
partido de vuelta de las semifinales de la copa del rey, 3 de marzo DE 2026
Bernal (29, 72)
Raphinha (45+5, pen)
El partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey entre Barcelona y Atlético de Madrid debe escribirse con dos guiones distintos, porque el partido fue muy diferente para cada uno de los equipos, y con varios protagonistas. Si nos situamos desde el papel azulgrana, los de Hansi Flick interpretaron un ejercicio de superación en busca de una remontada que se quedó a un solo tanto. Desde el primer instante creyeron que era posible, sometiendo a su rival hasta arrinconarlo en su propia área. Allí apareció Marc Bernal con dos goles, a los que se sumó el de Raphinha desde el punto de penalti. Finalmente, el Barcelona no logró voltear la eliminatoria, pero sí firmó un partido inolvidable y dejó un ejemplo claro de cómo afrontar un intento de remontada.
El guion del Atlético tuvo como argumento principal interpretar un ejercicio de resistencia para preservar la ventaja de cuatro goles obtenida en el partido de ida. Superados por su rival en todo momento, los rojiblancos buscaron cerrar las vías de progresión de su rival, algo que consiguieron en algunas fases, especialmente en el momento de máxima exigencia: con 3-0 en contra y veinte minutos aún por disputarse. Ese ejercicio de resistencia los conduce a una nueva final de Copa del Rey trece años después tras un global a favor de 4-3 en la eliminatoria.
Análisis de los entrenadores
“Estamos decepcionados, pero también orgullosos de lo que hemos visto. Ha sido un partido increíble, hemos creado muchas ocasiones. Pero, finalmente, no sucedió…”, señaló Hansi Flick tras la actuación de sus jugadores. “Tenemos que mostrar este nivel en cada partido porque podemos darlo”, añadió el técnico del Barcelona, apuntando al resto de la temporada.
“Con 3-0 dije: ‘esto es el Atleti’. Estamos destinados a sufrir”, resumió Diego Simeone sobre lo ocurrido. “Me voy con la alegría y el gran esfuerzo de saber sufrir. Es parte de esta competencia cuando se juega a doble partido”, añadió el técnico del Atlético de Madrid.
A continuación, nuestros entrenadores UEFA Pro analizan el eléctrico partido copero entre el Barcelona y Atlético de Madrid.
Fijación de la última línea rojiblanca mediante una estructura ofensiva en 3-2-5
El Barcelona de Flick articuló su dominio a partir de una estructura ofensiva extremadamente definida. Partiendo de un 4-2-3-1, el sistema evolucionaba hacia un 3-2-5 cuando el equipo se instalaba en campo rival. João Cancelo abandonaba el carril lateral para interiorizar su posición junto a Marc Bernal, mientras Pedri se situaba en una altura superior para conectar con Fermín López entre líneas. En el último tercio del campo Lamine Yamal, Raphinha y Ferran Torres ocupaban los cinco carriles ofensivos, fijando la línea defensiva del Atlético de Madrid. Esta disposición permitió al Barcelona generar superioridades posicionales y sostener ataques prolongados, activando además una presión tras pérdida extremadamente agresiva. El impacto fue inmediato: en los primeros quince minutos el Barça registró cuatro recuperaciones en campo rival, cifra que refleja el sometimiento territorial impuesto al Atlético.
Diego Pablo Simeone apostó por un repliegue organizado en 4-5-1, priorizando la protección del carril central y reduciendo los espacios entre líneas. Los cuatro defensas protegían la portería de Juan Musso ayudados por Koke y Johnny Cardoso, quienes cerraban la frontal del área. En este bloque bajo destacó especialmente el trabajo defensivo de Antoine Griezmann, quien retrocedía constantemente para colaborar en ayudas y coberturas. La lectura del juego del jugador francés permitió al Atlético sostener su estructura defensiva durante los momentos de mayor presión azulgrana.

Control del carril central y circulación interior liderada por Pedri
Con el paso de los minutos, el Barcelona consolidó su dominio mediante un juego posicional altamente estructurado, basado en la circulación constante y en la ocupación inteligente de los espacios interiores. Pedri actuó como auténtico metrónomo del equipo, alternando apoyos cortos con conducciones que permitían superar la primera línea de presión rojiblanca. Desde la base de la jugada, Pau Cubarsí aportó claridad en la salida de balón y notable precisión en los envíos verticales hacia los mediapuntas. Además, sus vigilancias defensivas resultaron fundamentales para sostener la línea adelantada del Barcelona y evitar que el Atlético de Madrid lanzara transiciones con claridad.
El Atlético de Madrid asumió ese escenario defensivo e intentó resistir defendiendo su área con disciplina. El equipo rojiblanco se compactó cerca de su portería, reduciendo al mínimo los espacios interiores y obligando al Barcelona a progresar principalmente por los costados. Cuando lograba recuperar el balón, el conjunto de Simeone trataba de reorganizarse ofensivamente mediante una estructura en 4-4-2, con Griezmann retrasando su posición para conectar la defensa con el ataque.

Yamal como generador de superioridades en el intervalo exterior
El primer gol del partido nació de una acción que resume con claridad la lógica ofensiva del Barcelona: Yamal recibiendo abierto en banda derecha, para encarar a su marcador, superarle y alcanzar la línea de fondo. Desde allí envió un pase raso al área pequeña que Marc Bernal empujó para marcar el 1-0 en el minuto 29. La jugada también ilustra uno de los principios ofensivos del Barça de Flick: utilizar la amplitud para fijar a la defensa rival y generar espacios que permitan las llegadas desde segunda línea.
El impacto de Yamal fue extraordinario durante todo el encuentro. El extremo completó 14 regates exitosos de 19 intentos (73,6 %), una cifra excepcional en un partido de máxima exigencia. Este rendimiento obligó al Atlético de Madrid a multiplicar las ayudas defensivas en ese sector, con Ruggeri, Llorente y Johnny interviniendo de manera constante para frenar su influencia. A pesar de esa oposición, el joven extremo azulgrana continuó generando ventajas estructurales que permitieron al Barcelona sostener su dominio ofensivo.

Vigilancias defensivas del Barcelona y el rol de Griezmann en las transiciones
Desde la perspectiva del Barcelona, una de las claves tácticas del encuentro fue la gestión de las vigilancias defensivas con el equipo atacando así. Con el sistema 3-2-5 en fase de posesión, Cubarsí y Gerard Martín quedaban como última línea defensiva, mientras Bernal y Pedri actuaban como red de seguridad por delante. Su misión consistía en cerrar la línea de pase interior hacia Griezmann, quien buscaba recibir entre líneas para iniciar las transiciones del Atlético de Madrid. En este contexto, Bernal y Pedri orientaban la presión para evitar recepciones limpias en los espacios intermedios; por su parte, Cubarsí intervenía con gran precisión para anticipar cuando el balón superaba la primera presión. Esta coordinación permitió al Barcelona sostener una línea defensiva adelantada y mantener la presión tras pérdida, favoreciendo el dominio territorial y las constantes llegadas desde segunda línea, como las protagonizadas por Marc Bernal en los goles.
El Atlético de Madrid, por su parte, intentó encontrar salidas ofensivas precisamente con Griezmann haciendo de receptor intermedio. El delantero francés retrasaba su posición para situarse entre el doble pivote azulgrana y la línea defensiva, buscando recibir de espaldas para activar los desmarques de Alvarez, Lookman o Giuliano. Desde esa zona trataba de filtrar pases verticales que superaran la presión del Barcelona y atacaran la espalda de la defensa adelantada. Sin embargo, la intensidad de la presión del equipo de Flick y la lectura defensiva de Cubarsí limitaron considerablemente la continuidad de estas transiciones, lo que explica que el conjunto de Simeone concluyera el encuentro con solo 7 remates y 2 disparos a portería.

Llegadas de Marc Bernal desde segunda línea y resistencia final del Atlético a la remontada
El segundo gol del Barcelona llegó en el tiempo añadido del primer acto. Tras una acción ofensiva en la que Pedri fue derribado dentro del área por Marc Pubill, Raphinha transformó el penalti para establecer el 2-0. El tanto reforzó la sensación de que la remontada era posible y elevó la intensidad emocional del partido.
En la segunda mitad volvió a aparecer Bernal, confirmando su capacidad para interpretar los espacios desde la posición de mediocentro. En el minuto 72, João Cancelo envió un centro al segundo palo y el joven centrocampista atacó el intervalo central entre defensores para marcar el 3-0 y completar su doblete. El Barcelona terminó el partido con 15 saques de esquina frente a ninguno del Atlético de Madrid, reflejo del dominio territorial ejercido por el equipo de Flick.

Los rojiblancos resistieron el asedio final reorganizando su bloque defensivo en torno a su área. La entrada de José María Giménez reforzó la defensa en los minutos decisivos y Juan Musso, con seis intervenciones determinantes, sostuvo al conjunto rojiblanco en los momentos de mayor presión. Finalmente, el equipo de Simeone logró sobrevivir al asedio del Camp Nou, evitando la remontada y, así, asegurar su clasificación para la final de la Copa del Rey.
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