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Ronald Koeman

Barcelona, 2020-Presente

El Perfil:

El Barcelona, como ya hiciera en la temporada 2008/09 con Pep Guardiola, ha vuelto a recurrir a un viejo conocido de la casa para dar un giro de 180 grados a la situación del club. Esta vez el entrenador es Ronald Koeman, mito del club azulgrana con su gol en la final de Wembley en la Copa de Europa de 1992.

Serán dos los principales objetivos a los que se enfrentará el técnico holandés. Sobre el césped, tratar de revitalizar la idea de juego de Johan Cruyff, el entrenador que tuvo en su etapa como jugador del Barça. “Tuvimos la mejor combinación: jugar un fútbol ofensivo y ganar títulos. Esta es la filosofía que intentaremos tener en el equipo. Tenemos que jugar un buen fútbol y que los aficionados lo disfruten. Y, evidentemente, ganar, porque eso es lo más importante”, remarcó en su presentación.

En el vestuario, sin embargo, la tarea será mucho más traumática, ya que debe afrontar una profunda renovación –con la salida de algunas grandes estrellas-, sin perder la competitividad de un equipo que aspira a ganar todo cada temporada.

Estilo de juego:

Orden, adaptabilidad y flexibilidad son los principales apuntes de Koeman como entrenador. Dicha flexibilidad viene condicionada por el nivel de los equipos en los que ha trabajado, diversos entre ellos y marcados por la calidad de los futbolistas a su disposición.

En el Southampton alternaba la disposición de su equipo en un 4-3-3 que mutaba a 4-2-3-1 en función del rival, incluyendo también variantes con línea de tres atrás, como en la recordada victoria de “Los Santos” ante el Manchester United en Old Trafford en la temporada 2015/16, compitiendo bajo un sistema 3-4-2-1.

Ya en el Everton comenzó a utilizar más la estructura 3-5-2, con dos laterales (Leighton Baines y Mason Holgate) posicionados muy arriba, buscando protegerse también defensivamente. Posteriormente propuso modificaciones al 4-3-3 con los extremos abiertos y los laterales formando una línea defensiva de cuatro jugadores, variando en algunos momentos a un 4-2-3-1, con una línea de tres media puntas (Wayne Rooney, Davy Klaasen y Gylfi Sigurdsson) muy juntos en zonas intermedias.

En la selección de Holanda, por historia, cultura del país y calidad de sus futbolistas, Koeman casi se vio obligado a tener una propuesta más abierta y ofensiva, organizando al equipo en un 4-3-3. También con una variante en línea de tres centrales como en los partidos contra Portugal o Italia, con la intención de controlar la línea atacante rival también de tres jugadores (2 extremos y un delantero).

Y ha sido quizás en la selección de fútbol de Holanda, donde los jugadores técnica y tácticamente han sido educados bajo una idea ofensiva del juego, el equipo más parecido al Barcelona que ha podido dirigir hasta ahora.

Fase ofensiva:

Los equipos de Koeman, en líneas generales, no se identifican por tener valores altos de posesión. Así fue en el Valencia o en su paso por los equipos de Premier League. Una situación que varió en la selección holandesa. No tanto por decisión propia, sino más bien influido por la capacidad de sus jugadores en mediocampo: Frenkie de Jong, Donny Van De Beek, o Marten De Roon. Todos ellos de buen pie y con un buen sentido del posicionamiento, pero siempre asumiendo los riesgos necesarios con el balón y un cierto grado de control en el desarrollo del juego.

Sobre el mencionado 4-3-3, en las situaciones de presión alta del equipo rival, el portero (Jasper Cillessen) buscaba líneas de pase sobre los centrales (Virgil Van Dijk y Matthijs De Ligt). Sin embargo, cuando los delanteros rivales saltaban a la presión, se activaba la opción de conectar directamente con el pivote defensivo, De Jong, quien se aproximaba bien perfilado para descargar el balón por fuera a través del central izquierdo (Van Dijk), y desde ahí progresar en ataque por este mismo perfil (abajo).

Dentro de la línea de tres en el medio del campo, Koeman, en función del rival, organizaba a sus jugadores en una forma de triángulo invertido. Bien con dos pivotes defensivos y un medio más avanzado o un pivote defensivo y dos medios avanzados por delante. En cualquier caso, la figura del pivote de referencia del equipo – el jugador más cercano a los centrales – es fundamental en todos los equipos del técnico holandés.

En la salida por bandas es importante que existan jugadores intermedios fijando a los rivales, produciéndose un intercambio de posiciones extremo-lateral. Una relación que en Holanda ejercían Daley Blind y Quincy Promes y que provocaba que el jugador de segunda línea de presión rival dudara si saltar a presionar sobre el lateral o sobre el extremo, generando la posibilidad de encontrar al jugador libre.

Una vez superada la línea de presión rival sobre centrales y laterales, los equipos de Koeman buscan progresar evitando el juego horizontal, con circulaciones de balón a un ritmo alto y continuo. El objetivo es generar desajustes posicionales y la aparición de espacios de progresión, especialmente ante equipos que actúan en un bloque medio defensivo.

Para ello, intervendrán los centrales jugando sobre los laterales, e incluso con la cercanía del medio defensivo para garantizar siempre la existencia de un triángulo que pueda habilitar dos líneas de pase en una misma acción (abajo).

Especialmente en su paso por Holanda, se encontró ante equipos que no salían a presionar, optando por mantener la posición y defendiéndose con basculaciones muy pronunciadas. Ante esto, Koeman recurrió a otro mecanismo ofensivo, promoviendo la conducción del central con el balón para atraer y fijar al delantero, extremo o interior rival en la presión, con el objetivo de dividir el espacio.

La intención era profundizar por zonas interiores con la participación directa de De Jong quien, con su capacidad de pase, generaba continuidades en el juego y proporcionaba tiempo a los jugadores de banda para buscar centros laterales al área. En esta secuencia, Koeman pedía la participación más incisiva de los extremos, y de los jugadores posicionados en espacios ofensivos como Memphis Depay o Ryan Babel.

Ante equipos que defienden en bloque bajo, el entrenador buscaba la amplitud (abajo) para generar profundidad. Una acción en la que demandaba una circulación de un central al lateral, para buscar después un cambio de juego por la otra banda para progresar. Habitualmente con la salida por banda izquierda con De Jong perfilado para jugar hacia delante con Blind y el extremo Promes por fuera. Para que esa circulación de balón fuese exitosa, posicionaba a sus delanteros entre centrales rivales, estirando al equipo contrario y en disposición, en cualquier momento, de correr al espacio como alternativa al juego de posición.

Otro aspecto destacable eran los comportamientos en el juego de los extremos, quienes intercambiaban posiciones y espacios de actuación, tanto en posiciones interiores como en posiciones exteriores. Función llevaba a cabo por Promes y De Roon, quienes facilitaban la incorporación a la fase ofensiva de los laterales, Blind o Denzel Dumfries, para generar superioridades numéricas y ser profundos en ataque.

Fase defensiva y presión:

Los equipos de Koeman defensivamente se estructuran según atacan, en 4-3-3 o 4-2-3-1, caracterizándose por mantener las líneas muy juntas para no ofrecer espacios entre líneas que puedan favorecer la progresión del equipo rival.

La altura del bloque defensivo dependerá de la situación del juego, el rival y las necesidades del equipo. Si el oponente juega en corto desde su portería, ejercerá una presión alta con sus delanteros cerrando las líneas de pase, tanto por fuera como por dentro.

A los dos delanteros se añadía un tercer jugador en la presión, un medio descolgado, Georginio  Wijnaldum (arriba), o un tercer atacante cuando alineaba con línea ofensiva de tres. Independientemente de quién fuese, este jugador se situaba por delante de la media luna del área para evitar que el portero rival jugara con su medio centro o central, evitando así las posibilidades de girarse y jugar hacia delante. Esta predisposición inicial en la presión adquiere dinamismo en el momento en el que el balón comienza a estar en circulación, ajustando distancias y cerrando los espacios de progresión del rival.

Se trataba de movimientos conectados y encadenados, con Depay saltando a la presión sobre el central izquierdo, Babel sobre el central derecho y Wijnaldum ajustando sobre el medio defensivo rival. De esa forma se eliminaban las líneas de pase más cercanas, impidiendo que la línea defensiva rival conectara con el medio campo.

Si el rival progresaba en el juego, los equipos de Koeman se adaptaban y corregían posiciones, desplazándose a un bloque medio para mantenerse compacto y con distancias relativamente cortas entre sus jugadores. En bloque medio, los futbolistas van saltando a la presión sobre el poseedor del balón y posible receptor con la intención de orientar la recuperación de balón en zonas ventajosas.

Un matiz importante es que además de buscar un estructura corta defendiendo, también busca un equipo estrecho (abajo), por lo que opta por meter a los extremos por dentro, priorizando defender zonas interiores en detrimento de los espacios exteriores.

Mientras, en clubes con menos capacidad asociativa que en Holanda, mutaba los comportamientos defensivos porque no le permitía defender con balón, y quedaban más expuestos. En el Everton defendía desde el 5-3-2 o 3-4-3 en bloque bajo, en momentos en los que el equipo tenía que defender un ataque posicional rival.

La diferencia de estructura defensiva la marcaba la altura de los laterales. De este modo, se dibujaba una línea de cinco cuando se quedaban más atrás y una de tres cuando los laterales iban más arriba. Una organización (abajo) que resultaba en tres centrales (Michael Keane, Ashley Williams y Phil Jagielka), dos laterales bajos (Cuco Martina y Baines), tres medios centros con buenos conceptos defensivos (Idrissa Gueye, Morgan Schneiderlin y Tom Davies) y dos delanteros (Siguroson y Rooney) que se juntaban a los medios.

Rol en el Barcelona:

Koeman tiene la responsabilidad de cambiar la dinámica de un club ganador a través del juego. Su llegada puede aportar equilibrio competitivo, añadido a un alto grado de flexibilidad en la estructura del juego. Así, puede verse modificada la altura en la que el equipo presionará, situado en un bloque medio-alto y alternará ataques posicionales con juego más vertical en los momentos que tenga la posesión.

En la gestión de los jugadores, se espera de él que potencie las cualidades de futbolistas como De Jong, a quien conoce de la etapa de la selección de Holanda y gran apuesta del club, y de los jóvenes talentos procedentes de la academia azulgrana.

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