Carlos Rodrigues/Getty para The Coaches' Voice

Abel Xavier

Seleccionador de Mozambique, 2016-2019

Cuando comencé como técnico, siento que mucha gente se quedó en shock.

Imagino que su sorpresa fue por mi imagen irreverente. El mundo del fútbol es conservador. Y yo soy irreverente.

Jamás acepté ni aceptaré dejar de lado mi estilo en nombre de una supuesta orden. Siempre fui extremadamente profesional y honesto. Es lo único que importa. Cuando era futbolista, rechacé las propuestas de muchos clubes que me exigían que cambiase mi aspecto. ¿Y qué importa mi apariencia en el desempeño del trabajo?

Mantenerme fiel a mi imagen pasó a ser una cuestión de resistencia. Yo no juzgo a nadie por su imagen. Juzgo por el contenido.

Carlos Rodrigues/Getty para The Coaches' Voice

Nací en Mozambique y, todavía siendo niño, emigré con mi familia a Portugal. Vinimos después de la colonización, de la guerra civil que ocurrió en mi país natal. Fue un proceso traumático. La mitad de mi familia emigró. La otra permaneció en África.

Eran mediados de los 70’ y no fue fácil integrarse en la sociedad portuguesa. Vivíamos en los llamados bairros de lata (barrios de chabolas) de Lisboa, los barrios clandestinos. Yo soy producto de la calle. Estoy muy orgulloso de eso.

“El mundo del fútbol es conservador, y yo soy irreverente”

El fútbol era en el barrio, en la calle. En mi cabeza yo era el mejor del mundo. El sueño era hacer del fútbol una forma de vida. Es gratificante mirar hacia atrás y darse cuenta que el sueño no quedó solo en mi cabeza.

Mi trayectoria como deportista profesional duró cerca de 20 años. Es una vida dedicada a la profesión.  Naturalmente, pasé por diversos procesos a lo largo del camino.

Fui madurando como profesional y, claro, como persona. A cada paso, ganaba conocimiento del juego y de la vida. Es un bagaje que, sin duda, agrega valor a mi trabajo actual como técnico de fútbol.

Chung Sung-Jun/Getty Images

La idea de volverme entrenador surgió hacia el fin de mi carrera sobre el césped. Al recibir la invitación de Los Ángeles Galaxy, pensé que sería el destino perfecto para finalizar mi aprendizaje dentro del campo. Y, poco a poco, ir cambiando hacia mi nuevo rol.

Yo sabía que el conocimiento empírico del atleta no me garantizaba éxito como entrenador. ¿Cuántos grandes jugadores acabaron fracasando como técnicos? Se necesita estudiar para poder hacer una migración de funciones.

En aquel momento, en el LA Galaxy, ya me sentía listo, con los conocimientos para comenzar la transición. Y sentía que volverme técnico era también una forma de retribuir lo que el fútbol me había dado.

“Pensé que Los Ángeles Galaxy sería el destino perfecto para finalizar mi aprendizaje dentro del campo”

Siempre le di mucho valor a las referencias positivas de la vida. Se necesitan unos buenos pilares para crecer, para tener empatía y desarrollarse. Mis abuelos y mis padres siempre fueron la base de lo que soy. Ellos lucharon para que yo pudiese tener mejores condiciones de vida.

Después, en el fútbol, conviví con líderes que se volvieron pilares importantes para dar seguimiento a mi desarrollo. Honestamente, aprendí con todos los técnicos que tuve. De alguna forma u otra, todos dejaron en mí una marca.

No sería justo definir a uno u otro entrenador como mi referente principal. Soy producto de las buenas y malas experiencias que tuve con todos ellos.

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Tuve la suerte de comenzar mi formación como jugador en el Sporting. No es casualidad que de ese club salgan tantos talentos. Su estructura de formación es ejemplar porque entienden que el fútbol va más allá del juego.

La educación del ser humano es la base de todo. Un jugador más inteligente sabrá entender mejor las variables del juego. Lo que aprendí en aquella época es eterno.

En el fútbol profesional tuve el privilegio de convivir con personas fantásticas. En el Estrela da Amadora, estuve bajo las órdenes de Manuel Fernandes, quien tenía como auxiliar a José Mourinho, João Alves y Joaquim Teixeira. En el Benfica, trabajé con Jesualdo Ferreira (arriba), un hombre con una cultura táctica del juego enorme, además de Toni (António José da Conceição Oliveira).

“Soy producto de las buenas y malas experiencias que tuve con todos mis entrenadores”

En la selección nacional, mi generación pasó cerca de diez años bajo las órdenes de las mismas personas. Algunos compañeros y yo fuimos desde la sub-15 a la selección absoluta de Portugal trabajando siempre con la misma estructura federativa.

Estamos hablando de Carlos Queiroz, Nelo Vingada, Jesualdo Ferreira… Estamos hablando de personas emblemáticas, que tenían una manera muy propia de entrenar, de enseñar. No es casualidad que muchos de esos jugadores se volvieron técnicos exitosos.

Mis experiencias fuera de Portugal no fueron menos enriquecedoras. En el Real Oviedo, estuve con Juan Manuel Lillo, un pensador del juego. Son muchas referencias. Me podría quedar nombrando gente todo el día y aún faltarían nombres.

Trabajé con Óscar Tabárez, un hombre con una visión enorme. Con Bobby Robson, un gentleman que sabía liderar como pocos. En Inglaterra, mencionaré a Gérard Houllier (abajo), para mí, responsable de la transformación cuyos frutos cosecha el Liverpool actualmente.

Phil Cole/Getty Images

Y aprovecho para hablar de mi experiencia en Inglaterra. Me gustó mucho jugar en el fútbol inglés. Pienso que mis características encajaban perfectamente con el estilo de la Premier League en la época.

Allá, viví algo rarísimo: defender a los dos rivales de la ciudad de Liverpool. Son clubes centenarios y son muy pocos los futbolistas que defendieron tanto al Everton como al Liverpool. Todavía hoy, cuando voy a Inglaterra, tengo el respeto de ambas hinchadas.

“Gérard Houllier, para mí, es responsable de la transformación cuyos frutos cosecha el Liverpool actualmente”

El Everton me abrió las puertas de Inglaterra. Todo jugador profesional sueña con actuar en la Premier League. En aquella época, el Everton tenía una estructura bien británica. Y, desafortunadamente, pasaba por dificultades financieras. En el campo, el club luchaba por no descender. En este contexto es que surge la propuesta del Liverpool.

Conversé abiertamente con los directivos del Everton, que recibió una compensación financiera por la transferencia. El Liverpool me ofrecía la oportunidad de disputar la Champions League y pelear por títulos.

Clive Brunskill /Allsport

Eran nuevos sueños hechos realidad en mi vida. Fui honesto y correcto con ambos clubes. Por eso, mi imagen siguió estando íntegra con los dos colores de la ciudad.

Creo que buena parte del éxito de Jürgen Klopp viene de su capacidad de comprender y dar valor al legado dejado por Gérard Houllier. Fue Houllier quien comenzó la transformación del Liverpool, profesionalizando departamentos e internacionalizando el fútbol.

“Mis características encajaban perfectamente con el estilo de la Premier League en la época”

Vivir aquel momento del Liverpool fue un enorme aprendizaje para mí y para muchos colegas. Algunos de ellos también se hicieron entrenadores. Steven Gerrard, por ejemplo.

No tengo dudas de que un día él asumirá el mando del Liverpool. Al igual que yo, él también trae un enorme legado de nuestra convivencia con Gérard Houllier.

Shaun Botterill/Getty Images

Al hablar de Inglaterra, debo destacar lo que viví en el Middlesbrough. Me habían castigado injustamente por doping. Después quedó demostrado, con exámenes hechos en los propios laboratorios de la UEFA, en Alemania, que yo no era culpable.

Tomó un año para que se hiciera “justicia”. No se puede considerar que se hizo justicia completamente porque tuve que estar apartado del campo un año sin tener culpa de lo que me acusaban. El precio deportivo y los daños a mi imagen, como hombre, son irreparables.

“Al hablar de Inglaterra, debo destacar lo que viví en el Middlesbrough”

Si hubo un momento en el que pensé en renunciar al fútbol, fue aquel. Pero prefiero mirar el lado bueno de la vida. Estoy eternamente agradecido por el apoyo que recibí del presidente del Middlesbrough, Steve Gibson (abajo). Y de la hinchada del club.

En el partido de mi reaparición en las canchas, había 40,000 hinchas aplaudiendo mi regreso. Y es uno de los momentos que más marcó mi trayectoria.

Niguel Roddis/Getty Images

Después de tantas experiencias alrededor del mundo, volví a Portugal para iniciar mi carrera de entrenador. En 2012 acepté el desafío de dirigir el Olhanense, un club que ya le había abierto las puertas a otros ex jugadores como Sérgio Conceição y Jorge Costa.

Yo tenía un proyecto ambicioso. No miraba solamente al fútbol. El Olhanense es de la región de Algarve, zona turística de Portugal. Y siempre me pareció un desperdicio que el fútbol no fuese parte de la agenda turística de Algarve.

“Considero que estoy a la altura de cualquier desafío, ya sea en un club o en una selección”

Con la ayuda de un inversor, intentamos conectar los puntos: juntar la vertiente económica y deportiva, atraer al turista para el fútbol y, con eso, transformar al Olhanense en una potencia nacional.

Era un proyecto muy bonito. Desafortunadamente, la crisis económica y algunas incompatibilidades con la dirección hicieron naufragar la idea.

Carlos Rodrigues/Getty para The Coaches' Voice

Mi experiencia más reciente como técnico fue en la selección de Mozambique. Otra vez, el trabajo iba más allá del fútbol. Yo quería retribuir al país todo lo que me dio. Fueron tres años y medio como seleccionador nacional y coordinador de las selecciones de formación.

Normalmente, en el fútbol se miran exclusivamente los resultados en el campo. Son importantes, está claro. Pero tienen un por qué. Detrás de cada victoria hay una metodología de trabajo, una organización con estructura. Me siento orgulloso de haber hecho mi contribución al desarrollo del fútbol de mi país natal.

Con tantas historias vividas, estoy muy agradecido al deporte y a todos los que se cruzaron en mi camino. Considero que estoy a la altura de cualquier desafío. Ya sea en un club o en una selección. A lo largo del tiempo me fui preparando para lo que esté por llegar.

Cuando una nueva oportunidad aparezca, no me tomará por sorpresa. Mi imagen está íntegra y tengo mucho contenido para hacer que los sueños crucen las fronteras del pensamiento.

Abel Xavier

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