Agustín López
Director de la cantera del Sevilla FC, 2017-Presente
Tenemos a muchos jugadores de la cantera en el primer equipo como futbolistas de soporte. No para completar la plantilla, sino para que cuenten de verdad. Ese es nuestro trabajo.
Llevo 30 temporadas dedicándome a la formación, al desarrollo y, sobre todo, a la mejora constante de los jugadores. Durante mi primera etapa en el club me tocó estar a pie de campo como preparador físico en la cantera. Luego fui segundo y primer entrenador, también en los equipos de la cantera. Y compartí funciones en la dirección deportiva de la mano de Monchi.
Todo eso me ha permitido conocer al club desde la base hasta la parte más alta de la pirámide. Una suerte que me llevó a alcanzar el cargo de director de la cantera del Sevilla en 2017, tomando el testigo de nuestro gran exdirector Pablo Blanco. Y con todas las enseñanzas de Pablo y su maestría, me veo en esta posición, intentando ayudar en todo lo posible a que sigan desarrollándose todos nuestros jugadores.

Cuando me preguntan por la clave principal de la cantera del Sevilla, siempre digo que la respuesta es sencilla: apostamos por un desarrollo permanente del jugador. Desde pequeños, es decir, desde el primer momento en que llegan a nuestra ciudad deportiva.
Pero siempre desde una evolución. Se trata de un proceso en el que la seguridad que los chicos van ganando día a día la vayan mostrando en todas sus etapas formativas. Al fin y al cabo, somos una empresa que se dedica a la formación de jugadores. Jugadores que tienen que llegar a competir en Primera División o, en cualquier caso, en el fútbol profesional.
Pero para que ese proceso se cumpla se necesita disciplina, trabajo, equilibrio y la unión que tenemos entre todas las áreas del club. También unas instalaciones de última generación como las que tenemos. Yo estoy encantado porque he visto crecer al club desde 1997, cuando llegué aquí. Sé lo que es trabajar con pocos materiales y también lo que supone hacerlo hoy con GPS para todos los jugadores.
"Tenemos jugadores jóvenes que aspiran a ser tan grandes como lo han sido canteranos anteriores"
O con tres gimnasios para la cantera, cuando antaño en el gimnasio del primer equipo prácticamente estábamos todos los equipos de la cantera. Algo que, por una parte, era un poco engorroso, pero, por otra, también venía muy bien, porque los jugadores más pequeños compartían momentos con los de la primera plantilla. Los chicos podían estar cerca de sus ídolos.
Sin embargo, ahora los tiempos son distintos, aunque nosotros siempre nos hemos reinventado y hemos convertido en positivo casi todo lo que ha ocurrido en los momentos de crecimiento.

Estamos totalmente adaptados a los tiempos modernos. De mi mano, y con el beneplácito del gran equipo que conformamos con las personas que llevan tantos años con nosotros, tomé la decisión de crear el laboratorio de fútbol. Una estructura que une a varias áreas de la cantera: tecnificación, táctica, psicología y el área de optimización del rendimiento.
La idea es trabajar todos en una misma línea y con una misma coordinación, porque muchas veces las áreas de un club navegan de manera solitaria y lo que parece importante para un futbolista, o lo que parece que tiene que ser un complemento, se convierte en algo excesivamente relevante. Es difícil ponerse de acuerdo. Pero nosotros hemos querido que todo sea importante en la formación: el apartado psicológico, el médico, el nutricional, el de fuerza...
"Si me preguntan por el canterano más alucinante de todos los que he visto en estos 30 años en el club, me quedo con José Antonio Reyes. ¡Pura magia! Y después, Sergio Ramos"
En ese crecimiento hemos encontrado una serie de profesionales que yo valoro enormemente. Profesionales que han querido dejar un poco ese ego, que también nos da este mundo del fútbol, y enrolarse en este trabajo silencioso. Un trabajo muchas veces no valorado de manera externa, pero sí internamente, porque al final la prioridad debe ser nuestro jugador: el canterano.
Los profesionales que llevamos tantos años dentro de la casa conectamos entre nosotros y hemos llegado a crear este laboratorio, en el que analizamos cada circunstancia de nuestros jugadores en todos los aspectos que conforman el desarrollo del ser humano. Llegamos a lo que todos queremos. En este caso, tenemos jugadores jóvenes que aspiran a ser tan grandes como lo han sido canteranos anteriores.

Siento que he conseguido un objetivo dentro de lo que es el mundo del fútbol. Un objetivo diferente al de ser futbolista, pero que me llena por completo a la hora de poder transmitir y ayudar a muchos jóvenes.
He tenido la suerte de compartir momentos con figuras del fútbol mundial que se han formado aquí. Con Sergio Ramos desde pequeñito; con Jesús Navas, en momentos puntuales y muy complicados de su vida hasta que acabó convirtiéndose en una de las grandes leyendas del club; con Diego Capel, cuando vino de Barcelona siendo un chiquillo y lo tuvimos que ayudar muchísimo, porque venía con una gran depresión de La Masia. No porque en La Masia la educación fuera errónea —ahí está La Masia, no vamos a descubrir nada del Barcelona—, sino porque no se adaptó a vivir en Barcelona y sí se adaptó a vivir en Sevilla, y llegó a ser futbolista aquí.
"Hemos entendido en la cantera que lo más importante es realizar una formación integral del jugador, para que sea capaz de adaptarse a cualquier modelo de juego impuesto por el entrenador del primer equipo"
Si me preguntan por el canterano más alucinante de todos lo que he visto en estos 30 años en el club, me quedo con José Antonio Reyes. ¡Pura magia! Y después, Sergio Ramos. Yo era preparador físico del equipo alevín y veía a Sergio entrenar cuando él apenas tenía diez años. No era el más alto, pero sí el que más saltaba. No era el más fuerte, pero sí el que golpeaba con más fuerza. Jugaba de central y le encantaba ser delantero. Le gustaba tanto el fútbol, el juego y ganar, que le dije a su entrenador: “Este niño no sé hasta dónde va a llegar, pero creo que va a vivir del fútbol”. Y, repito, tenía solo diez años cuando dije eso.
Después está el caso de Jesús Navas, que es un ejemplo para todos nuestros canteranos por todo lo que ha conseguido pero también por los valores de trabajo y superación que transmite fuera del campo y como muestra de ello da nombre al estadio donde juega sus partidos el Sevilla Atlético.
No es que la gente que trabajamos en canteras de fútbol seamos vaticinadores; aunque jugamos un poco a eso o lo intentamos, porque para eso también nos pagan. Pero es que Sergio lo traía de serie, igual que José Antonio. Y es de esa línea de trabajo de la que no queremos salirnos. Tenemos un sello, trabajamos sobre ese sello y lo mejoramos con todos los argumentos que existen en el siglo XXI, por eso tenemos el laboratorio de fútbol.

Actualmente tenemos ocho equipos de fútbol 7, dos equipos infantiles, otros dos cadetes, tres juveniles y dos filiales: Sevilla C y el Sevilla Atlético. Tenemos el primer equipo, lógicamente, pero como contamos con tantos canteranos en el primer equipo también lo considero como parte de la cantera del Sevilla, porque hay muchísima unión entre nosotros, entre la cantera y el primer equipo.
En todos estos años hemos tenido diferentes tipos de entrenadores, con distintos sistemas y maneras de entender el juego: Juande Ramos, Jorge Sampaoli, Unai Emery, José Luis Mendilibar, Pablo Machín, Julen Lopetegui, Matías Almeyda o ahora Luis García. Cada entrenador ha tenido su sello y su impronta, y nosotros nos hemos ido adaptando al técnico de la primera plantilla.
"En el desarrollo del talento tenemos claro que somos un club formador"
Hemos entendido en la cantera del Sevilla que lo más importante es realizar una formación integral del jugador, para que sea capaz de adaptarse a cualquier modelo de juego impuesto por el entrenador del primer equipo. Hemos enriquecido esa cultura futbolística para que no tengan ningún problema de adaptación y la verdad es que nos está dando muy buen resultado. De hecho, hay canteras que sacan ciertos especialistas, y nosotros somos especialistas en jugadores fácilmente adaptables a cualquier tipo de formación o modelo que impere en ese momento en nuestra primera plantilla. Siempre siendo pacientes en la formación.
Cada cuerpo técnico posee como mínimo un primer entrenador, un segundo entrenador y un preparador físico. Y entre cada etapa hay un responsable que está constantemente en comunicación directa con todos nuestros cuerpos técnicos. Eso genera una comunicación semanal que va directa a mi mesa de trabajo, en la dirección de la cantera. Los lunes nos reunimos todos a modo de mesa redonda y vamos haciéndolo por etapas con los responsables correspondientes, quienes nos trasladan la información de lo que ocurre durante el fin de semana y a lo largo de la semana.

No solo comparten con nosotros las vicisitudes que afectan a los cuerpos técnicos, sino también los problemas que podamos tener con los jugadores a nivel individual. Luego tenemos un departamento de captación donde también existe una unión constante y una comunicación permanente. ¿Por qué? Porque para nosotros es tan importante la captación en edades tempranas, en la base de la pirámide del fútbol 7, como lo es el desarrollo de los jugadores que hemos incorporado. Nos centramos en Andalucía y en Sevilla, en particular, porque es una zona donde hay jugadores, como yo les suelo decir, “de alta gama”.
"Cuando me preguntan por la clave principal de la cantera del Sevilla, siempre digo que la respuesta es sencilla: apostamos por un desarrollo permanente del jugador"
En el desarrollo del talento tenemos claro que somos un club formador. Hay jugadores que vemos que tienen talento desde pequeños; esperamos a ese jugador y lo consensuamos con nuestros entrenadores y responsables de etapa. Hay jugadores que, por ser pequeños en su primera etapa, no tienen que salir del club. Podemos atisbar hasta dónde pueden crecer con nuestro servicio médico, viendo dónde viven, cómo son sus padres, etcétera.
Tenemos la paciencia suficiente para que el jugador se desarrolle y tenga libertad en su aprendizaje dentro de una estructura disciplinada, organizada y reglamentada.

No queremos que pierdan esa naturalidad que impera a la hora de jugar al fútbol, a la hora de desarrollarse dentro del terreno de juego. Nosotros intentamos no romper esa cadena de formación ni el talento con el que llega cada futbolista.
Pongo el ejemplo de Kike Salas, que está en el primer equipo. De pequeño, por su corpulencia —que ahora ya está desarrollada—, tuvo problemas en ciertos mecanismos, en la biomecánica de carrera. Pero le esperamos, porque sabíamos que podía desarrollarse y, en su momento, rompió para pasar al Sevilla Atlético y del Sevilla Atlético al primer equipo.
O José Ángel Carmona, que siempre ha tenido ese nervio que le vemos ahora. Posiblemente sea fruto de que todo el elenco de entrenadores ha sabido que siempre iba a tener esa chispa, esa forma de competir, ese carácter como jugador. Son rasgos que no le hemos quitado. A lo mejor, si desde más pequeño le hubiésemos pedido más pausa, le habríamos quitado parte de su esencia.

Son solo dos ejemplos de dónde estriba nuestra filosofía y nuestra manera de entender la formación. Creo que nos ha dado muy buen resultado en el pasado, nos está dando muy buen resultado en el presente y seguiremos trabajando en ello.
Porque nuestro objetivo es mejorar para conseguir tener a los mejores jugadores del futuro.
Agustín López