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Julian Nagelsmann

RB Leipzig, 2018-Presente

El Perfil: 

Julian Nagelsmann tenía sólo 28 años cuando el Hoffenheim lo convirtió en el entrenador más joven de la Bundesliga. Para dar más perspectiva a su trayectoria, sólo tenía 16 años cuando en 2004 José Mourinho, con quien se le ha comparado a menudo, inspiró al Oporto a ganar la Champions League y nació en 1987, un año después de que Sir Alex Ferguson fuera nombrado entrenador del Manchester United.

Formado bajo una gran influencia por el enfoque de Ralf Rangnick en cuanto a la presión -Rangnick influyó en su contratación por parte del RB Leipzig desde el Hoffenheim en 2019-, también fue entrenado en su día por Thomas Tuchel, que dirigía el segundo equipo del Augsburgo cuando el entrenador alemán, que entonces tenía 20 años, sufrió una lesión de rodilla que puso fin a su carrera como jugador. Tuchel le pidió primero que empezara a analizar a los rivales, y más tarde le nombró entrenador del equipo sub-17 del 1860 de Múnich. “El 30% del entrenamiento es táctica, el 70% son relaciones sociales”, dijo una vez Nagelsmann sobre su enfoque de trabajo. “Cada jugador está motivado por cosas diferentes y es necesario tener eso en cuenta a nivel individual. A este nivel, la calidad de los jugadores que tienes a tu disposición te asegura un buen juego dentro de un buen esquema táctico, si la condición psicológica es la adecuada”.

Estilo de juego: 

Entrenador innovador y con una clara vocación por las nuevas tecnologías aplicadas al fútbol, Nagelsmann no duda en añadir elementos que puedan facilitar el proceso de mejora, tanto del equipo como en como su papel de entrenador. Así, es habitual que utilice herramientas de Big Data que sirven de apoyo para tomar decisiones, pero en ningún caso sus decisiones a la hora de afrontar un partido o preparar a su equipo para competir se basan única y exclusivamente en ese aspecto. También en el Hoffenheim incorporó una pantalla gigante en las proximidades de los campos de entrenamiento, estratégicamente bien situada para poder realizar correcciones, ya fuera de posicionamientos de los jugadores, por líneas o estructuras de juego en el mismo momento en el que se estaban produciendo. Una herramienta que le evitaba generar pausas muy largas en los entrenamientos, caracterizados por ser dinámicos y con un ritmo alto, en los cuales a través de las tareas transmite la información al futbolista creando contextos que, posteriormente, el jugador se va a encontrar en los partidos.

Su estructura de juego en el Hoffenheim, siempre con variantes, fue el 3-5-2 en inicio de juego con los tres centrales en disposición lineal, sobre todo a través de Kevin Vogt (abajo), lo cual le permitía tener una buena distribución en el espacio para poder tener más líneas de pase y progresar en el juego. Más adelante, un mediocentro, Florian Grillitsch, con capacidad de proteger a los centrales en juego directo, duelos individuales o en acciones de juego activas, realizando también ayudas a cada uno de los jugadores situados en la línea defensiva. En el caso de los laterales, en cobertura a las espaldas o juntándose con centrales para generar ventajas numéricas de tres contra uno.

Los jugadores en fase avanzada estaban organizados en un doble pivote, con Andrej Kramaric y Kerem Demirbay jugando en paralelo a los dos delanteros, Serge Gnabry y Mark Uth, para generar una estructura en cuadrado que habilitaba progresar ante la defensa rival. A eso añadían la capacidad de asociación en zonas interiores o permitir a los delanteros ocupar zonas de remate dentro del área, mientras los medios avanzados se desplegaban para llegar desde segunda línea.

Teniendo en cuenta que el nivel cualitativo de la plantilla es diferente a su etapa en el Augsburgo o el Hoffenheim, su enfoque en el Leipzig ha evolucionado. Si bien la estructura básica de su equipo es el 5-2-3 desde el cual buscan espacios para jugar el balón, demuestran principios similares a los observados en los 3-5-2 (abajo) y 3-4-3 del Hoffenheim.

El aumento de intercambio de posiciones en los pasillos centrales ha contribuido a que ofrezcan una mayor variedad de movimientos para profundizar sobre la defensa rival. Hasta su salida al Chelsea, Timo Werner, proporcionó, a menudo desde un ataque con dos delanteros, la mayoría de esos movimientos y fue apoyado por carreras desde segunda línea. Su compañero de ataque también solía caer a posiciones de mediocampo para mantener la posesión, habilitar a sus compañeros de equipo y estirar las líneas rivales. Ya sin Werner, la identidad de su atacante más avanzado ha sido cada vez más fluida, pasando también a jugar el equipo sobre un 4-2-3-1.

Asimismo, existe una mayor variabilidad tanto en la construcción de juego como en los ataques. Sus laterales, de manera más habitual Angeliño desde la izquierda y Nordi Mukiele desde la derecha, inicialmente se mueven para proporcionar amplitud en el ataque, pero el mayor intercambio de posiciones por dentro (abajo) significa que luego se mueven a zonas del mediocampo para atacar junto con su atacante más avanzado.

Cuando lo hacen, la cobertura la proporciona un mediocampista central, y el mediocampista central más avanzado retrasa su posición para habilitar el intercambio de posiciones en los pasillos interiores y bandas, también entre su delantero central y los jugadores de segunda línea.

Ante eso, los oponentes optan por defenderse con paridad numérica, lo que a su vez los deja vulnerables ante los ataques del Leipzig por bandas, antes de trasladar la posesión de balón a zonas interiores. Si bien los intercambios de posiciones de sus mediocampistas ofensivos son similares a los desarrollos en el Hoffenheim, si se visualiza mayor movilidad de los jugadores más retrasados en el mediocampo que, reforzados por la versatilidad de Marcel Sabitzer, Dani Olmo, Emil Forsberg y otros jugadores, facilita la construcción de juego y las llegadas al área rival.

Fase defensiva y presión: 

Si bien el Leipzig presionaba anteriormente bajo una primera línea formada por dos delanteros, ha optado a hacerlo con éxito utilizando un solo delantero que es apoyado por dos mediocampistas centrales atacantes. Esto ha hecho que la primera línea de presión se haya vuelto menos efectiva para bloquear el acceso hacia adelante, pero, al mismo tiempo, existe una mayor solidez por detrás, y la posición agresiva de sus laterales significa que se alienta a los oponentes a jugar en corto, para luego cerrarlos en bandas.

Si la posesión del rival se desarrolla por dentro, uno de los centrocampistas más retrasados del Leipzig avanza para apoyar por detrás de los dos que ya están más adelante, creando una estructura en rombo (abajo) que no solo es difícil de superar, sino que puede contribuir a generar ventajas numéricas, ejerciendo también presión sobre los defensores centrales y los porteros. Después de permitir que los pases de saque de meta se jueguen bajo una tibia presión, los defensores adelantan su posición para cubrir más espacio dentro de esa estructura en rombo.

En cambio, si el rival opta por la salida por bandas, ese diamante realiza el balance defensivo, moviéndose el lateral más lejano al balón al mediocampo para formar un doble pivote con el mediocampista defensivo, quien también se mueve para apoyar las presiones individuales aplicado por cualquiera de las alas. Los ataques que continúan a lo largo de la línea de banda son, a su vez, defendidos por el lateral, el mediocampista ofensivo más cercano y, potencialmente, el central más cercano, mientras otro mediocampista también se moverá para realizar la cobertura actuando en mediocampo o bien como lateral. Aunque eso pueda hacerlos vulnerables ante los cambios de juego del rival, la distancia que debe recorrer la pelota le da tiempo al equipo para efectuar el balance defensivo.

Nagelsmann ha alentado una presión más alta a lo largo de 2020/21 , liderada por esos jugadores en las áreas centrales, un desarrollo que se ha visto recompensado con un mayor número de recuperaciones en mediocampo y último tercio de campo. Una consecuencia adicional es que los rivales se ven obligados a jugar en largo ante esa presión, lo que lleva a batallas por segundos balones, organizándose el Leipzig para esas disputas sobre un 5-3-2 (abajo), algo que es particularmente común contra equipos técnicamente inferiores.

Ante una pérdida en duelo individual, el equipo presenta una buena acumulación y organización en zonas cercanas al balón que le permitirá, al recuperar posesión, y tras un pase de seguridad, poder generar un ataque rápido.

Sin embargo, también significa que pueden encontrar problemas ante un equipo técnicamente muy bien dotado y que le imprima un ritmo de balón muy alto en fase de inicio. En este caso, y si el timing del RB Leipzig no es el adecuado, pueden verse superados en la presión, desajustando al equipo como consecuencia de que uno de los jugadores presionantes es superado y obligándolo a correr hacia atrás.

Independientemente, Nagelsmann continúa mostrando su voluntad de organizar a su equipo de forma diferente si el rival lo exige y, en las ocasiones en que no logran recuperar la posesión en áreas avanzadas, su prioridad progrese por las zonas centrales reduciendo los espacios por estos pasillos. El hecho de que tengan tanta confianza en su presión significa que se enfocan constantemente en su aplicación con un nivel impresionante de energía y coordinación.

Julian Nagelsmann

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