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Informe táctico: ¿Qué puede aportar Karim Adeyemi al juego del Barcelona?

Informe táctico: ¿Qué puede aportar Karim Adeyemi al juego del Barcelona?
Getty Images.
Redacción
Coaches' Voice en español
Publicado el
10 de agosto 2026

Karim Adeyemi

Barcelona, 2026-Presente

Karim Adeyemi y Hansi Flick vuelven a encontrarse cinco años después. En septiembre de 2021, el entrenador alemán, entonces seleccionador de la Mannschaft, lo hizo debutar con solo 19 años. Adeyemi respondió a su confianza marcando en la goleada por 6-0 ante Armenia. “Karim ha demostrado que puede ser muy frío delante de la portería y que juega con mucha confianza. Todavía tiene mucho trabajo por hacer, pero hace muy bien lo suyo”, señaló entonces Flick.

Cinco años después, el entrenador alemán vuelve a tener al extremo bajo sus órdenes, esta vez en el Barcelona, tras un fichaje que ha sido una petición expresa de Flick. Adeyemi llega procedente del Borussia Dortmund, club con el que disputó 146 partidos oficiales y marcó 36 goles. Además, formó parte del equipo que alcanzó la final de la Champions League en la temporada 2023/24, la mejor de su carrera hasta la fecha. Sin embargo, su etapa en Dortmund también dejó una cuestión pendiente: cómo transformar unas condiciones físicas extraordinarias y momentos de enorme impacto en una influencia más constante a lo largo de los partidos.

Esa falta de continuidad ha contribuido a la irregularidad que ha marcado su rendimiento durante los dos últimos años. Ahora, con 24 años, Adeyemi busca recuperar su mejor versión. La velocidad sigue siendo uno de los grandes rasgos de su juego, pero su desafío en el Barcelona pasa por aprovecharla con mayor precisión y, sobre todo, responder con regularidad a la exigencia que supone vestir la camiseta azulgrana.

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Una amenaza que modifica la altura de la defensa rival

La principal cualidad de Adeyemi no reside únicamente en su velocidad punta —alcanzó los 36,65 km/h durante la temporada 2022/23, un registro que entonces estableció un récord en la Bundesliga—, sino en la manera en que utiliza esa capacidad para atacar la espalda de la última línea.

Cuando parte desde cualquiera de las dos bandas, amenaza la organización rival mediante desmarques diagonales entre el lateral y el central, carreras con y sin balón de fuera hacia dentro o rupturas verticales después de fijar momentáneamente la amplitud (abajo). Esa movilidad obliga al defensor a adoptar una posición más replegada y dificulta que la última línea defensiva pueda comprimir el espacio alrededor del poseedor del balón. Adeyemi puede iniciar la acción abierto, pero rara vez permanece estático: suele buscar el intervalo, ganar la espalda del mediocentro y acelerar hacia zonas de finalización.

Karim Adeyemi. Ataque en profundidad.

En el Barcelona de Flick, esa amenaza puede funcionar como el contrapeso perfecto a la participación de Lamine Yamal en el costado derecho. Es decir, mientras que el internacional español recibe al pie, atrae rivales y conduce hacia los carriles interiores, Adeyemi puede ocupar inicialmente la izquierda para atacar la profundidad en el lado débil del adversario. De esta forma, el equipo no necesitaría colocar a otro extremo con presencia en zonas centrales que reclamase numerosas intervenciones en la construcción, sino a un atacante dispuesto a aprovechar las ventajas generadas lejos del balón.

Ante defensas adelantadas, los pases diagonales de Pau Cubarsí, Pedri o Frenkie de Jong podrían encontrar las rupturas de Adeyemi (abajo, en el Dortmund). Frente a bloques bajos, sus desmarques entre el central y el lateral permitirían estirar la línea defensiva, abrir el intervalo y generar espacios de recepción para el mediapunta.

Karim Adeyemi. Ataque combinado.

De extremo abierto a delantero interior

Aunque ha ocupado con frecuencia el perfil derecho para conducir hacia dentro con su pierna izquierda, en el Borussia Dortmund también actuó como segundo punta, mediapunta que se mueve principalmente en zonas exteriores, atacante izquierdo e incluso referencia central.

En estructuras con carrileros o laterales profundos, podía abandonar la amplitud y situarse detrás del delantero —Serhou Guirassy—, recibiendo en zonas de mediapunta o atacando el espacio generado por la fijación del punta.

Su mapa de movimientos revela una tendencia constante a abandonar el exterior cuando no participa en la circulación, buscando zonas centrales desde las que pueda girarse o acelerar. No tiene un perfil organizador cuando se mueve entre líneas, pero sí el de un receptor dinámico (abajo): su ventaja aparece cuando controla orientado, supera al primer defensor y convierte una recepción aparentemente neutra en una conducción vertical. El Dortmund utilizó a menudo la profundidad de sus laterales para liberar a Adeyemi por dentro, incluso como acompañante de Guirassy o Julian Brandt.

Karim Adeyemi. Como Falso 9

La flexibilidad de Adeyemi encaja con la intención de Flick de construir un ataque fluido e intercambiable. En un 4-2-3-1, podría aparecer como extremo izquierdo, e intercambiar su posición con Raphinha, Anthony Gordon, Dani Olmo o el delantero centro durante la posesión. Si el lateral izquierdo proporciona amplitud, puede estrechar su ubicación y formar una doble punta (abajo, en el Dortmund). También puede realizar otros dos movimientos: si el mediapunta desciende para enlazar, tiene la opción de atacar el espacio central que queda libre; si Lamine Yamal abandona la banda derecha para recibir por dentro, puede cruzar el área y aparecer en el segundo palo.

Asimismo, ofrece una alternativa como falso nueve o delantero móvil ante rivales que presionen arriba. En ese escenario, en lugar de competir mediante duelos de espaldas contra centrales dominantes, podría descender unos metros, recibir a la espalda del mediocentro rival y utilizar su primer control para activar la transición.

Karim Adeyemi buscando el espacio.

La conducción como mecanismo para superar la presión

La velocidad de Adeyemi adquiere una dimensión diferente cuando progresa con el balón. No es exclusivamente un corredor preparado para recibir al espacio; también puede avanzar mediante conducciones verticales después de superar al primer oponente (abajo). Su zurda, la frecuencia de sus apoyos y su potente cambio de ritmo le permiten progresar desde campo propio hasta el último tercio, manteniendo el balón cerca de su pie izquierdo.

En escenarios de transición, suele orientar el primer control hacia delante, proteger la pelota con el cuerpo mediante coberturas y acelerar antes de que el rival pueda reorganizarse. A diferencia del extremo asociativo que busca asegurar la continuidad, Adeyemi acepta el riesgo de atacar tanto a su oponente directo como a los defensores que aparecen en segunda instancia. Puede superar por fuera, recortar hacia su pierna dominante o jugar una pared antes de continuar la carrera.

Ese repertorio explica su producción en el regate y su capacidad para provocar faltas, aunque también genera pérdidas cuando la acción exige pausa, precisión o una segunda interpretación. Su fútbol es más eficaz cuando la jugada necesita acelerarse que cuando requiere ser administrada.

Karim Adeyemi. Remate al arco.

Para el Barcelona, esa capacidad puede resolver una dificultad concreta: avanzar cuando el rival supera o bloquea la primera fase de construcción. El equipo de Flick suele atraer la presión mediante sus centrales y mediocentros, pero necesita atacantes capaces de transformar un pase vertical en una progresión real. Adeyemi podría recibir en el intervalo entre lateral y central, girarse y conducir hacia una defensa desorganizada. También puede convertirse en una salida directa después de una recuperación: una vez superada la presión inicial, su zancada le permite recorrer cuarenta metros sin que el bloque tenga que encadenar numerosas combinaciones (abajo, en el Dortmund).

Eso no implica renunciar al juego posicional, sino incorporar una solución complementaria. Pedri, Cubarsí o Lamine Yamal pueden atraer y filtrar; Adeyemi puede trasladar esa ventaja hasta el área. Además, sus conducciones obligan a los defensores —o al propio dispositivo defensivo— a replegar, lo que facilita las llegadas desde segunda línea de Fermín López, Dani Olmo o Raphinha. El reto estará en mejorar la decisión final: distinguir cuándo debe continuar, cuándo soltar la pelota y cuándo fijar para habilitar al compañero.

Presionar hacia delante para sostener la defensa adelantada

El encaje de Adeyemi no se explica solamente por lo que puede aportar en ataque. Su velocidad, agresividad y capacidad para repetir esfuerzos le permiten participar activamente en la presión y en la contrapresión.

En el Borussia Dortmund orientaba la salida rival desde la banda, saltando sobre el lateral (abajo) y recorriendo después una distancia larga para acompañar la segunda acción. También mostró capacidad para retroceder y ayudar en situaciones defensivas, incluso siguiendo a laterales ofensivos.

No siempre mantiene la misma concentración durante todo el encuentro y su disciplina posicional todavía puede evolucionar, pero dispone de las herramientas físicas para corregir, perseguir y recuperar. En una presión alta, el valor de un atacante no se mide solo por sus robos, sino también por la dirección de su carrera: cerrar el pase interior, obligar a jugar hacia la banda y activar el salto del compañero. Adeyemi puede realizar esas funciones sin perder capacidad para atacar inmediatamente después de la recuperación.

Flick necesita delanteros que defiendan hacia delante para proteger la altura de su línea defensiva. En su 4-2-3-1, el Barcelona puede transformarse en un 4-4-2 durante la presión, con el mediapunta acompañando al delantero y los extremos saltando sobre los laterales. Adeyemi podría iniciar el acoso desde la izquierda y orientar la salida hacia ese costado (abajo, en el Dortmund), mientras el nueve bloquea el pase de retorno y el doble pivote adelanta su posición. Si el rival supera esa primera línea, su velocidad le permite replegar y ayudar al lateral; si el Barcelona recupera, ya está preparado para atacar una defensa abierta. Su presencia también puede mejorar la presión tras pérdida: al jugar cerca del área, puede cerrar rápidamente la línea de pase exterior o perseguir al receptor antes de que pueda girarse.

Complementar a Lamine Yamal sin duplicar su función

Uno de los grandes interrogantes de su incorporación es cómo convivirá con Lamine Yamal, dado que Adeyemi también ha partido habitualmente desde la derecha. Ya hemos señalado cómo puede ser su relación sobre el terreno de juego, pero la clave está en comprender que ambos pueden ocupar un mismo punto de partida sin desarrollar la misma función. Lamine necesita recibir, pausar, atraer y decidir. Adeyemi, en cambio, puede ofrecerse para recibir, pero resulta especialmente peligroso cuando ataca el espacio generado por otro futbolista (abajo, en el Dortmund).

Lamine Yamal construye ventajas mediante el regate corto, la asociación y el pase final; el alemán puede prolongarlas mediante la carrera. Si actúa en la derecha como sustituto del extremo campeón del mundo con España, aportará un ataque más vertical y directo. Si ambos coinciden, Adeyemi puede desplazarse a la izquierda, ocupar el carril central o convertirse en el delantero que rompe por delante del balón. Su fichaje, por tanto, no tiene por qué duplicar un perfil, sino ampliar los comportamientos disponibles en cada posición.

El escenario más interesante aparece cuando Flick reduzca las distancias entre sus atacantes sin eliminar la amplitud colectiva. Lamine Yamal podría recibir en el interior derecho, con el lateral ocupando el carril exterior, mientras Adeyemi y el delantero centro fijan a la última línea. Desde esa disposición, cualquier conducción interior de Lamine activaría dos movimientos: la ruptura diagonal de Adeyemi hacia el lado débil (abajo, en el Dortmund) y la caída del nueve para ofrecer una pared. También podrían intercambiar posiciones durante el ataque, con el alemán apareciendo como referencia y Raphinha o Gordon entrando desde la izquierda.

El resultado sería una delantera menos rígida, inspirada en el principio de que las posiciones deben ocuparse, pero no necesariamente por el mismo jugador. Adeyemi aporta profundidad; Lamine, creatividad; Raphinha, interpretación sin balón; y otros atacantes, capacidad asociativa.

Su verdadero valor en el Barcelona dependerá de cómo se conecten esas cualidades. No llega para convertirse en otra versión de Lamine Yamal, sino para ofrecerle aquello que más potencia su juego: un jugador que entienda cuándo alejarse, cuándo romper y cómo convertir una ventaja creativa en una ocasión de gol.

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