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Análisis táctico: estilo de juego de Keith Andrews en el Brentford

Análisis táctico: estilo de juego de Keith Andrews en el Brentford
Coaches' Voice.
Redacción
Coaches' Voice
Publicado el
7 de abril 2026

Keith Andrews

Brentford, 2025-Presente

Keith Andrews está firmando un inicio muy prometedor en su primera temporada como entrenador del Brentford. Nacido en Dublín en 1980, el irlandés disputó más de 400 partidos entre las cuatro divisiones del fútbol profesional inglés y fue internacional en 35 ocasiones con la República de Irlanda. Tras poner fin a su carrera como jugador, comenzó su andadura como entrenador asistente en el MK Dons, antes de incorporarse al cuerpo técnico de las selecciones Sub-21 y absoluta de la República de Irlanda. Posteriormente, se unió al equipo técnico de Chris Wilder en el Sheffield United.

Después llegó su etapa como entrenador de acciones a balón parado en el Brentford, antes de ser ascendido a primer entrenador en el verano de 2025. Suceder a Thomas Frank —quien pasó siete años en el banquillo de los Bees y consolidó al equipo en la Premier League— parecía un reto mayúsculo, pero Andrews pronto disipó cualquier duda. Una victoria ante el Aston Villa en su segundo partido al frente del equipo en la Premier League supuso un comienzo fulgurante para el proyecto. A partir de ahí, los resultados se sucedieron rápidamente: victorias sobre el Manchester United y el Liverpool, un doblete de triunfos contra el Villa y el Newcastle, así como remontadas en los últimos minutos frente al Arsenal y el Chelsea.

Aun así, pocos analistas pronosticaban que, al arrancar abril, el club londinense estaría ocupando el séptimo lugar en la Premier League, con la mirada puesta en clasificarse para jugar una competición europea por primera vez en su historia. A continuación, nuestros entrenadores expertos analizan el perfil táctico de Keith Andrews, uno de los técnicos revelación de la Premier League 2025/26.

Participación de los pivotes en la salida

El Brentford de Keith Andrews utiliza principalmente una estructura 4-2-3-1. El técnico irlandés ha demostrado flexibilidad en la fase ofensiva de su equipo, alternando la construcción de juego en corto con un estilo más directo, según el contexto del partido y el rival.

En ataques más elaborados y posicionales, los centrocampistas reajustan su ubicación para ocupar nuevos espacios y permitir rotaciones de los jugadores más adelantados. En ocasiones, uno de los integrantes del doble pivote se incrusta entre los centrales en la salida, lo que facilita que el lateral de ese perfil pueda proyectarse antes en el campo rival (abajo). Esto se aprecia sobre todo en el sector derecho del Brentford, donde Michael Kayode gana altura para aportar centros desde posiciones avanzadas.

Desplazarse hacia espacios más abiertos también permite que los centrocampistas reciban el balón lejos de las zonas centrales más congestionadas. Allí suelen disponer de más tiempo para tomar decisiones con el balón, incluyendo la posibilidad de realizar pases más largos si es posible. El desplazamiento hacia las bandas también mantiene a los centrales en el centro del campo, donde están bien posicionados para defender posibles contraataques.

A partir de ahí, el otro mediocentro se desplaza hacia dentro para ocupar el pasillo central, convirtiéndose momentáneamente en un pivote único. El mediapunta mantiene su posición entre líneas, buscando recibir pases verticales que rompan líneas, especialmente si el mediocampista rival sigue al pivote que se descuelga. De este modo, el Brentford puede estirar al centro del campo rival en una zona clave y generar espacios para que la línea de ataque se descuelgue para recibir, provocando desajustes en la estructura defensiva del oponente.

Como alternativa, el centrocampista que se descuelga hacia la línea defensiva puede situarse entre los centrales del Brentford, separándolos y empujándolos hacia posiciones más abiertas (abajo). Este movimiento se coordina con la proyección simultánea de los laterales, mientras que los atacantes en banda se cierran pronto, cerca del único delantero centro, Igor Thiago. Estos son movimientos habituales que el equipo usa ante bloques medios, aunque también aparecen en la salida desde atrás.

Conexión con la línea delantera

Independientemente de si los pivotes se descuelgan para situarse entre los centrales del Brentford o junto a ellos, el equipo de Andrews busca con frecuencia progresar hacia delante mediante pases filtrados y envíos largos, es decir, llegar a la línea delantera de la forma más eficaz posible. 

Eso se ha visto favorecido por la tendencia de los tres atacantes a cerrarse por dentro, con Thiago como referencia y el apoyo de jugadores como Kevin Schade y Dango Ouattara, que se mueven hacia dentro desde fases tempranas de la jugada. Keane Lewis-Potter, por su parte, es utilizado más como un extremo clásico, manteniendo la amplitud, aunque también cerrándose cuando el equipo ha necesitado reforzar el apoyo ofensivo.

El juego del Brentford por dentro y por arriba suele coordinarse con movimientos opuestos. Uno de los atacantes se descuelga para recibir —ya sea para girarse y encarar portería o para arrastrar a su marcador fuera de la línea defensiva y generar espacios—. A continuación, un compañero realiza el movimiento contrario, especialmente efectivo cuando aprovecha el espacio que deja un defensor que marcaba muy de cerca (abajo). Toda la línea ofensiva muestra capacidad tanto para atacar a espaldas de la defensa como para venir a recibir al pie y arrastrar a sus marcadores de posición, lo que dificulta que el rival identifique patrones claros de juego.

El pivote que se descuelga entre centrales también facilita la ejecución de esos pases largos. Al alejarse de la presión del centro del campo para recibir, dispone de más tiempo con el balón para mandar pases difíciles por aquello de la distancia. Además, el pivote arrastra con él a los centrocampistas rivales, generando más espacio entre líneas para que la línea ofensiva pueda recibir. Los laterales, por su parte, aportan amplitud, pero también pueden recibir envíos largos mediante cambios de orientación o cerrándose hacia dentro para apoyar cualquier pase hacia los delanteros por el carril central.

Los extremos que se cierran hacia dentro y atacan el espacio también ayudan al Brentford a jugar en largo desde zonas retrasadas. El portero Caoimhin Kelleher y el central Nathan Collins destacan por su capacidad para ejecutar este tipo de envíos con precisión, a menudo cuando el juego por el pasillo central está bloqueado. A partir de ahí, el extremo que ataca al espacio contribuye a disputar y apoyar en las prolongaciones, los duelos aéreos y los primeros y segundos contactos, permitiendo que el Brentford pase de defensa a ataque con intención y agresividad (abajo). El mediocampo de Andrews, además, está muy atento para ofrecer apoyo alrededor del balón tras las segundas jugadas, los duelos perdidos por la línea ofensiva o los balones sueltos. 

El Brentford es igualmente fuerte en las transiciones. Atacan bien tras recuperaciones en el tercio medio, pero también después de defender en profundidad, y pueden lanzar buenos contraataques desde su propio campo. De nuevo, los pases hacia dentro y al espacio resultan muy efectivos, con movimientos opuestos de la línea ofensiva —cerrada por dentro— que generan situaciones de gol.

Los extremos se cierran por dentro para apoyar al delantero, dando opciones de combinación y permitiendo pases hacia ambos lados. Los laterales hacen desmarques desde segunda línea para aportar amplitud solo cuando es necesario, pero no envían centros por el mero hecho de hacerlo. 

Un bloque agresivo

Sin balón, el equipo de Andrews suele realizar una presión alta en situaciones de balón parado, especialmente en saques de portería, así como en saques de banda o tiros libres en campo rival. Los jugadores no presionan de forma constante en zonas altas durante periodos prolongados de posesión del rival. En cambio, saltan a la presión como bloque ante determinadas señales: pases mal dirigidos, controles imprecisos o superioridades claras alrededor del balón, especialmente en momentos de transición.

El Brentford de Keith Andrews ha mostrado agresividad defensiva partiendo de un bloque ligeramente retrasado, normalmente con un mediocampista que salta para apoyar al único delantero centro, Thiago, y que presiona a los dos centrales rivales (abajo). A partir de ahí, los demás mediocampistas salen al duelo y buscan recuperar el balón con agresividad. Los extremos siguen los avances de los laterales rivales, cerrándose hacia dentro y situándose algo más atrás para proteger los carriles interiores y cubrir el exterior ante posibles avances del mediocampo rival. El central Collins también muestra agresividad en su posicionamiento, mostrando estar preparado para incorporarse al mediocampo. Su buen timing le permite dar apoyo extra sin alejarse demasiado de la defensa. 

Andrews también utiliza a su delantero centro para bloquear el juego por un lado, con el apoyo de un extremo que se cierra desde el lado contrario. Esto fuerza al rival a jugar por banda y permite que jugadores como Collins permanezcan en la defensa. El Brentford emplea a Thiago como único jugador que  presiona, utilizando un bloque 4-1-4-1 que cubre y protege el balón, esperando a que el rival acerque la pelota antes de intervenir, sin necesidad de hacer subir a un central.

También ha habido momentos en los que Keith Andrews ha utilizado una defensa de cinco. Esto se ha visto cuando los centrales están juntos y cerrados y los laterales defienden abiertos, generalmente frente a extremos pegados a la línea de banda. Desde esa posición, cualquier desmarque rival es seguido de cerca, con un mediocampista de Brentford —o a veces un extremo— retrocediendo para cubrir el espacio entre el central y el lateral. De igual modo, el técnico irlandés ha utilizado en algunos partidos una línea de cinco fija, con la delantera forzando la circulación del balón para orientar el juego hacia un lado del campo.

A partir de ahí, el resto del bloque central se desplaza para limitar la capacidad del rival de cambiar la orientación del juego con los centrocampistas. La intención es obligar al oponente a realizar envíos largos hacia el lado débil, donde el carrilero más alejado puede intervenir, o forzar el retorno del balón a los centrales. En ese momento, Brentford puede reorganizarse por dentro y prepararse de nuevo para dificultar la salida de balón del rival.

Cuando juega con tres centrales, uno de ellos tiene libertad para saltar al mediocampo y hacer de apoyo a una defensa más alta, como Collins ha hecho jugando en línea de cuatro. Cuando un centrocampista salta hacia la banda para ayudar al carrilero a cerrar el juego, uno de los centrales puede avanzar al mediocampo para restablecer temporalmente la igualdad numérica en fase defensiva.

Todo lo señalado en este informe ha contribuido, hasta el momento, a la gran temporada que está protagonizando Keith Andrews al frente del Brentford. Aun así, el equipo y el técnico todavía tienen desafíos por delante, y será interesante ver cómo el irlandés adapta sus planes de juego a los nuevos retos.

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