Brendan Rodgers
Leicester City, 2019-2023
El Perfil:
El desafío de clasificar al Leicester para la Champions League en la temporada 2019/20 demostró la evolución de los métodos de Brendan Rodgers, así como los progresos que ha hecho para reconstruir el equipo desde la salida del influyente Ben Chilwell al Chelsea. De los equipos que enfrentan al reto de terminar entre los seis primeros durante la temporada 2020/21, el Leicester de Rodgers sigue siendo el menos favorito, y sin embargo posee una consistencia que sugiere que eso está lejos de ser el caso.
Nada menos que su sucesor en el Liverpool, Jürgen Klopp, está entre los que han mostrado su admiración por el trabajo de Rodgers con los Foxes. "El Leicester está construido como te gustaría construir un equipo”, señaló Klopp, quien a partir de 2015 remodeló lo que heredó de Rodgers en Anfield. "Un equipo brillante. Lo que hacen es realmente bueno. Emocionante, fresco, defienden bien, juegan al fútbol y son especialmente peligrosos en los contraataques".
Estilo de juego:
Aunque es reconocido como un entrenador con un estilo de juego fluido y basado en el dominio de la posesión de balón, Rodgers ha demostrado a lo largo de su carrera una gran flexibilidad para adaptarse a las características de los jugadores a su disposición. En la 2019/20, gran parte de la progresión del Leicester llegó por la voluntad de Chilwell de desdoblarse desde el lateral y avanzar por delante del extremo izquierdo, que normalmente era Harvey Barnes o Demarai Gray. Ese movimiento del extremo a posiciones interiores habilitó un vínculo entre el medio del campo del Leicester y los jugadores del último tercio de campo.
En el Celtic de Glasgow, Kieran Tierney se desarrolló de manera similar a Chilwell, pero por delante de él Scott Sinclair, James Forrest o Patrick Roberts penetraban entre los delanteros, a menudo como los atacantes más avanzados, proporcionando una amenaza directa de gol. Mientras que los delanteros del Celtic tomaban posiciones más retrasadas, Jamie Vardy en el Leicester opera cerca del último defensor, y por lo tanto supone la principal amenaza de cara a la portería rival.
En los tres años de Rodgers en el Celtic, los laterales rara vez atacaban al mismo tiempo, así el derecho Mikael Lustig a menudo se deslizaba hacia dentro (abajo) para ayudar a formar el 3-2-4-1 con el mediapunta atacando por el carril derecho. James Maddison, mediapunta del Leicester, es quien se desplaza hacia a la izquierda para habilitar la superposición del lateral, jugando también como interior izquierdo cuando el equipo forma bajo un 4-3-3, de nuevo facilitando al lateral izquierdo el avance para combinar con Barnes o Gray.
El intrépido lateral derecho del Leicester, Ricardo Pereira, proporciona desdoblamientos ofensivos por dentro de los interiores de su perfil, Ayoze Pérez o Marc Albrighton, quienes generalmente permanecen por fuera, pero se posicionan más cerca de Vardy en situaciones de contragolpes o cuando se enfrentan contra bloques defensivos particularmente retrasados y compactos. Los movimientos de Pereira aseguran una presencia en el pasillo interior derecho, liberando las marcas sobre del extremo derecho del Leicester, y finalizando en posiciones que bien podría adoptar un mediapunta o un volante interior ofensivo.
A la espalda de esos laterales existe una mayor consistencia en el enfoque de Rodgers, optando principalmente por los centrocampistas dinámicos. Estos son Wilfred Ndidi, Hamza Choudhury, Youri Tielemans, Nampalys Mendy y Dennis Praet, quienes compiten por entrar en el once inicial del Leicester. Stuart Armstrong, Scott Brown y Nir Bitton fueron influyentes en el Celtic, mientras que en el Liverpool, Joe Allen fue uno de los primeros fichajes de Rodgers, firmado con este objetivo a pesar de la presencia de Steven Gerrard y Jordan Henderson. El Liverpool, tal vez de manera inesperada, mostró su mejor rendimiento al contragolpe en lugar de dominar la posesión, debido a la potencia en transiciones de su 4-4-2 en rombo (abajo) y el 4-3-3; donde los ataques de sus laterales también eran menos frecuentes.
Desde la derecha del doble pivote de Leicester, Tielemans o Praet apoyan los ataques de Pereira, de la misma manera que Ndidi lo hace en la izquierda. En caso de que Pereira decida no atacar, las carreras desde segunda línea de un interior - como las que se ofrecen en el Liverpool - reemplazan sus avances por el pasillo interior derecho. Aunque Rodgers ha favorecido jugar en el comienzo de sus nuevos equipos con un 4-3-3 o un 4-2-3-1, también ha optado después por experimentar con tres centrales. El el 3-4-3 del Liverpool inspiró una buena racha de resultados durante el 2014/15; el Celtic situó tres centrales en fase de posesión y luego una línea de cuatro en fase defensiva. En el Leicester, mientras tanto, a menudo defiende con una zaga de cinco jugadores (3 centrales y dos carrileros), de una forma similar a la utilizada en el Celtic.
El Leicester se diferencia del Celtic en que tiene delanteros que atacan desde ambos perfiles en lugar de un mediapunta y un delantero izquierdo que se mueve por dentro. Los interiores y dos delanteros forman un cuadrado en la zona central (abajo), y un jugador adicional por detrás de esa estructura se desplaza para ayudar a formar la línea de tres en defensa, reduciendo el juego entre líneas, pero proporcionando un método más convincente en la construcción de juego desde atrás.
Los extremos aumentan su potencial en las transiciones de ataque porque ya están en posiciones para apoyar a Vardy -parecido al ataque estrecho de tres atacantes que Daniel Sturridge, Luis Suárez y Raheem Sterling formaban cuando el Liverpool contragolpeaba- y sus mediocampistas centrales están listos para apoyar, liberando a Vardy para atacar en lugar de participar en la construcción de la jugada. El Leicester, como el Liverpool, puede atacar con diferentes variables sin cambiar su dibujo, y aun así cambiar la estructura si hay necesidad de mantener el balón. Maddison y Cengiz Ünder son sus jugadores más creativos contra defensas compactas, pero si en lugar de ello atacan en situaciones de contragolpe, Barnes, Pérez, Gray y Kelechi Iheanacho proporcionan sus amenazas más directas. Hasta cierto punto, el Leicester combina las transiciones de ataque del Liverpool con la construcción de juego más paciente del Celtic.
Fase defensiva y presión:
La presión aplicada por el Liverpool (arriba) cuando estuvo luchando por el título de la Premier League en 2014 ha sido quizás la más admirable, en este aspecto del juego, entre todos los equipos que ha dirigido Rodgers. Más allá de la gran calidad de Suárez, Sterling y Sturridge con el balón, su forma de presionar era incluso más impresionante, ejerciéndola con tenacidad y forzando a que el balón tuviese que ir por dentro y hacia el rombo del mediocampo. Si la primera línea de presión resultaba superada, Gerrard, Henderson, Allen y Philippe Coutinho brindaban presión adicional, dándole al Liverpool un enorme potencial en las transiciones ofensivas.
El mediocampo del Leicester consigue una presión efectiva, pero no al mismo alcance que lo lograba el Liverpool. Además, Vardy no intenta presionar desde la primera línea, sino que comienza más retrasado y con un defensa central como objetivo, y se esfuerza por restringir los pases entre los defensas centrales rivales. Una vez que la jugada lo supera, Vardy mantiene su posición para disuadir al oponente de efectuar pases hacia atrás, en vez de desplazarse para marcar a los mediocampistas defensivos, dejando que ese trabajo lo hagan los mediocampistas del Leicester, principalmente para conservar energías, pero también para buscar estar en una mejor posición para el contragolpe.
En el mediocampo, la disciplina de Ndidi, su capacidad para cubrir terreno y su percepción para escoger el momento preciso de avanzar desde su posición inicial es crucial para temporizar, y asegurarse de que los laterales y mediocampistas centrales tengan tiempo de recuperar sus posiciones defensivas e impedir posibles contragolpes.
Si el rival intenta enviar balones directos, Jonny Evans y Cagiar Soyuncu son dominantes por arriba, y Soyuncu también se muestra cómodo cubriendo la espalda de los laterales. Detrás de ellos, Kasper Schmeichel tiene un papel influyente organizando un planteamiento defensivo que suele ser disciplinado – incluyendo al efectuar la presión – y su habilidad de actuar como líbero-portero significa que quienes están en frente de él pueden aplicar presión en el mediocampo con confianza.
El contragolpe del Leicester es efectivo desde el bloque bajo que suelen utilizar, algo que Rodgers comenzó a utilizar con más frecuencia en su época con el Celtic ante rivales que dominaban la posesión en la Champions League. Lo que muchas veces se convierte en un 5-4-1 (arriba) incluye que Vardy tenga como prioridad ocuparse de un mediocampista defensivo rival, y que las líneas del mediocampo y defensa sean especialmente compactas.
Cuando eso implica que los rivales se pongan como objetivo los pasillos interiores o zonas en amplitud, los carrileros del Leicester salen de forma explosiva saltando a la presión, buscando impedir los centros al primer toque que pueden ser tan peligrosos contra una defensa de cinco, y el mediocampista exterior en frente de él se desplazará para ocupar el pasillo interno. Si, en vez de eso, los rivales deciden construir juego con paciencia, el interior optará entonces por desplazarse a presionar, el carrilero por detrás de él mantiene su posición en la defensa de cinco, y el mediocampista central más cercano ejerce la basculación defensiva para cerrar el espacio generado en el pasillo interior. La demostración de un bloque bajo organizado y la conservación del posicionamiento de los tres defensas centrales del Leicester, es también, finalmente, una muestra de la versatilidad de Rodgers en sus planteamientos.
Redacción: Héctor García