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Unai Emery

Villarreal, 2020-Presente

El Perfil:

Unai Emery lideró tres conquistas consecutivas del Sevilla en la Europa League entre 2014 y 2016, convirtiéndose en el primer entrenador en conseguir este hito en la competición europea. Su capacidad de gestión y el alto rendimiento de sus equipos le llevó a París, para tomar el millonario proyecto del PSG con jugadores de la talla de Ángel Di María, Edison Cavani, Neymar Júnior o Kylian Mbappé. Dos temporadas en las que sumó un total de siete títulos nacionales, aunque no el objetivo de ganar la Champions League.

Más tarde, en su nueva etapa en el Arsenal, estuvo cerca de volver a ganar la Europa League, solo cayendo en la final de 2019 ante el Chelsea. Después de su salida de la Premier League en el primer tramo de la temporada 2019/20, Emery decidió retornar a España el verano de 2020 para dirigir al Villarreal, un proyecto cercano a la filosofía que desarrolló en el Sevilla. “Los sueños son libres y yo sueño con conseguir un título en un proyecto que me apasiona como es el del Villarreal”, señaló en su presentación.

Estilo de juego:

Si por algo se caracterizan los diferentes equipos de Emery es por la versatilidad y la capacidad de adaptación del modelo de juego en función de los jugadores. Un desarrollo donde, independientemente de las variables que se presenten durante el partido, no son negociables la intensidad, la agresividad y la inteligencia para ejecutar los mecanismos de juego en las diferentes fases.

En general su sistema más utilizado es el 4-2-3-1 (abajo), aunque en algunas ocasiones suele disponer sobre el terreno de juego el 4-4-2, obligado por el rival en muchas fases del juego a manejar el ataque combinativo.

La progresión en ataque de sus equipos se desarrolla siempre en base a dos jugadores principales: David Silva y Éver Banega en el Valencia, Stéphane M’ Bia y Daniel Carriço en el Sevilla; Thiago Motta y Adrien Rabiot en el PSG, Granit Xhaka y Mattéo Guendouzi en el Arsenal y en el Villarreal Dani Parejo con Étienne Capoue, Francis Coquelin o Marcos Foyth. Esta pequeña sociedad canaliza la continuidad a la fase ofensiva, donde las acciones de contraataque, tanto en campo contrario como desde su propia parcela, son predominantes cuando las circunstancias del juego así lo requieren.

En su etapa en el Sevilla repitió el sistema y modelo de juego empleado en su paso por Valencia, pero con distintos actores. El 4-2-3-1 con el contragolpe como principal amenaza, junto con el 4-4-2 en repliegue en fase ofensiva y un juego combinativo como recursos. Diferentes perfiles de ataque que hacían del Sevilla un equipo camaleónico en todos sus enfrentamientos, sustentado por una plantilla con jugadores de gran calidad, enorme sacrificio y gran variedad de posibilidades.

El juego directo por las bandas era la premisa principal en el desarrollo ofensivo del Sevilla. A partir de ahí, el poderío aéreo, tanto de sus mediocentros, Vicente Iborra y sobre todo M’ Bia, como de sus centrales Carriço y Federico Fazio, le permitía ganar los segundos balones. Todo ello pasando en algún momento por las botas de cualquiera de los mediapuntas. Ivan Rakitic, José Antonio Reyes o Vitolo, quienes acondicionaban la situación para que el delantero colombiano Carlos Bacca explotara sus principales virtudes en ataque: velocidad y definición.

Asimismo, el intercambio posicional era constante entre Rakitic, Vitolo y Reyes, cayendo uno de ellos a banda sin balón para generar espacios interiores que permitían al Sevilla ser más profundo por dentro.

Todo el juego generado por pasillos laterales tenía la finalidad de atraer para jugar por dentro y, sobre todo, evitar transiciones rápidas del rival. Por ello los laterales del Sevilla avanzaban para presionar en caso de pérdida, pero no tanto para ofrecerse como alternativa en ataque.

En su etapa en el PSG, su sistema más utilizado fue el 4-2-3-1, modificado a un 4-3-3 como con la progresiva incorporación de jugadores más verticales: Edison Cavani, Neymar Jr y, finalmente, un joven Kylian Mbappé. La capacidad defensiva de la línea de cuatro y las recuperaciones de Motta, junto con Rabiot y Marco Verratti como enlaces con el tridente de ataque, acentuaban más, si cabe, el carácter ofensivo del equipo con contraataques poderosos.

El trivote en medio campo formado por Motta, Rabiot y Verratti realizaba apoyos constantes para generar espacios, con Ángel Di María, Cavani y Mbappé por delante esperando en amplitud su oportunidad para entrar en acción. Únicamente Cavani realizaba desmarques de apoyo para romper líneas por dentro cuando el equipo se encontraba falto de ideas en ataque.

En sus inicios como entrenador del Arsenal, su propuesta fue fiel a sus principios de juego, tratando de realizar contraataques en zona de finalización, pero también optando por una salida combinativa desde su zona inicial. Esta salida desde atrás se realizaba a través de Héctor Bellerín, Shkodran Mustafi y el apoyo del mediocentro, Xhaka, quien tenía el objetivo de atraer al rival y progresar a través de juego directo sobre el mismo costado (arriba).

El sistema de Emery, no obstante, también puede variar, como así ocurrió en el Arsenal, donde con el paso de los partidos optó por utilizar a dos delanteros y aprovechar la compatibilidad de Pierre-Emerick Aubameyang y Alexandre Lacazatte para generar peligro. Uno de los dos delanteros, generalmente Lacazette, se descolgaba a posiciones de mediapunta (abajo) para montar los posibles contraataques.

Una de las variantes en ataque posicional del Arsenal era la incorporación del lateral derecho, Bellerín, quien realizaba una conducción hacia la zona interior para atraer con ella a dos adversarios. A su vez, Mesut Özil realizaba un movimiento contrario, partiendo como interior para tratar de explotar el espacio facilitado por el rival.

Los ataques posicionales se iniciaban en ocasiones con los tres centrales y los laterales en amplitud, generando espacios interiores a Guendouzi, jugador que ejecutaba desplazamientos en largo hacia el lateral contrario (abajo). Una acción que facilitaba profundizar por los costados, consiguiendo al mismo tiempo que las transiciones defensivas no se produjeran por espacios interiores.

En el Villarreal mantiene su idea de manejar diferentes dibujos en relación a la situación del equipo. Inicialmente empleó el 4-4-2.  Sin embargo, tuvo muchos problemas defensivos con los centrocampistas ante juego directo rival. Es ahí cuando decidió jugar sobre un 4-1-4-1 con la entrada de Iborra como pivote defensivo en mediocampo y Manu Trigueros, un jugador más creativo para variar el dibujo a un 4-1-3-2 en ocasiones.

La amplitud y profundidad en fase ofensiva llega posicionando a sus laterales a la altura de Alcácer, quien a su vez está fijando a los centrales rivales. En el desarrollo de la acción de ataque, Parejo atrae por dentro, con Gerard Moreno situado por banda derecha. Al mismo tiempo, Trigueros, hábilmente, se posiciona inicialmente como mediapunta, en un movimiento que habilita el espacio por banda. Es aquí cuando el lateral sorprende apareciendo a la espalda del rival, para, posteriormente, explotar ese espacio generado y recibir al espacio un balón del centrocampista, generando ataques rápidos (abajo).

Por otro lado, a partir de la recuperación en el repliegue, explota los contraataques con Samu Chukwueze y Alfonso Pedraza, mientras en la fase ofensiva posicional busca profundizar con Trigueros, Rubén Peña y Chukwueze por bandas, con coberturas cercanas de los laterales Pedraza y Mario Gaspar.

Fase defensiva y presión:

El posicionamiento defensivo de sus equipos suele ser muy avanzado, obligando a su zaga a jugar lejos de su portería, ya que la fuerte presión que ejerce el equipo facilita la recuperación del balón. En caso de ser superado en la presión alta, opta por replegar en bloque medio y, desde ahí, defender su portería con una defensa en zona y acoso constante. Por otro lado, e independientemente de los jugadores, su estructura defensiva comparte rasgos similares, formando en ella con dos mediocentros claros dominadores del juego interior y dos centrales contundentes y hábiles en el manejo del balón.

En el Sevilla, la mera amenaza de sus hombres más adelantados generaba inquietud en el rival, que optaban por jugar a lo que quería precisamente Emery; juego directo sobre centrales o centros laterales lejanos. Rakitic, Vitolo y Bacca eran los elegidos para tener presencia en campo rival, mientras M’ Bia, por el costado izquierdo, e Iborra, por el derecho, salían al encuentro de los lanzadores rivales. La intensidad defensiva en los duelos era una seña innegociable.

En su etapa en el PSG, donde compitió ante rivales de la máxima exigencia en la Champions League, optó en estos partidos por situar a su equipo sobre un 4-5-1 en repliegue (abajo), sacrificando en ocasiones a Di María e incrustando a Cavani en línea de medios, dejando a su vez descolgado a Neymar.

En el Arsenal, Xhaka, Lucas Torreira, Guendouzi y Aaron Ramsey fueron los escogidos para equilibrar defensivamente el equipo, variando el sistema de un 4-2-3-1 hacia un 4-4-1-1. Un dibujo en el que Emery situó a dos interiores (Özil y Aubameyang) hacia las bandas, además de formar con las líneas muy juntas y siempre moviéndose como un bloque compacto.

El Arsenal también desarrolló una presión con bloque alto, como lo repitió en el Villarreal en el primer tramo de la temporada 2020/21. Sin embargo, esta estrategia defensiva provocaba que sus equipos tuvieran muchos problemas a las espaldas de los centrales una vez que eran sobrepasados, ya que la línea defensiva se mantenía adelantada y los hombres más avanzados no comprimían las líneas. Una clara invitación a ser superados por pases profundos por parte del rival (abajo).

Ante eso, sus equipos han ido mejorando al optar por una fase defensiva más moderada, posicionada en bloque medio y replegados con una presión en tres cuartos de terreno de juego. También ha demandado a sus futbolistas más ofensivos un compromiso en esa faceta. Así, en el Villarreal, Chukwueze, jugador con características netamente ofensivas y muy utilizado en contraataques, es el encargado de equilibrar el bloque defensivo por el lado débil del balón, en un momento de repliegue a zona intermedia.

 

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