championship, un objetivo que logramos con holgura.

Mis experiencias más recientes me llevaron nuevamente a Turquía, en el Fatih Karagümrük en 2023/24 y en el Kasimpasa en 2025. Ahora, espero con ilusión los próximos capítulos de mi camino.
Como director técnico, es fundamental disfrutar de la rutina diaria; de lo contrario, el trabajo se vuelve muy difícil debido a la presión que conlleva el cargo. Con el tiempo, he aprendido a valorar el proceso y a no dejar nunca de soñar, independientemente de lo que digan los demás.
Shota Arveladze