Jon Martín
Real Sociedad, 2024-Presente
Jon Martín, jugador de la Real Sociedad, es uno de los nombres propios de LaLiga 2025/26. Formado en la cantera del club y tras gozar de minutos en la temporada anterior en el primer equipo bajo las órdenes de Imanol Alguacil, en esta campaña se ha consolidado como uno de los jugadores más destacados del conjunto txuri-urdin.
Y lo es, tanto por sus grandes actuaciones a lo largo del campeonato como, sobre todo, por su rendimiento en la final de la Copa del Rey, en la que la Real Sociedad se impuso al Atlético de Madrid en la tanda de penaltis tras el 2-2 del tiempo reglamentario. Las grandes citas marcan el verdadero nivel de un jugador, más aún en un central, y ahí, con solo 20 años, no se amilanó ante Antoine Griezmann, Julián Alvarez, Alexander Sørloth o cualquier otro futbolista rojiblanco con el que tuvo que medirse. Además, mostró una gran personalidad sobre el césped.
Por supuesto, su actuación no ha pasado desapercibida para los grandes equipos del fútbol español. Ni al Barcelona ni al Real Madrid les vendría mal hacerse con los servicios de un central prometedor con un precio relativamente asequible (50 millones de euros de cláusula de rescisión). Asimismo, parece que pronto entrará en los planes de la selección española para reforzar una zona sensible del combinado nacional. De momento, es una pieza clave en las selecciones inferiores de España, donde también ha firmado actuaciones muy destacadas que le llevaron, por ejemplo, a estar en el once ideal del Europeo Sub-19 de 2025.
A continuación, nuestros entrenadores UEFA Pro analizan su perfil táctico y técnico.
Defensa posicional y control del espacio-tiempo
En el comportamiento defensivo de la Real Sociedad, Jon Martín actúa como un central de naturaleza posicional. Su principal virtud es la gestión del espacio en relación con el balón, el rival y sus compañeros.
En estructuras de bloque medio o medio-bajo, dentro de los sistemas que utiliza la Real Sociedad de Pellegrino Matarazzo, como lo son el 4-4-2 y 4-2-3-1, prioriza la reducción de intervalos con su central colindante, Igor Zubeldia o Duje Caleta-Car, y la protección del carril central junto con Carlos Soler y Yangel Herrera, evitando que el rival pueda progresar por dentro (abajo). Gracias a su posicionamiento, el equipo se mantiene compacto, lo que limita las recepciones entre líneas y fuerza al rival a jugar por fuera, hacia zonas exteriores menos peligrosas.

A nivel individual, su control del espacio-tiempo es diferencial. Más que un central reactivo, destaca por su capacidad de anticipación, realizando movimientos proactivos para lidiar tanto con el avance del poseedor del balón como con los desmarques de su par. Rara vez se ve obligado a replegar de manera desordenada, porque su lectura previa le sitúa en ventaja antes de que la jugada se desarrolle. Esta capacidad para dominar el tempo defensivo, eligiendo cuándo intervenir, cuándo sostener la posición o en qué momento anticiparse para impedir la conexión entre rivales, le permite ofrecer un rendimiento estable y minimizar situaciones de riesgo (abajo).

Capacidad de anticipación e interceptación
Uno de los rasgos más determinantes de Jon Martín es su capacidad para intervenir antes de que el rival pueda progresar. En lugar de reaccionar a la acción, la previene, sobre todo en la segunda fase de la transición ofensiva rival. En una Real Sociedad colocada en 4-2-3-1 y 4-4-2 en fase defensiva, donde la presión no siempre es agresiva en la primera línea, su papel en la defensa de líneas de pase se vuelve fundamental. Su posicionamiento en carriles intermedios le permite detectar las trayectorias del balón antes que el receptor y anticiparse a la intención del rival con gran precisión y seguridad, dando continuidad a la acción posterior (abajo).

Además, suele perfilarse de manera óptima para activar la interceptación de las conexiones entre rivales en las zonas de creación y finalización. Lo hace junto a Igor Zubeldia o Duje Caleta-Car por el carril central, sin romper la estructura ni la profundidad defensiva. Esto le permite intervenir sin generar desajustes en la línea de retaguardia de los donostiarras.
Cada acción defensiva de Jon Martín no solo evita una progresión rival, sino allana el camino hacia una transición ofensiva de los suyos. Con Jon Martín no es extraño que un lance que se presumía defensivo se convierta en una transición ofensiva (abajo). Su lectura del juego, basada en la identificación de patrones y automatismos rivales, le sitúa constantemente un paso por delante de la jugada.

Dominio del duelo y perfil competitivo
Aunque su juego se construye desde la inteligencia, Jon Martín también presenta una notable solvencia en la defensa del duelo directo. En un contexto como el actual, en el que los centrales deben defender en espacios abiertos y enfrentarse a delanteros dinámicos que realizan desmarques de ruptura y apoyo sobre los carriles interiores, su capacidad para sostener situaciones de uno contra uno es clave (abajo), pues sabe temporizar, orientar y medir el timing para ajustar la acción defensiva adecuada a la acción ofensiva rival.
En los duelos ante rivales que conducen el balón en conducción, no busca robar de forma impulsiva, sino temporizar. Y cuando temporiza mide el espacio-tiempo y la dirección corporal del poseedor de la pelota. De esta manera, lo orienta hacia zonas exteriores donde, tras haber ganado tiempo, contará con la ayuda defensiva de un compañero. Y, si no, encontrará el momento de intervenir.

En el juego aéreo, su rendimiento se apoya más en el timing que en la superioridad física. Lee bien las trayectorias tanto en centros laterales como en balones directos sobre el delantero rival y coordina la distancia que recorre con el salto, ajustando y optimizando su posición corporal para imponerse en las disputas (abajo). Este equilibrio entre inteligencia y competitividad le permite mantener un alto porcentaje de duelos ganados, reflejando una consistencia poco habitual en centrales de su edad. Es un defensor fiable que rara vez pierde el control de la situación. Como en sus acciones de anticipación, le gusta que esos golpeos de cabeza defensivos den continuidad a la recuperación y que se traduzcan en una transición ofensiva, si es posible encontrando a un compañero entre líneas.

Salida de balón y gestión del ritmo
En fase ofensiva, Jon Martín se integra con naturalidad en los mecanismos de salida de la Real Sociedad dentro del 4-2-3-1 o el 4-4-2. Ubicado habitualmente como central derecho, actúa como un primer organizador que facilita la progresión en el inicio del juego, ya sea como primer receptor o como tercer hombre, con la participación del portero Álex Remiro, Soler o Gorrotxategi en apoyo para salir por el sector derecho (abajo). Su principal virtud no es la espectacularidad, sino la claridad en la toma de decisiones: entiende cuándo asegurar la posesión y cuándo acelerar el juego con un pase vertical.

Su gestión del ritmo es clave para el equilibrio del equipo. No precipita las acciones ni las ralentiza innecesariamente, sino que adapta su comportamiento al contexto que demanda la acción concreta o el propio partido. Además, su precisión en el pase le permite conectar con mediocentros para superar la primera línea de presión rival o realizar paredes para atraer rivales y liberar a Jon Aramburu por el flanco derecho, activándole en amplitud y en ventaja para hacer llegar el balón a los tres mediapuntas ya en campo rival.
Bajo la presión del rival, mantiene la calma, protege el balón con su perfil corporal y encuentra al hombre libre mejor situado con fiabilidad (abajo), reforzando así su perfil de central moderno capaz de influir en la construcción del juego.

Ajustes tácticos y prestaciones a campo abierto
El impacto de Jon Martín se amplifica cuando se analiza su comportamiento dentro del sistema colectivo. En la Real Sociedad de Matarazzo, donde se alternan estructuras como el 4-2-3-1 con balón y salidas de tres junto a Caleta-Car, Gorrotxategi y Remiro cuando la primera línea rival no está en posiciones avanzadas, su capacidad para interpretar diferentes escenarios es fundamental, ya que la prioridad de Matarazzo es que Jon Martín sea el enlace entre el inicio del juego y la creación debido a su seguridad en el pase, su visión para encontrar al jugador libre y su ubicación sobre la pierna dominante (abajo).

En contextos de defensa en campo abierto, su lectura vuelve a ser determinante. Sabe realizar a la perfección una cobertura en profundidad, principalmente por el sector derecho, ofreciendo ayuda a Jon Aramburu cuando el extremo o delantero rival ataca su espalda (abajo). En ese momento, Jon realiza esa ayuda con solvencia para intervenir, evitando en todo momento ser superado, incluso por jugadores más rápidos que él. Su capacidad para defender la profundidad ante rupturas o balones largos, realizando una primera aceleración hacia la zona activa, un acercamiento regulando su velocidad para adaptarla a la del rival y, por último, previendo la acción posterior del poseedor para anticiparse sin tener que recorrer metros hacia su portería, aporta seguridad al equipo.

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