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José Mourinho

Tottenham Hotspur, 2019-Presente

El Perfil:

La confirmación del regreso de José Mourinho a la Premier League para sustituir a Mauricio Pochettino en el Tottenham generó en su momento opiniones encontradas. El estratega portugués seguía siendo uno de los entrenadores de perfil más destacados en el mundo, pero Pochettino se había convertido, merecidamente, en una figura popular en los Spurs y, de forma continua, surgieron voces de observadores sugiriendo que Mourinho ya había perdido ese brillo que lo había hecho grande.

Al fichar a Mourinho, el presidente del Tottenham, Daniel Levy, había logrado un objetivo que venía buscando desde 2007, cuando se le acercó por primera vez mientras buscaba un sucesor para Martin Jol. Puede haber sido incluso la admiración que sentía por el técnico luso lo que contribuyó al reclutamiento de André Villas-Boas, quien fue en un tiempo protegido de Mourinho, después de la salida de Harry Redknapp en 2012. En cualquier caso, y más allá de que su paso por el Manchester United y el Chelsea no concluyera de la manera cómo le hubiese gustado, su primer año de vuelta en Londres ha demostrado hasta que punto Mourinho sigue siendo uno de los mejores entrenadores del mundo.

Estilo de juego:

Mourinho heredó un ataque que, más allá de Son Heung-min, ofrecía muy poco apoyo a Harry Kane, y en el que Christian Eriksen y Dele Alli aportaban una mínima cobertura defensiva. El hecho de que los laterales de los Spurs -entonces defensivamente vulnerables- estuvieran expuestos regularmente significaba que rara vez representaban una amenaza en las transiciones ofensivas. Una situación que fue motivo frecuente de frustración para Kane.

La efectividad del delantero inglés es de tal magnitud que merece ser el objetivo principal en ataque, como lo han sido con Mourinho otros delanteros potentes, como Didier Drogba, Diego Costa o Romelu Lukaku. Es el fortalecimiento de la capacidad del equipo en las transiciones ofensivas lo que representa el cambio más influyente realizado por el técnico portugués desde su llegada al Tottenham.

Kane ha proporcionado durante mucho tiempo un juego asociativo inteligente y eficaz, a menudo con combinaciones con mediocampistas como Eriksen, Alli, Son, Érik Lamela, Giovani Lo Celso y moviéndose por dentro. Con Mourinho, poco a poco ha ido retrasando su posición, para jugar más por el centro, como también ofreciéndose por las bandas con la intención de seguir contribuyendo al juego de asociación. Desde posiciones más retrasadas, se le anima cada vez más a utilizar su excelente rango de pases hacia adelante (abajo).

Sus movimientos también habilitan a los extremos a correr más hacia adelante y, a menudo, a convertirse en los jugadores más avanzados durante los ataques, variando así las situaciones ofensivas anteriores, donde Kane era el jugador más adelantado y los extremos progresaban con el balón. Esos movimientos también se complementan, en última instancia, con acciones por el centro, sumando al mismo tiempo una mejor cobertura defensiva por delante y a la espalda de los laterales. Son se beneficia constantemente de la capacidad de Kane para jugar el balón y retenerlo asegurándolo hasta el último momento, haciendo muchas veces que la transición ofensiva de los Spurs se incline demasiado hacia el lado donde está el surcoreano, pero en un momento en el que la presencia de Gareth Bale promete ofrecer gradualmente el mismo nivel de amenaza desde el extremo opuesto.

Incluso con la creciente contribución de Kane como creador de oportunidades de gol, cuando el equipo no está atacando a través de transiciones, busca posiciones desde donde dar el último pase. El doble pivote en el medio del campo habilita a Matt Doherty, Serge Aurier y Sergio Reguilón -todos ellos buenos en los centros al área- atacar con amplitud desde el lateral (abajo) durante la fase de posesión, y en gran medida debido a la consistente cobertura defensiva que Moussa Sissoko, Pierre-Emile Hojbjerg, Harry Winks y Tanguy Ndombélé han proporcionado desde ese doble pivote. Ndombélé y Sissoko también se han desempeñado en el papel de tercer centrocampista con un carácter ofensivo, y han contribuido a desarrollar un centro del campo con tres jugadores que facilitan asegurar la posesión.

El mejor juego de Ndombélé entre líneas ha reemplazado la creatividad que antes proporcionaba Eriksen, ya sea actuando como mediapunta o como un mediocampista ofensivo más reservado, ayudando también a que los Spurs pueden reorganizarse sin problemas desde su habitual 4-2-3-1 a un 4-3-3, y ocasionalmente incluso a un 4-3-1-2 cuando Ndombélé acompaña a Kane en el último tercio de campo.

Su adaptabilidad, y capacidad para romper líneas, combinadas con los movimientos ofrecidos por Son, Bale, Lamela, Steven Bergwijn y Lucas Moura, también atraen a los defensores de Kane, liberando así al delantero inglés de su marca. Una asociación que a menudo se parece a la que Kane tuvo en temporadas anteriores con Alli. Cuando esto ocurre, el delantero inglés pasa de un papel más creativo a jugar con mayor libertad, permitiéndole adoptar posiciones para disparar a puerta, aumentando así la amenaza ofensiva del equipo dentro del área rival.

Fase defensiva y presión:

Desde el comienzo de la 2020/21, Mourinho ha optado por jugar regularmente con un 4-2-3-1 -construido sobre un doble pivote en el medio campo, el sistema que tanto éxito le trajo en el Inter de Milán y en otros equipos desde entonces. La llegada de Hojbjerg desde el Southampton ha sido particularmente clave para facilitar este desarrollo. El Tottenham se ha organizado para defender en bloque bajo o medio, resistiéndose en gran medida a verse comprometido en emplear una línea alta.

La línea de presión entre el primer y último tercio ha sido esencial para ello; donde los laterales avanzan para situarse a la misma altura del doble pivote para jugar con cuatro jugadores en el medio del campo, situación donde el equipo gana fuerza para recuperar la posesión o en la disputa de los duelos que impiden numerosos ataques en contra. Una estructura que asegura que la segunda y la tercera línea permanezcan compactas.

No sólo se les ofrece una mayor protección a los laterales, antes vulnerables, a través de las relaciones que se han desarrollado en las bandas y que contribuyen a que se aplique una presión, desde pequeñas sociedades, sino que el equipo también concede menos goles. La intensidad que proporcionan los jugadores del doble pivote para moverse y cubrir los pasillos interiores, resulta igualmente eficaz ante un doble pivote del rival o en caso de que un atacante se retire al mediocampo para recibir. También se complementa con la cobertura de los volantes y los laterales que están a su lado, por detrás de los dos delanteros Kane y Ndombélé (abajo), quienes a su vez tratan de tapar los accesos centrales y de presionar a los defensores rivales que se sienten tentados a salir a zonas del mediocampo.

Los fichajes de Doherty y Reguilón también han sido influyentes, como el de Hojbjerg. Ambos jugadores son más eficaces en la estrategia de presión y bloque bajo defensivo propuesto por Mourinho, así como en su reacción y aporte cuando los Spurs contragolpean. El hecho de que también haya habido ocasiones en las que el entrenador ha dado instrucciones a su doble pivote para que ocupe posiciones más retrasadas para proteger los pasillos interiores o incluso para situarse en la línea defensiva –acción que habilita a los jugadores de banda a que se mantengan más avanzados- aumenta la flexibilidad táctica. El 4-4-2 con las líneas más retrasadas ayuda al equipo a adaptarse a defender en bloque bajo durante largos períodos, algo que ha acabado teniendo éxito.

Otro tema constante de la gestión de Mourinho ha sido durante mucho tiempo su capacidad para adaptar la naturaleza de sus entrenamientos y su estrategia a los jugadores de los que dispone. Tal vez sólo en el United no llegó a lograrlo plenamente. La agresividad del Oporto de Mourinho en presión tras pérdida contribuyó en gran medida a su éxito, dominando el equipo portugués en el ámbito nacional y en Europa. En su primera etapa con el Chelsea, los mediocentros con capacidad de recuperación se utilizaron para fomentar la amenaza ofensiva que suponían extremos atléticos como Damien Duff, Arjen Robben y Joe Cole, sumándose los delanteros en apoyo de los jugadores de banda para llegar a zona de remate.

El Inter carecía de la energía y la juventud del Oporto, y de la velocidad y la ferocidad del Chelsea, por lo que era incapaz de mantenerse tan arriba durante tanto tiempo como esos otros equipos lo hacían. Así, en sus dos temporadas en Italia, el equipo de Mourinho se construyó sobre un bloque bajo extremadamente organizado para desgastar mental y estratégicamente a los oponentes. A una defensa segura y experimentada se sumaba un ataque igualmente experimentado (arriba). Al dejar el Inter por el Real Madrid, y heredar un ataque más joven (abajo), desarrolló entonces un equipo basado en las transiciones, brillando en las acciones al contragolpe desde posiciones más retrasadas. Un veloz Cristiano Ronaldo fue apoyado más consistentemente por Ángel Di María, y Gonzalo Higuaín o Karim Benzema como delanteros.

Durante su tiempo en los Spurs han existido elementos de muchos de sus clubes anteriores. La profunda organización defensiva mostrada contra otros grandes equipos de la Premier League evoca su época con el Inter, que se desarrollaba en un bloque bajo compacto para convertir las pocas oportunidades generadas. El manejo de las transiciones defensivas, y la presión agresiva más amplia y el deseo del equipo de proteger las debilidades que, de otra forma, se pondrían de manifiesto, recuerda al Oporto. Del mismo modo, su potencial de contraataque, su mayor apoyo por bandas y su potencia a la hora de lanzarse en ataque sobre un jugador referencial se asemeja a lo que se vio cuando Mourinho estuvo con el Real Madrid.

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