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Grimaldo, Kang-in Lee y Hjulmand: tres fichajes para transformar el Atlético de Simeone

Grimaldo, Kang-in Lee y Hjulmand: tres fichajes para transformar el Atlético de Simeone
Getty Images.
Redacción
Coaches' Voice en español
Publicado el
6 de agosto 2026

El Atlético de Simeone ha reforzado su plantilla para la temporada 2026/27 con tres futbolistas cuyas características pueden modificar no solo el once inicial, sino también la estructura colectiva del equipo. Alejandro Grimaldo, Kang-in Lee y Morten Hjulmand llegan para cubrir necesidades muy distintas: aumentar la producción ofensiva por el costado izquierdo, compensar parte de la creatividad perdida tras la salida de Antoine Griezmann y dotar al equipo de un mediocentro capaz de equilibrar tanto la fase ofensiva como la defensiva.

Los tres pueden adaptarse a los diferentes sistemas utilizados por Diego Pablo Simeone, desde el clásico 4-4-2 hasta estructuras como el 4-2-3-1, el 3-4-2-1 o el 5-3-2. Sin embargo, su verdadero impacto no dependerá únicamente del dibujo táctico, sino de las relaciones que establezcan con los futbolistas de su entorno, de la altura a la que intervengan y de la manera en que el Atlético reorganice sus coberturas tras la pérdida del balón.

A continuación, nuestros entrenadores UEFA Pro analizan a estos tres fichajes rojiblancos y el papel que tendrán en el juego del Atlético de Madrid a nivel ofensivo y defensivo.

Simeone inicia una nueva temporada en el Atlético de Madrid. Y lo hace con un nuevo proyecto, encabezado por los fichajes de Grimaldo, Kang in-Lee y Hjulmand. Getty Images

Tres perfiles para cubrir tres necesidades estructurales

El fichaje de Alejandro Grimaldo responde a una carencia prolongada en el lateral izquierdo. En las últimas temporadas, el Atlético de Simeone ha utilizado perfiles muy diferentes en esa demarcación, pero no siempre ha encontrado un futbolista capaz de aportar continuidad en la salida de balón, la progresión del juego y la creación de ocasiones. Grimaldo ofrece una interpretación mucho más completa del puesto. Puede iniciar como lateral, proyectarse como carrilero, ocupar posiciones interiores para participar en la elaboración y finalizar las jugadas cerca del área rival.

Su llegada aporta profundidad, capacidad asociativa y un pie izquierdo capaz de asistir a los atacantes desde distintas alturas del campo. Además, mejora considerablemente el potencial del equipo a balón parado (abajo). Puede ejecutar faltas directas, saques de esquina, centros laterales e incluso penaltis, una cualidad especialmente valiosa para un equipo que históricamente ha concedido una gran importancia a este tipo de acciones. Su golpeo puede potenciar a rematadores como Alexander Sørloth, José María Giménez, Robin Le Normand o Dávid Hancko, además de ofrecer nuevas variantes en la asociación con Álex Baena o Julián Alvarez.

No se trata simplemente de incorporar a un lateral con vocación ofensiva, sino de añadir un especialista capaz de convertir cualquier acción a balón parado en una ocasión clara de gol.

Kang-in Lee y Morten Hjulmand responden a necesidades diferentes, aunque estrechamente relacionadas. La salida de Antoine Griezmann deja al Atlético de Madrid sin su principal nexo entre el centro del campo y la delantera. Es decir, un futbolista capaz de descender para recibir, aparecer entre líneas y generar ventajas en los últimos metros. Kang-in no reproduce exactamente ese perfil, pero sí puede asumir buena parte de esa responsabilidad creativa. Su capacidad para conducir, atraer rivales y filtrar el último pase permite imaginarlo tanto en la zona central, en la mediapunta, como arrancando desde un costado (abajo).

Hjulmand, por su parte, llega para reforzar una posición que el conjunto rojiblanco necesitaba consolidar: la del mediocentro capaz de recuperar, ordenar y sostener al equipo. Su presencia puede liberar a Koke de parte de sus responsabilidades defensivas, permitir que Pablo Barrios actúe más cerca del área y proteger las incorporaciones de los futbolistas exteriores.

Los tres fichajes forman una secuencia táctica lógica: Grimaldo aporta amplitud y profundidad desde el carril izquierdo; Kang-in Lee genera superioridades entre líneas; y Hjulmand proporciona el equilibrio necesario para que ambos puedan desarrollar su juego con mayor libertad.

Alejandro Grimaldo: un lateral capaz de influir a tres alturas

La riqueza ofensiva de Grimaldo nace de su capacidad para interpretar el juego desde diferentes zonas del campo. En la fase de inicio puede situarse junto al central izquierdo para ofrecer una línea de pase exterior, pero también introducirse por dentro para formar una salida de tres o incluso de cuatro jugadores. Cuando recibe en el carril interior, obliga al extremo rival a decidir entre seguir su movimiento o mantener la vigilancia sobre la banda. Si lo acompaña, libera el espacio para el atacante izquierdo; si permanece abierto, Grimaldo dispone de metros para progresar y conectar con los futbolistas situados entre líneas.

Una vez instalado en campo rival, no necesita alcanzar siempre la línea de fondo. Sus centros desde posiciones intermedias resultan especialmente peligrosos porque encuentran a la defensa rival todavía en fase de repliegue y no cuando ya está organizada dentro del área. Puede enviar balones tensos al primer palo, buscar el segundo, asistir mediante pases atrás o activar el desmarque de ruptura del delantero entre el central y el lateral. También posee recursos para aparecer por dentro, combinar mediante paredes y llegar a la frontal como un centrocampista más (abajo).

Esa versatilidad explica unos registros ofensivos más propios de un mediapunta (la temporada 2025/26 con Bayer Leverkusen alcanzó 14 goles y 12 asistencias) que de un lateral convencional, una producción que se ve reforzada por su excelente ejecución en las acciones a balón parado.

Su encaje dependerá de la estructura que el Atlético de Simeone construya a su alrededor. En un 4-2-3-1 puede desempeñarse como centrocampista izquierdo con un extremo que tienda a ocupar zonas interiores. Mientras, en esta situación de 4-2-3-1, Hjulmand deberá bascular hacia el perfil cuando Grimaldo progrese. En un 3-4-2-1 su función resultará todavía más natural: partirá como carrilero, mantendrá una posición muy adelantada y contará con un central encargado de cubrir su espalda.

Simeone ya ha empleado mecanismos similares con futbolistas como Yannick Carrasco, Samuel Lino o Marcos Llorente, aunque Grimaldo añade una mayor capacidad para participar en la elaboración y un último pase de mayor calidad. Sin balón, no destaca por su potencia física ni por ser un especialista en el uno contra uno defensivo, pero compensa esas limitaciones con una excelente colocación, capacidad de anticipación y lectura de los espacios. Sabe cuándo saltar sobre el receptor, cuándo cerrar por dentro y cómo orientar al rival hacia zonas menos peligrosas (abajo).

El principal desafío será evitar que su vocación ofensiva deje expuesto el costado izquierdo. Para ello, el Atlético necesitará una sólida defensa preventiva (un concepto en el que se posiciona de forma equilibrada a los jugadores más alejados del balón mientras el equipo ataca), con una presión inmediata tras pérdida y movimientos coordinados entre Grimaldo, Hjulmand, el central izquierdo y el futbolista situado por delante. Si esos mecanismos funcionan, el equipo no solo incorporará un lateral profundo, sino también un auténtico organizador desde el carril izquierdo.

Kang-in Lee: creatividad interior desde un punto de partida exterior

Kang-in Lee puede ofrecer al Atlético de Simeone una solución especialmente valiosa ante rivales que defienden en bloque bajo. Durante muchos partidos, el equipo de Simeone ha conseguido instalarse en campo contrario, pero ha tenido dificultades para transformar ese dominio territorial en ocasiones claras. La circulación se desarrollaba con frecuencia por fuera del bloque rival, los centros llegaban cuando la defensa ya estaba organizada y faltaba un futbolista capaz de desordenar la última línea mediante una conducción, un regate en espacios reducidos o un pase filtrado.

El internacional surcoreano reúne precisamente esas cualidades. Su punto de partida ideal podría estar en el costado derecho, desde donde recibiría perfilado hacia su pierna izquierda (abajo). Al conducir hacia el carril interior, puede atraer al lateral rival, fijar a un centrocampista o conectar directamente con el delantero. Si el lateral derecho del Atlético proyecta su subida por fuera, Kang-in Lee dispondrá del espacio necesario para asociarse por dentro, cambiar la orientación del juego o preparar el disparo desde la frontal.

También puede desempeñarse como mediapunta en un 4-2-3-1 o como uno de los dos mediapuntas en un 3-4-2-1, siempre que encuentre continuidad en sus recepciones y disponga de compañeros cercanos con los que establecer asociaciones constantes.

Su perfil permite imaginar diferentes conexiones ofensivas. Con Sørloth podría reproducir una relación similar a la que ya desarrolló junto a Vedat Muriqi durante su etapa en el Mallorca (2021-2023). Es decir, el delantero fija a los centrales mientras Kang-in Lee conduce, atrae rivales y espera el momento preciso para filtrar el pase o centrar (abajo). Con Julián Alvarez, en cambio, la asociación sería mucho más dinámica. El argentino puede abandonar la referencia, recibir al apoyo y arrastrar a un defensor, generando el espacio necesario para que el surcoreano continúe la acción por dentro o ataque el área como tercer hombre.

Sin embargo, en el Atlético de Simeone se deberá evitar que esa polivalencia se convierta en indefinición. Kang-in Lee puede rendir en ambos costados e incluso por dentro, pero necesita una demarcación reconocible que le permita desarrollar automatismos con sus compañeros. Cambiar constantemente de posición podría impedirle consolidar relaciones estables y reducir la frecuencia con la que recibe en las zonas donde realmente marca diferencias.

En fase defensiva también deberá adaptarse al elevado nivel de exigencia del Atlético. Si parte desde la banda derecha en un 4-4-2, tendrá que acompañar las incorporaciones del lateral rival, cerrar las líneas de pase hacia el interior y replegar con rapidez para completar la segunda línea defensiva. Tras la pérdida, deberá reaccionar de inmediato para impedir que el rival encuentre un pase vertical que supere la primera presión.

El desafío para Simeone consistirá en integrar esa disciplina defensiva sin limitar el talento creativo del surcoreano. Si Kang-in Lee juega condicionado por el miedo a perder el balón y termina escogiendo siempre la opción más conservadora, el Atlético perderá precisamente el desequilibrio y la imaginación que justifican su incorporación.

Morten Hjulmand: el sostén que puede liberar al resto del Atlético de Simeone

Morten Hjulmand llega para ocupar la zona más delicada del sistema: el espacio comprendido entre la primera línea de presión y la defensa. Su principal virtud no reside únicamente en la recuperación del balón, sino en su capacidad para interpretar dónde puede aparecer la próxima ventaja del rival. Cierra líneas de pase, protege la espalda de los interiores y realiza coberturas hacia los costados sin perder el control del carril central.

En el Sporting CP actuó tanto en el 3-4-3 de Rúben Amorim como en estructuras con defensa de cuatro, una experiencia que le permitió desarrollar mecanismos especialmente útiles para el modelo del Atlético de Simeone. Con tres centrales a su espalda, podía saltar con mayor agresividad sobre el poseedor (abajo); con una línea de cuatro, asumía una mayor responsabilidad tanto en la salida de balón como en la protección de las transiciones defensivas.

Tras recuperar la posesión, no se limita a asegurar el balón mediante un pase horizontal. Busca acelerar la siguiente jugada encontrando al interior situado a la espalda del centro del campo rival, activando rápidamente a los atacantes o cambiando la orientación para aprovechar el lado débil. También posee capacidad para incorporarse desde segunda línea y un disparo fiable desde la frontal, aunque su principal misión será dar continuidad al ataque inmediatamente después de la recuperación.

Su llegada puede modificar el reparto de responsabilidades en el centro del campo. Pablo Barrios aparece como uno de los grandes beneficiados. Cuando el canterano tiene que recibir constantemente junto a los centrales, pierde parte de su capacidad para conducir y superar líneas en zonas más avanzadas. Si Hjulmand asume la base de la jugada, Barrios podrá recibir más arriba, orientado hacia la portería rival y con mayores posibilidades de acelerar el ataque o incorporarse al área.

Además, su presencia también puede complementar a Koke. En ese escenario, el danés asumiría una mayor carga defensiva, mientras el capitán rojiblanco podría centrarse en organizar la circulación y marcar el ritmo del juego, funciones en las que continúa siendo especialmente valioso.

Su relación con Grimaldo será otro de los aspectos clave. Cada vez que el lateral izquierdo se incorpore al ataque, Hjulmand deberá desplazarse hacia ese sector para cerrar el espacio exterior sin desproteger el carril central. Esa vigilancia exigirá una coordinación constante con Dávid Hancko, su compañero en el mediocampo y el atacante del perfil izquierdo, formando una estructura capaz de proteger al equipo ante las transiciones rivales.

Hjulmand no llegará únicamente para sustituir a Koke ni para ejercer como un recuperador más. Su verdadero impacto se medirá por las consecuencias colectivas de su presencia. Si Barrios puede jugar más arriba, si Grimaldo dispone de libertad para proyectarse, si el Atlético de Simeone mejora su estructura de vigilancia y consigue enlazar defensa y ataque antes de que el rival pueda reorganizarse, buena parte de esa evolución tendrá su origen en el trabajo silencioso del internacional danés.

En conclusión, la función de Hjulmand consistirá en sostener al equipo cuando ataque (arriba) y en acelerar la transición ofensiva tras cada recuperación. Es un futbolista cuyo rendimiento trasciende las estadísticas individuales y se refleja, sobre todo, en el equilibrio colectivo que es capaz de generar.

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